Wu Wei: El Poder de la Inacción que te dice qué hacer cuándo no sabes qué hacer

El trajín diario de nuestra vida, así como los miles de sucesos que ocurren en el universo, nos llevan cada día al tope de nuestro esfuerzo cual si estuviésemos practicando una maratón interminable, porque eso sí, todos los días y a cada minuto, hay algo nuevo en lo qué pensar y por lo qué estar preocupados.

Imagínate en tu estado más alto de estrés mientras alguien te dice que sencillamente no hagas nada. Que permanezcas pasivo y que todo fluya. Supongo que si eres de esas personas espontáneas, inmediatistas y explosivas, darás dos gritos antes de salir corriendo de ese sitio.

De lo contrario, podrías pensar en las posibilidades que existen y que puedes estudiar de una mejor manera cuando no sientes la presión de tener que responder, actuar o trasmitir frenéticamente una consecuencia.

De eso, básicamente, se trata el Wu Wein, que es una filosofía de vida en la que la inmediatez está prácticamente descartada y que más bien te invita a fluir con las circunstancias que se presentan en tu realidad.

Y no, de ninguna manera te voy a decir que te sientes con tranquilidad a ver como el mundo se cae a pedazos mientras tu tienes en tus manos la posibilidad de que no sea así. Se trata más bien de dejarte fluir con las circunstancias sin necesidad de alarmarte más allá de lo que puedes o no hacer.

En este artículo te estaré hablando de la inacción, o de la No Acción, que en el Oriente del mundo es conocida como la Filosofía del Fluir y que permite que quienes la ejercen, encuentren la paz y la tranquilidad que el diario corre corre, les quita de su vida. ¡Comenzamos!

El Árbol y la Vida

Quiero que por un momento pienses en ese experimento que casi todos nosotros hicimos en el cole y que se trataba de envolver una semilla de algún grano dentro de un papel de periódico humedecido que luego iba a parar en un frasco de vidrio que generalmente era un envase de compota.

No se cuántos de ustedes lo hicieron y a cuántos les germinó y creció, pero en lo personal, muchas fueron las maticas que murieron en mis manos y no fue precisamente por falta de cuidados.

Al contrario, las cuidaba, les ponía agua, las sacaba al sol y luego las guardaba y aún así, aquellos brotes, si es que nacían, terminaban adquiriendo un tono amarillo que días después acertaban con mi pensamiento: estaban secas, marchitas, muertas.

Pues ¿Qué crees? ese experimento me sirvió de mucho en la vida, y no porque me convirtiera en una agricultora dedicada a la siembra y exportación de granos. Me gustaría contar esa historia pero no es cierta, así que mejor te cuento que la experiencia que sí me dejó es que en ocasiones, más de los que la imaginamos, todo lo que tenemos que hacer es no hacer nada y dejar que la vida fluya.

Recuerdo todas las veces que vi, por ejemplo, una semilla de mango en la calle con su brote listo para ser sembrado y convertirse en un alto, frondoso y cargado de frutos ejemplar de esa especie. 

Pensaba entonces, por qué ese que estaba en la calle descuidado y que nadie había abonado, sí se daba mientras que mis pobres matas de frijol, morían una tras otra sin piedad.

Y resulta que entonces me dí cuenta de que a veces, más de lo que queremos reconocer, lo mejor es dejar que las cosas fluyan con naturalidad, sin nuestra vista, sin nuestro control, sin nuestra preocupación constante que no solo los corta a ellos por sobre exposición de amor, sino que termina frustrándonos a nosotros mismos.

Sí, realmente lo que descubrí y que me costó muchísimas lágrimas, madrugonazos y pesares en la vida, es que la única responsabilidad que tengo, tiene más que ver con mis decisiones que con las que otros toman con su vida.

A decir verdad, siempre fui una especie de Angustias que creía fervientemente que lo que era y hacía como persona, era lo que eran y hacían (o debían hacer) los demás. Por eso, muchos de mis problemas no eran en realidad problemas sino mis deseos de que otros hicieran las cosas a mi manera, que desde mi óptica, tal vez un poco egocéntrica, era como debían hacerse.

Y sí, tal vez muchas de esas veces tuve razón, y hacer las cosas a mí manera les habría ahorrado dolores de cabeza y sinsabores a quienes quería, pero lo que me costó aceptar es que cada quien debe darse sus golpes en la vida porque solo de ellos aprenderán y obtendrán la experiencia necesaria para seguir de pie en su andar.

Entonces, una vez que descubrí, así como la vida enseña, a los porrazos, que así debían ser las cosas, aligeré mi carga y comencé a usar un refrán que alguna vez oí o leí en algún sitio: «No es mi circo, no son mis monos».

Con esta corta frase, me recuerdo constantemente que las cosas deben fluir, que cada quien toma sus decisiones y que con o sin mi intervención, lo importante es que las lecciones lleguen a quien las requiere en el momento en el que su conciencia está preparado para recibir esa información.

Sin embargo, años más tarde me di cuenta de que esta manera de vivir que tenía y había adoptado no era solo una forma que yo había ideado para mí, sino que además, otros ya con muchos años de antelación la habían encontrado y la llamaron Wu Wei.

¿De qué va?

El Wu Wei es una corriente taotista que apuesta a la No Intervención en el acontecer diario, pero no vayas a pensar que es lo que te expliqué anteriormente, algo así como dejar que el mundo arda en tus narices sin intervenir, no.

Es más bien dejar que las circunstancias de la vida sigan su curso de manera natural, en armonía y sin ningún tipo de sacrificio para que así sea.

Para los taotistas, el árbol que nace, crece y se reproduce solo, sin intervención de la mano del hombre, es un excelente ejemplo de Wu Wei y de hecho, con él ejemplifican el término.

Tengo nuevamente que explicarte que lo que busca esta filosofía es el No Hacer con Intención de, es decir, que se busca eliminar de la vida todo aquello que se hace buscando una respuesta intencional de la acción.

Para ellos, el vivir, el fluir, el dejar que la vida siga su curso, es primordial, razón por la que evitan malgastar la energía vital en lo que no ha sucedido y esto te lo ejemplifico.

Los seres humanos tenemos la innegable tendencia a preocuparnos hasta en los sueños por cosas que no han sucedido y de esta manera, atraemos a nuestro pensamiento y de hecho, a nuestra realidad, parte de esas angustias por las que nada podemos hacer porque sencillamente, las cosas no han sucedido ni en tiempo ni en espacio.

Te cuento más. No se trata de que evites planear tu vida o al menos, lo que sabes que debes hacer, pero sí se trata de que controles tu mente para que a ella no lleguen pensamientos que te alejan de la tranquilidad.

Para mí, preocuparte es igual que arrepentirte: Una pérdida total de tiempo, de esfuerzo y de energía, porque hay dos tiempos en los que no puedes hacer absolutamente nada a pesar de que tengas la mejor de las intenciones: el pasado y el presente.

Lo que ya pasó, debía ser así con todos los detalles que implican ese tiempo pasado. Lo que hiciste en él, no podrás remediarlo ni repararlo ni con todas las buenas intenciones del mundo. Igual pasa con el futuro, nada de lo que hagas, ninguna de tus preocupaciones podrán cambiar lo que está destinado a suceder.

El Wu Wei es más que un estilo de vida, una estrategia que te permite reconocer la fuerza que está actuando en determinado momento y que te permitirá, a través de la observación, actuar en beneficio propio, en lugar de ser devorado, arrastrado o sumergido en lo que ocurre.

Entonces, ¿No hago nada?

A veces, y me ocurre a menudo, leo teorías que parecen ser tan profundas que me hacen explotar la cabeza y finalmente termino sin entenderlas o dejándolas para después, y para mí, eso ya pisa el terreno del aburrimiento.

En este caso espero que al menos, lo que hoy aquí lees, te deje un poco de sabiduría y que entiendas que más allá de fórmulas y explicaciones se trata de que aprendas a aplicar en tu vida lo que lees con la intención de que te rodees solo de bienestar, de fluidez y que tu tiempo y espacio sea lo más relajado posible.

En primer lugar, recuerda que todo empieza en el pensamiento y es ese justamente el lugar que debemos controlar y aprender a mantener limpio.

El Wu Wei, también es conocido con otros nombres en distintas culturas del mundo y de lo que en realidad se trata es de que aprendas a hacer el mínimo gasto de energía posible para obtener el máximo resultado, tal y como ocurre en la naturaleza, el universo, el cosmos, o como quieras llamarlo, que simplemente existe.

Sus elementos no se esfuerzan en ser, solo son, solo existen, solo permanecen como testigos fieles de lo que ocurre, de lo que se manifiesta y de lo que pasa.

He conocido personas que manifiestan que ser ellos mismos es muy duro y creo que en algún momento de nuestra vida, todos hemos querido no ser nosotros mismos más que ser otras personas.

Este tipo de comportamiento o de pensamiento se debe generalmente a que muchos seres humanos están en constante estado de alerta y más que todo, de reacción a lo que sucede, en especial en estos últimos tiempos convulsos y marcados por situaciones de conflicto, enfermedad y angustia.

El Wu Wei no se trata de no hacer nada sino de aprovechar toda la energía de un evento para formar parte de ella. Es decir, es una manera especial de fluir sin influir, de vivir sin interrumpir y de favorecer sin impedir.

Si recordamos que por regla general, nuestras actuaciones están influenciadas por nuestros sentimientos y pensamientos, así como por las tribulaciones, preocupaciones, prejuicios, normas, reglas, etcétera, entonces el resultado es que estaremos viendo cada situación que se nos muestra en la vida no como realmente se es, teniendo en cuenta solo los hechos, sino desde la óptica personal que le daremos con todos esos conceptos que ya traemos dentro.

La verdad es que esto es algo así como que aproveches todo lo que te rodea para lograr llegar a donde quieres, sin necesidad de desgastarte. Y créeme que cuando aprendes a que así sea, la vida te es mucho más sencilla, en especial, porque logras enfocarte en lo que realmente es importante para ti.

Deja de preocuparte y Confía

Estoy muy segura de que muchas veces en la vida has leído, cantado, recitado, escuchado o pronunciado esa frase anterior sin que realmente la hayas sentido en tu interior, pero hoy te digo que es una de las oraciones más potentes que existe, al menos en mi vida y trato de recordarmela con frecuencia.

Cuando estés en una situación determinante, especialmente de angustia, temor o duda, siempre, pregúntate cuáles son las posibilidades de que tenga o no solución y después de eso responde ¿Por qué te preocupas?

Recuerda que sea lo que sea que estés pasando, todas las situaciones tienen un fin, sea o no el esperado por ti, así que de nada vale pasar largas horas de angustia y desasosiego.

Confía, en las obras perfectas del universo, del cosmos, del destino, de tu historia o de quien quieras nombrar. Solo confía. Respira profundo y recuerda que eres un ser perfecto que logró ser humano y mira tu camino hasta el presente como un rompecabezas en el que cada pieza ha encajado con perfección con o sin esfuerzo, solo porque así debía ser.

Aprende a usar la energía que cada día te ofrece el universo, al menos para estar en paz contigo mismo, para bailar en armonía con tu propio entorno y para que tu paso por esta vida sea lo más pacífico y ejemplar posible.


Constantemente buscamos maneras de estar en paz con el universo que nos rodea, olvidando la mayoría de las veces que esa certidumbre empieza dentro de nosotros mismos y que cuando logramos domar esas bestias en las que se convierten las dudas y las angustias, el mundo parece haber cambiado.

Pero en realidad todo sigue igual, solo que tu manera de fluir es otra y eso te genera bienestar, que es a fin de cuentas, lo que la mayoría de nosotros buscamos fuera y en realidad se encuentra dentro de cada uno.

La No Acción, más que una técnica es una manera de lograr paz, de entender cuáles son tus alcances y limitaciones y de reservar tus energías para lo que vale cada acción que decidas tomar.

Cada vez que pienses en angustiarte, recuerda, dejarte fluir con tu entorno. No reacciones desde el pensamiento ni desde lo que te hace sentir la acción de otros. Respira profundo y conviértete en observador de tu propia paz pero esta vez, desde la inteligencia.

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