Relaciones Kármicas: Los Amores de tus Vidas Pasadas Pueden Volver a Encontrarte

Cuando era una niña y estudiaba en el segundo grado de Educación Básica, recuerdo haber entrado al salón de clases un día cualquiera y haber puesto toda mi atención en un niño que por primera vez en la vida, veía.

Él estaba sentado en el segundo puesto y mi lugar estaba justo a su lado. Entré al salón sin poder quitarle la mirada de encima y de igual manera, él me miraba sin que nada perturbara ese momento. Él sonreía y yo también.

Me senté y lo saludé con un beso. Me dijo su nombre. Antonio Roberto. Y desde ese momento en adelante, fuimos inseparables. La química que hubo entre nosotros fue más que inmediata, porque siento que nunca nació, solo estaba ahí esperando que nos juntáramos para explotar.

Por cosas del trabajo de sus padres, mi querido Antonio Roberto, debió retirarse del colegio y se mudaron de ciudad. No nos despedimos. Creo que ni él sabía lo que iba a ocurrir. Me quedé inmensamente triste pero nunca lo olvidé. Su rostro, su cabello, sus dientes, su enorme sonrisa, permanecieron en mi mente en el transcurso de mi vida.

Una vez que fui madurando y comprendiendo otros aspectos de la vida, me di cuenta de que a Antonio Roberto ya lo conocía de una vida pasada, porque sí, creo en la inmortalidad del alma y por supuesto, en la reencarnación.

Hoy estaré hablando de esas relaciones de vidas pasadas que, a veces, logramos encontrar en nuestra vida y que definitivamente, forman parte de las experiencias extraordinarias que en lo particular, me hacen reconfirmar que en efecto, la vida no termina con la muerte. ¡Comenzamos!

Una Historia Sin Final

Ya tenía yo unos 16 años cuando el novio (que era DJ)  de una amiga, nos invitó a una fiesta que debía animar. Mi amiga era mayor que yo y él, muchísimo más grande aún que nosotras, así que aunque no me gustaban ese tipo de fiestas, me entusiasmé a última hora y me embarqué a esa aventura de música electrónica que no era de mi gusto y sabiendo, además, que ahí me rodearía de personas con las que probablemente, nunca volvería a interactuar.

Una vez que llegamos, supe que tenía razón y que no había nada que me hiciera sentir a gusto en aquél lugar y esto lo cuento sin dar los detalles del espectáculo de celos bochornoso que ofreció gratuitamente el novio de mi amiga.

Sin embargo y a pesar de lo re mal que pintaba la noche, había algo dentro de mí que se sentía como emoción. No sabía qué, pero sentía un susto, un nudo en el pecho que me hacía feliz a pesar de todo.

Después de calmar mucho rato a mi amiga y convencerla de disimular hasta que se acabara la noche y el patán de su novio nos devolviera a casa, me quedé un poco alejada de la multitud, mirando ahora a un grupo de rock urbano que prometía al menos, salvar la noche.

Entonces, estando ahí alejada y en la oscuridad, vi unos ojos brillantes acercarse a mí. Luego, como en medio de una película de Alicia en el País de las Maravillas, apareció la sonrisa y como una escena ya vista, la reconocí: ¡Era Antonio Roberto!

Apenas llegó a mí, me abrazó como si la fuerza de un millón de imanes nos acercara. Habían pasado al menos 10 años desde la última vez que lo vi y no se parecía en nada al recuerdo tierno e infantil que de él tenía. Sin embargo, sus ojos y su sonrisa, brillaban con la misma luz que en mis recuerdos.

Nos abrazamos durante muchos minutos. Nos reíamos y nos volvíamos a abrazar. Me dio un montón de besos y no soltaba mis manos. Era increíble la conexión que una vez más, nos unía. Escuchar mi nombre en sus labios fue absolutamente conmovedor porque me indicaba sin preguntar que tampoco él había olvidado nuestros días de amistad en la escuela.

Pasamos la noche riendo y hablando y así, nos dio el amanecer, conversando como si el tiempo nunca había pasado. Fue una experiencia mágica y muy dulce de la que salimos también abruptamente cuando el novio de mi amiga hizo su espectáculo de celos número dos de la noche.

Entonces debimos irnos y casi que como Cenicienta en aquellas escaleras, lo único que pude alcanzar a decir a lo lejos es que volveríamos a vernos. No nos dejamos un número de teléfono, una dirección, no hablamos de nada que pudiera conectarnos nuevamente y a más de 20 años de ese momento, sé que algún dia nos volveremos a encontrar.

Estoy segura que tú, que me lees, alguna vez has experimentado ese sentimiento de haber visto a alguien por primera vez, pero en el que tus emociones y recuerdos sienten como si ya lo conocías de toda la vida.

Esos nexos instántaneos, al parecer, si tienen explicación y según las teorías metafísicas y del mundo espiritual, tiene que ver con las conexiones o los contratos de alma que hemos decidido mantener con quienes nos han amado en otras vidas, e incluso, con quienes mantenemos asuntos pendientes.

Por cierto, en muchos casos sí tiene que ver con parejas afectivas, pero los lazos de amor que creamos antes de llegar a esta vida, también hablan de relaciones de amistad, amor incondicional, entre otros.

La Reencarnación: El Alma Inmortal

Si estás leyendo este artículo y no crees en la reencarnación, no pasa nada, solo te pediré que lo dejes pasar y tomes tu tiempo para buscar información que realmente resuene con tus ideas y sentimientos, porque ciertamente, para hablar de este tema lo primero que tienes que hacer es creer en él, sino, no tendrá sentido para ti.

Este no es un artículo que escribo para convencer a la audiencia de lo que yo misma creo, sino para reforsar no solo mis experiencias sino la de las personas que puedan sentirse identificadas con este tema, así que una vez aclarado este punto, seguimos.

Quienes creen en la reencarnación, por ejemplo, los budistas, también creen en la Rueda de la Vida o del Samsara, que es un ciclo de nacimientos, vida, muertes y renacimientos que las almas repiten muchas veces y en la que además, escogen no solo la familia y el lugar en el que nacerán, sino también las almas que quieren volver a encontrar e incluso, aquellas con las que aún no cierran ciclos para de esta manera, sanar y mejorar lo que deban.

El hinduismo, por ejemplo, sostiene que todas las decisiones, palabras y acciones que hemos hecho a lo largo de nuestra existencia y vidas, dice quienes somos y además, son consecuencia directa de nuestra reencarnación.

Entonces, según esta teoría, venimos al mundo coscientemente, pero una vez que llegamos a la vida terrenal, nuestras memorias humanas no logran recordar nada de eso que ya planeamos como almas, por lo que puede costarnos mucho tiempo saber exactamente cuál es nuestra misión en esta vida y también, reconocer cuáles son esos amores importantes con los que debemos sanar o completar algún tipo de osbtáculo que traemos de otras vidas.

Con la reencarnación podemos sanar o completar esas situaciones y vínculos afectivos que quedaron incompletos o que por la presencia del ego y la falta de aprendizaje, no llegaron a un feliz término.

Recuerdo a la perfección, la historia de una buena amiga, compañera de trabajo, quien había iniciado su camino espiritual y trataba de comprender algunos aspectos de su vida que parecían estancados y otros que se repetían.

Acudió a varias consultas con psicológos y además, con psicoanalistas. Le hacían bien pero, siempre terminaba dando vueltas en el mismo sentido y es que, la relación con su pareja, que parentemente era muy normal desde la mirada de terceros, para ella era kármica, y así lo manifestó en varias oportunidades.

Aprendí a no dejarme llevar por apariencias porque ciertamente, nunca sabremos qué hay del otro lado del telón y es muy común que ni siquiera a quienes han crecido con nosotros, los conozcamos del todo.

Esta amiga, Mary era su nombre, decidió entonces acudir a unas terapias de regresión que alguien le recomendó. Debo decir que para ese momento, ya ella había recorrido un buen tramo de su despertar espiritual y de conciencia y estaba bastante adelantada en ese tema.

En estas sesiones, desde el inicio, le dijeron que la relación con su pareja era de otras vidas y que había que superar situaciones que en las oportunidades pasadas, no habían evolucionado.

Pero fue después de una de las últimas sesiones de regresión cuando le dijeron que su entonces pareja, la había asesinado en todas las vidas pasadas. Así que, si ya la relación iba mal, esto definitivamente, condimentaba aún más el deseo que ella tenía de separarse, y pocos meses después, así lo hizo.

Psaron algunos años y este señor fue diagnosticado con un padecimiento que le daba una esperanza de vida muy muy corta, así que las hijas de ambos, le suplicaron a su madre que cuidara de él durante ese tiempo para que así pudira irse en paz. Ella aceptó, pero en lugar de llevarlo a su casa, decidió que todos se mudaran temporalmente a la de él.

Una vez que murió y que comenzaron a ordenar y botar cosas, Mary halló un cuaderno completo en el que este hombre describía en varios relatos, varias y descriptivas maneras en las que quería asesinar a quien fuera su esposa. Por supuesto, ya nada podía hacerle pero el choque por lo leído en aquella libreta fue tremendo.

Una relación kármica no siempre es una relación tóxica pero una relación tóxica siempre es una relación kármica.

Relaciones Kármicas

Como hasta ahora te he contado, las relaciones kármicas son aquellas en las que se genera un vínculo o una especie de pacto y que cuando aparecen en nuestra vida, lo hacen para mostrarte algo importante, que trasciende, que debes saber para continuar tu camino de evolución.

En el mundo occidental se tiende a relacionar la palabra Karma con aspectos negativos de una relación, pero la verdad es que esto está fuera de contexto pues las relaciones kármicas son vínculos que tienen un propósito muy trascendente, que te van a enseñar, te van a nutrir y te van a permitir aprender cosas que de otra manera, no podrías experimentar o vivir en la vida.

En contra parte, hay otra mayoría de personas que han romantizado el concepto y creen que toda relación kármica viene a ser algo así como un amor ideal, lo cual tampoco es cierto pues no se trata solo de almas gemelas, sino de almas que llegan en diferente embestidura a mostrarte lo necesario para que obtengas el aprendizaje que necesitas.

Hay diferentes tipos de relaciones kármicas y todos son maestros en nuestra vida. Algunos son ayuda de una parte necesaria de nuestro camino. Estos casos se conocen como los ángeles o salvadores, que son personas que se acercan a tu vida a echarte una mano en momentos en los que los necesitas y que además nos ayudan a no crear dependencia y a establecer límites.

Hay que entender que la relación kármica aunque es de pareja, logra un crecimiento individual en cada uno de sus miembros con la retroalimentación obtenida de su unión.

Reconoces a estas personas cuando identificas que han estado en tu vida de una manera muy poderosa, no necesariamente por mucho tiempo, aunque sí se dan esos casos. Son gente que con su impacto en tu vida, logra cambiarla o transformarla.

Es un regalo descubrir que las personas que de alguna manera tocan nuestra vida, tienen una relación profunda con nosotros en la que es muy recomendable preguntarse qué es lo que vienen a enseñarnos, independientemente de si nos agrada o no la experiencia.

Los vínculos kármicos son conexiones que te enseñan, que te exaltan en tu individualidad, por lo que de ninguna manera deben relacionarse con situaciones de dependencia o maltrato.

Entonces hasta ahora sabemos que existen relaciones kármicas, de almas gemelas, de llamas gemelas y relaciones por destino.

Sea cual sea el tipo de relación, la genética emocional es importante porque ella te dirá lo que debes sanar, mejorar e impulsarte a aprender de tu nexo.

Si no sabes qué es la genética emocional, te lo explicaré brevemente y de una manera sencilla. Así como heredamos el color de ojos, de cabello, de piel, altura, metabolismo, enfermedades, entre otras cualidades y características físicas y biológicas de nuestros ancestros, también heredamos los aspectos que ellos no pudieron mejorar.

Por ejemplo, si tu abuela fue una persona celosa, terca, dramática, conflictiva o desconfiada, los patrones genéticos de tu madre y tuyos, traen esa carga que deben sanar para que las nuevas generaciones ya no las tengan y puedan vivir con más libertad.

Una relación kármica es esa que te ayudará a crecer. Son dos almas que se han encontrado en este mundo y que necesitan aprender la una de la otra. Recuerda que, en el plano afectivo, en el transcurso de nuestras vidas, podemos tener diferentes tipos de pareja y ellas irán pasando hasta que llegue alguien con quien sintamos que finaliza nuestro crecimiento emocional.

Almas y Llamas gemelas

Pero, ¿En realidad existe un amor que sobrevive a varias reencarnaciones y además se busca en vidas diferentes? Pues la respuesta es sí, y no solamente amores de pareja como ya te dije, sino también de padres, hijos, hermanos, amigos y hasta mascotas.

Así como nuestra alma es inmortal, el amor también lo es y si has escuchado hablar alguna vez de las almas y llamas gemelas, entonces entenderás de lo que te hablo.

Las almas gemelas que te rodearán en cada vida son 12 y las encontrarás en personas con quienes conectes, a quienes ames de manera incondicional y que estarán en tu vida bajo las figuras de padres, amigos, hermanos, primos e incluso novios, que vienen a enseñarte algo.

Con nuestras almas gemelas sentimos una profunda afinidad y con ellas no tenemos lazos kármicos, pues solo compartiremos gozo, alegría, complicidad, bienestar y amor.

Son quienes siempre dejan recuerdos hermosos, son como un soplo de brisa fresca, pero a pesar de tener una buena comunicación y una fuerte conexión, no son lo que buscas en materia de amor. Ellos solo estarán presentes en tu vida para prepararte.

Las llamas gemelas, por su parte, solo tienen un par más y son únicas. Es decir, tu llama gemela será siempre la misma en todas las vidas en las que decidas vivir. En algunas de estas existencias, te reunirás con ella, en otras ni siquiera la encontrarás y en algunas otras, aunque se conozcan y se encuentren, no podrán estar juntas, así que estas relaciones son algo complicadas, pero siempre, apasionadas y con una fuerte conexión que no encontrarás en nadie más.

Las llamas gemelas representan un lazo de amor muy fuerte y es con ellas con quienes aprendemos del amor en todas las dimensiones, pues su magnetismo va más allá del deseo sexual, de la atracción inicial o del erotismo que puedan manifestar.

Con tu llama gemela sentirás una pasión fuera de lo común y un amor al que no le encontrarás lógica, uno que te hará manifestar emociones que no conocías y que físicamente, no solo erizará tu piel sino que cada contacto físico será intenso.

Los lazos de amor no pueden destruirse o terminarse, ni siquiera con la muerte por lo que si esta ocurre, se cree que la comunicación continuará en otros niveles, incluso, con el nacimiento de nuevo de quien murió para reunirse una vez más con quién despertará su atracción de manera insólita y casi inmediata a pesar de cualquier diferencia.

Esto ocurre para que con cada reencuentro, el amor se profundice y se limpie de egoísmo, desinterés y en resumen, para que vaya avanzando hacia la perfección entre estas almas.

El Papel de la Conciencia

Cuando somos capaces de entender el rol determinante de la conciencia, podemos ver cómo ésta es necesaria para que consideremos real el mundo que se mueve a nuestro alrededor, pues esto solo existe cuando alguien lo observa, lo percibe, lo capta, lo siente, pues desde la No Existencia, para muchos es imposible que podamos aceptar la posibilidad de la existencia ajena.

Y es que la ausencia de consciencia es la imposibilidad de existir y coexistir junto con el todo.

Cuando hablamos de almas gemelas solemos pasar por alto la importancia de comprender aquello que nos hace conscientes, pues es desde el foco de la conciencia desde donde se da el flujo de eventos que nos llevan a toparnos con situaciones o personas.

Recuerda que nada en la vida sucede por casualidad.

Nuestras almas gemelas son la máxima manifestación de esto que te explico y representan la otra mitad que nos ha acompañado desde el tiempo del No Tiempo. A lo largo de la historia, los humanos han tenido experiencias trascendentales que apuntan a la existencia de nuestras familias almicas, que son esas que compartimos con nuestras almas gemelas.

Cuando se trata de nuestras relaciones en la tierra, la Divinidad se manifiesta en todo lo que conocemos y así como podemos aprender una lección espiritual de los encuentros más breves, a veces somos bendecidos con la oportunidad de conocer a nuestras familias almicas,

Cuenta la leyenda que tras la creación del mundo, lo Divino se multiplicó en miles de millones de almas y cada alma formaba parte de un grupo que comparte una conexión especial y se reencarna simultáneamente en la dimensión del tiempo y del espacio.

Platón dijo que cuando los humanos se manifestaron, lo hicieron con dos caras, cuatro brazos y cuatro piernas y según la mitología griega, Zeus comenzó a temer del poder de los humanos y como resultado, partió nuestras almas por la mitad, por lo que al llegar al mundo terrenal, deberemos buscar entonces a nuestros pares para cumplir con los contratos almicos.

Para él, el ser humano es un alma racional encadenada a un cuerpo material y sensible, que quiere retornar a su estado primario perfecto y esto solo lo logra a través de una búsqueda constante de mayor conocimiento.

Cuando logramos un nivel de conciencia superior, podemos inspirar un cambio global para un bien mayor y esto que te explico, aunque parezca descabellado, se basa en los recuerdos y experiencias contadas por niños desde sus recuerdos de vidas pasadas y cuyos detalles encajan con otros relatos ofrecidos en los que los detalles son casi exactos.

Nuestras almas gemelas complementan todos los aspectos de nuestra personalidad y muestran fortaleza en las áreas en las que necesitamos reforzar lo espiritual, por eso cuando nos conectamos a ellas, nos volvemos más poderosos.

Con ellas sentimos un sentido de conexión muy concreto y especial y que puede tomar la forma de experiencia extrasensorial como la telepatía o experiencias sincrónicas como encuentros fortuitos que se dan luego de una secuencia de aparentes casualidades.

Pero como sabrás, en nuestro universo no existen las casualidades pues todo forma parte de un gran rompecabezas que vamos armando con las distintas piezas que hallamos a diario en nuestro transitar.


Ya sabrás que en este mundo nada es producto de la casualidad por lo que hasta la hoja más pequeña que se mueve lo hace con una intención y una voluntad previa, así que el encuentro con estas personas que llegan a nuestras vidas para enseñarnos desde el amor o desde el dolor, son no solo necesarias sino parte de nuestro proceso de evolución.

Nuestras relaciones personales, siempre han sido un vínculo no solo para compartir aspectos de nuestro mundo material, sino además, para mostrarnos lo que somos o lo que queremos dejar de ser.

Si de romance se trata, es muy romántico pensar que previo a nuestro nacimiento, acordamos o firmamos contratos para reencontrarnos con almas clave que transformarían nuestra experiencia terrenal.

De hecho, hay muchas películas, libros y canciones inspiradas en este tema, pero la verdad es que al menos en el caso de las llamas gemelas, muchos son los obstáculos que deben superar para disfrutar de ese amor de una manera consciente y evolucionada.

¿Y tú? ¿Crees en estas conexiones? Déjame saber en los comentarios tu opinión sobre este tema. Te dejo artículos de las Llamas Gemelas, Almas Gemelas e Hilo Rojo del Destino, para que una vez que pinches la palabra subrayada, puedas entender otros aspectos de estas maravillosas experiencias.

Written by

2 thoughts on “Relaciones Kármicas: Los Amores de tus Vidas Pasadas Pueden Volver a Encontrarte”

  1. Guao, me encantan tus artículos, comencé por el de los cuidadores, lo fui por años y cada palabra leída describió mi vida; luego el Proyecto de Vida que no es casual pues ahora soy barco sin rumbo, y ahora el de Almas Gemelas, que comparto totalmente. Mucha luz y Energías Positivas para ti, gracias por compartir tus conocimientos y hablar claro. Bendiciones.

    1. Muchísimas gracias por tu comentario. Me alegra encontrarlos y disfruto responder. Poco a poco la vida, la nuestra, va tomando sentido y es bueno saber que resuenas de a poco o de a mucho, con lo que he descrito en estos artículos con los que tengo la intención de ayudar a aclarar estos procesos que a veces, nos vienen sin previo aviso. Abrazos para ti

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *