Proyecto de Vida: Lo Que Debes Hacer Para Vivir El Tuyo

La mayoría de los seres humanos nos movemos por el mundo sin utilizar el único sentido que nos permite diferenciarnos de los animales y otras criaturas del universo: La conciencia.

Me gusta hablar de la conciencia y sus niveles pues siento que la humanidad se conduciría por un sendero mucho más acertado si hicieran uso y gala de ella, tal y como lo hacen de su día a día sobre lo que quieren reflejar de sus vidas a través de las redes sociales.

Tener un proyecto de vida, contrario a lo que muchos pudieran pensar, no es algo tan sencillo como sentarse, planearlo y ejecutarlo. O tal vez sí, solo que muchos de nosotros vemos el último paso como una meta lejana.

Siempre he pensado que ese momento exacto de nuestras vidas en el que salimos del colegio y debemos escoger una carrera para estudiar en la universidad, es un tanto precipitado, pues a los 16 o 17 años, no están tan claras nuestras ideas sobre lo que queremos hacer, al menos profesionalmente hablando, por el resto de nuestras vidas.

Así que hoy estaré hablando sobre los proyectos de vida, cómo podemos comenzar o seguir haciendo los nuestros y, especialmente, cómo motivarnos día a día para alcanzarlos. ¡Comenzamos!

¿Qué es un proyecto de vida?

Piensa en un proyecto de vida como una mezcla de ideas, metas, deseos, intenciones, estrategias y logros que un ser humano planea tener en distintas áreas de su vida, en determinado lapso de tiempo.

Es una herramienta interesantísima con la que podemos poner sobre la mesa las posibilidades, metas propias y comprobar cuántas probabilidades tenemos de cumplirlas, por lo que para muchos se convierte en una técnica muy útil y de hecho, indispensable, para la organización que proyectan de su existencia.

Se trata entonces de los deseos y de la honestidad de cada individuo con respecto a los logros que quiere alcanzar, pero también, de los pasos en los que deberá accionar para que así sea.

En un proyecto de vida se incluye todo tipo de eventos relacionados con nuestro vivir y cn cada área que para nosotros sea importante, por lo que es común que en el se proyecten relaciones familiares, afectivas, laborales, sociales, de estudios, entretenimiento y salud así como metas a corto, mediano y largo plazo.

En mi época universitaria, conoci a una buena amiga que no solo tenía un proyecto de vida, sino que además llevaba una agenda de las cosas pendientes y era tan meticulosa, que nunca la vi saltarse un plan.

Apenas estabamos cursando el primer semestre de la carrera y ella ya estaba adelantando los primeros capítulos de su tesis de grado, así que debo decir que es una de las personas más organizadas y resueltas que he conocido.

Como era de esperarse, se graduó con los más altos honores y como ya tenía un proyecto de lo que aspiraba que fuera su vida, había además adelantado las gestiones para iniciar en un importante medio de comunicación audiovisual. Logró todo lo que se planteó, pero, hubo situaciones que ni con toda la planificación que tuvo, logró visualizar.

Y es que es muy irresponsable decir que haremos un plan de vida en el que esperemos que todo salga de acuerdo a lo que hemos planificado en él. También debemos tomar precauciones y previsiones de los eventos que puedan ocurrir y que no se anotan en una agenda.

En el caso de mi amiga, la situación política y social de nuestro país, terminó dañando parte de su proyecto, así que tuvo que reinventarse una y otra vez para permanecer a flote, pero no solo en el aspecto laboral, sino además, en el emocional.

Sentarte como un espectador a observar como situaciones imprevistas e incontrolables desde tu acción, arruinan los planes que tenías, no es que sea de las cosas más bonitas del mundo, pero lo importante es que las experiencias acumuladas y absorbidas, te dan la base para iniciar una y otra vez un nuevo plan.

Es tu proyecto: Son tus metas

A pesar de que hay muchos modelos de planifcación de proyectos de vida, es importante que sea el que sea que escojas, lo adaptes a tu situación y de esa manera establezcas metas que sean acordes a tu alcance.

Y no es que te diga que no sueñes, que no te plantees metas grandes, pero hay una frase que me gusta mucho y es la que dice «Un día a la vez». Para algunos puede sonar bastante limitante, pero te aseguro que desde la realidad, las cosas se ven diferentes.

Plantearse retos inalcanzables es como yo lo llamo, un asesino silencioso de tu seguridad, por eso pienso que cada uno de nosotros debe trabajar en su vida, claro, pero tomando como referencia lo que se es de una manera realista para luego, no estrellarnos contra el muro de la desilusión.

Te lo explico mejor. Hace unos días estuve revisando la cuenta de Instagram de un gimnasio que sigo. Siempre me ha gustalo la actitud que reflejan cada una de las publicaciones porque hacen proyectar realidades alcanzables y es una gran motivación.

Sin embargo, me sorprendió un poco ver un post en el que se muestran imagenes de antes y después de una muchacha que sufría de obesidad y a quien conozco bien. Leí toda la información y allí entonces, se referían a ella con muchos halagos y la ubicaron como un ejemplo de constancia y disciplina.

La cosa es que yo que la conozco personalmente, se que ella ingresó varias veces al quirófano para hacerse varias mejoras de cirugia de belleza, entre ellas, aumento de busto y gluteos, manga gástrica y abdominoplastia, entre otros detalles.

Y ojo, no tengo nada en contra de las cirugias para mejorar tu aspecto físico y especialmente, tu autoestima, pero si no conociera a esta chica y su historia y entonces, decidiera ingresar a ese gimnasio basada en ese cambio tan drástico que muestran en las fotos, me sentiría frustrada al saber que no alcancé esas metas al menos, en el lapso de tiempo que ella dice que lo hizo.

De allí parto entonces para decir, que nuestros objetivos deben apegarse lo más posible a nuestra realidad y a lo que sabemos y creemos que podemos alcanzar con nuestro esfuerzo, constancia y disciplina, porque sí, todo lo que importará en tu vida, estará condimentado por estos tres últimos elementos.

Tus proyectos deben estar basados en tus gustos, tus expectativas, tus realidades y además, en las herramientas con las que cuentas para poder alcanzarlo porque por ejemplo, no podemos decir que el año que viene estaremos viviendo en Canadá y disfrutando de la nieve y los venados, cuando no tenemos siquiera, pasaporte para abordar un avión.

Es importante que no solo proyectes lo que deseas vivir, sino que además esto esté alineado a tu acción, a tu empeño, a tus intenciones y emociones.

Cuando te dije que es tu proyecto y son tus metas, pensé en el caso de una amiga de mi hija cuya madre está empeñada en que ella estudie Odontología, mientras que ella lo que quiere estudiar es Psicología.

Como la madre se niega a pagar el cupo de la universidad, a menos, que esta niña decida ser Odontologo, entonces, ella decidió complacer a su madre y ser una «buena hija».

La verdad es que me parece terrible su situación pues es ella quien está sacrificando sus objetivos y metas por cumplir con un capricho de su madre que por cierto, no tiene ningún estudio universitario, así que no creo que entienda mucho de lo que significa la vocación.

Viendo este ejemplo que te cuento, trata entonces que a pesar de que escuches opiniones de otras personas con respecto a tus planes, éstos estén enmarcados y protegidos por tu verdadero sentir y no por la intención de complacer a alguien más.

Si no tienes uno, créalo

En épocas de adolescencia, muy poco es lo que pensamos en lo que queremos o no para nuestro futuro porque básicamente esto se reduce a: «Tener dinero, viajar y casarme», que es la respuesta más común en grupos de personas en el rango de edad entre 17 y 25 años.

Y no está mal, cada quien puede proyectar y tener los propósitos que desee pero cuando les preguntas a estas mismas personas ¿Cómo van a lograrlo? entonces comienza el titubeo y las respuestas agarradas por los cabellos.

Soy creyente del destino, de las energías y de otro montón de temas espirituales que hablan acerca de todo lo que se puede lograr desde el terreno de la conciencia y conectandonos con nuestro Yo Superior.

Sin embargo, soy muy responsable en aclarar siempre que ningún sueño se cumple si no hay un plan de acción, que es eso justamente, el cómo lograr que las cosas sucedan luego de desearlas, manifestarlas y decirle en todos los idiomas al universo que tienes derecho a ellos.

Hay tres preguntas base que pueden servirte para comenzar a crear tu proyecto de vida y estas són:

  • ¿Quién quieres ser?
  • ¿Qué quieres lograr?
  • ¿Cómo vas a lograrlo?

Te recomiendo que ya mismo, te tomes tu tiempo y escribas esas preguntas, pero especialmente, reflexiones en las respuestas desde tu verdadero sentir.

Te cuento que tener uno o varios proyectos de vida tiene muchos beneficios que van más allá del logro de tus objetivos, como por ejemplo te ayuda a visualizar tu futuro y de esta manera, te proporciona bienestar emocional y esto también se traduce en salud mental.

Además, tenerlo a la vista te ayuda con la toma de desiciones asertivas en tu vida pero además, te encamina para que definas tus habilidades y talento y tengas certeza de cuales son las limitaciones a las que debes prestar atención.

Y a mí, particularmente, una de las cosas que más me gusta del Proyecto de Vida, es que puedo ir corrigiendo lo que me parece que ya no ayudará a cumplir las metas e incluso, introducir nuevas ideas.

Y te cuento esto sin dejar de mencionar el autoconocimiento que es tan importante para saber en qué piso dar los pasos y el hecho de observar cada día tu propia evolución, lo que además, si eres una persona ansiosa, te ayudará muchísimo.

Cuando una persona sabe hacia dónde dirigir su interés, su intención y su acción, toma mejores decisiones porque está bien pendiente de que todo salga acorde al plan, así que hay muy poco espacio para las improvisaciones y la desorganización.

La constancia y disciplina son claves

Siempre me he considerado una persona muy libre, por lo que realmente eso de la organización y planificación, me ha costado trabajo. Sin embargo, nunca la he desestimado porque entiendo que una de las claves para llegar a mis metas, es la rutina que se esconde detrás de ellas.

Pero, digamos que seguir rutinas me aburre, así que tengo mis propios métodos para motivarme que son muy personales pero que me funcionan de maravilla porque me metí en la cabeza que sin disciplina ni constancia no iba a llegar lejos.

Algunos piensan que la motivación es lo más importante, pero yo que siempre ando contradiciendo lo que no me parece desde mi propia experiencia, pienso que la motivación es algo momentáneo, pasajero y hasta efímero. Y lo pienso así porque aunque seamos personas optimistas y nos dispongamos cada día a tener una actitud positiva ante el día a día, somos seres humanos.

Entonces, por muy concientes que seamos, los seres humanos estamos hechos de energía, emociones y sentimientos y unos más que otros, como yo, somos aún más explosivos en cuanto a estos aspectos se refiere.

Por ejemplo, trato de ver la vida desde una perspectiva de solución, de evolución, de aprendizaje y de optimismo, pero eso no quiere decir que mi fiesta hormonal no me convierta de vez en cuando en un peligro andante y caminante.

Con esto lo que te quiero decir es que no todos los días vas a amanecer de buen humor, motivado y con ganas de continuar pero sí, todos los días puedes tomar la decisión de ser constante y disciplinado contigo mismo y con los objetivos que te has trazado.

También es bueno que sepas que cada tiempo es distinto para todos, aunque lo recorras igual que otros y eso significa que solo tú sabes cómo y cuánto tiempo vas a dedicar sin obsesionarte con el tema, si no más bien siendo constante y enamorándote cada día de los cambios y avances que vas observando.

Hablando de tiempo, siempre que hablamos de corto, mediano y largo plazo, lo hacemos tal vez sin pensar mucho en ellos, así que te comparto una información que encontré y que dice que el corto plazo se produce en menos de un año, el mediano plazo entre 1 y 5 años y el largo plazo, en más de cinco años, así que tenlo presente para que no te obsesiones por los resultados sino más bien, disfrutes cada etapa de tu camino.

¿Cómo empezar?

Lo primero que tienes que tener muy claro es la voluntad. Sin ella, tus proyectos se quedarán siendo solo palabras escritas en algún pedazo de papel olvidados en algún rincón.

Si ya sientes esa energía, esas ganas de empezar, de planificar y de aventurarte a la experiencia de planificarte para tu proyecto de vida, entonces, pues sí, bienvenido al mundo de los que logran.

Luego de esto, debes definir tus metas. Cuáles son esas que quieres materializar en tu vida y que dependen de tu esfuerzo, constancia y trabajo. No sientas temor de incluir todas las que creas que puedes lograr; sin embargo, te recomiendo en primer lugar, escribir las que se te harán más fáciles porque al ir alcanzándolas, te multiplicará la motivación y las ganas de continuar.

Puedes iniciar estableciendo metas a corto plazo que sean esas que estás segura de poder alcanzar con tu energía y con las herramientas con las que cuentas actualmente.

Luego, a mediano plazo, escribe aquellas que llevan más tiempo, dedicación y esfuerzo y finalmente, detalla cuáles son esas que a largo plazo quieres ver materializadas y que dependen aún más de tu constancia, disciplina, esfuerzo, herramientas y métodos.

También puedes dejar espacio para incluir todas aquellas ideas que se te vayan ocurriendo con el transcurso del tiempo y que creas que complementarán tu plan de una manera que te producirá bienestar y armonía.

Cuando analizas cómo está tu vida, qué es lo que quieres lograr y cómo vas a llegar a esos resultados, te das un espacio para reflexionar desde tu realidad. Incluye además, cuáles son esos pasos que debes seguir.

Por ejemplo, si lo que quieres es tener un mejor salario, escribe que crees que te hace falta para que así sea y entonces, comenzará la etapa de visualización en la que casi sentirás que ya tienes en tus manos esa meta alcanzada.

Sé lo más descriptivo posible con cada uno de los objetivos que te plantees. Por ejemplo, si una de tus metas es iniciar una carrera universitaria, elige la universidad en la que quieres estar, averigua cuáles son los costos, cómo puedes lograrlos, y si no tienes empleo, entonces escribe cómo puedes lograrlos, averigua programas de becas en esa institución y en fin, muévete en buscar toda la información que requieras.

Para cada plan de acción, debes conocerte y entender cuáles son tus fortalezas y cuáles tus debilidades, de esta manera, sabrás a qué enfrentarte y podrás tomar acción frente a eso que puede retrasar tu camino.

Es bueno además, que entiendas que si una meta no ha sido lograda, puede que el universo tenga mejores posibilidades, así que está alerta ante todo eso que pueda representar un avance, un empujón en lo que deseas lograr. Hay detalles que te acercan a la meta aún cuando no estaban planificados en un orden específico.

Cada meta que te plantees debe tener un camino, un plan de acción a seguir y no te desanimes si ves que alguno de los que has incluído no funciona, pues siempre habrá uno nuevo, uno distinto, que probablemente te lleve al mismo destino.

Y es justo aquí donde tienes que tener una mente abierta para entender que no todo saldrá como lo planeaste pero mientras esos imprevistos no alteren el resultado final, podrás seguir recibiendo incluso opiniones, de cómo llegar a ese destino que te has planteado.

Aunque soy muy celosa de mis planes, siempre trato de rodearme de personas qué sepan hacer, que sepan llegar o que ya estén donde yo quiero estar, para de esa manera contar con sus experiencias y nutrir la información que yo misma tengo de esa situación.

Pensar en positivo es algo que aunque muchos satanizan llamándole toxicidad positiva, la verdad es que te acerca a tus objetivos y te contaré por qué. No se trata de que te establezcas metas irreales, sino que por el contrario, te atrevas a cambiar paradigmas, desahacerte de patrones y mirar la vida desde una óptica en la que solo entre el bienestar.

Lo que ocurre cuando andas de pesimista por la vida, es que cualquier detalle mínimo te hará perder la motivación y creer que lo que te has planteado nunca sucederá. Recuerda aquella frase que dice que de acuerdo a tu manera de ver el mundo, este te sonreirá o te hará llorar.

Además, recuerda que formas parte de una energía universal que está presente en todo y que cada frecuencia vibratoria es como buscar una emisora en la radio. Solo podrás escuchar las que estén en tu misma sintonía y si la tuya está vibrando bajo, pues eso es justamente lo que por ley vas a atraer, más pesimismo, tristeza, nostalgia y personas que te hagan creer que tus metas no se van a cumplir.

No es cuestión de suerte

Voy a abrir un paréntesis para contar una historia que me encanta y que servirá en este caso para ejemplificar esto del proyecto de vida.

Hace muchos años nació un niño, siendo el último de sus hermanos, en un hogar muy pobre, en un pueblo que al parecer, ni siquiera existía en el mapa.

Sus padres fueron campesinos y cuando él tenía pocos meses de nacido, su papá murió. Su madre, que ya tenía muchos hijos, decidió entonces aventurarse a la ciudad con la intención de trabajar como doméstica en alguna casa de familia. Sin embargo, al tener tantos hijos, no es que le llovían las oportunidades.

Por fin, encontró una casa donde la aceptaron con los niños, que ya estaban en edades de comprender que debían mantenerse quietos por el bien de todos, pero este último pequeño, era apenas un bebé y lejos de comprender, como tal se comportaba.

Fue así como luego de cinco años, su madre decide recluirlo en un hogar para niños atendido por el Estado, donde al parecer, la ley del más fuerte era la que regía. No puedo imaginar el dolor de sentirse abandonado en ese lugar, rodeado de personas extrañas y de niños mayores que lo golpeaban.

Allí conoció a un maestro que, siendo sordo, le enseñó de música y él se enamoró de ella. Tanto que con escasos 10 años, compuso su primera canción. Entonces decidió, a esa edad, que sería compositor y cantante.

En su andar por la vida, mucho fue lo que tuvo que vivir. Escapó de ese hogar de niños cuando apenas era un adolescente y se dedicó entonces a vender manualidades por las calles, pero sin perder el norte de lo que quería ser y hacer con su vida.

Componía canciones todos los días y se inspiraba en las historias que contaba la gente que conocía. Por fin, le dieron la oportunidad de cantar y cautivó a la audiencia y aunque tenía ya un buen trabajo y podía subsistir con lo que ganaba, él quería más.

Nunca se olvidó de su meta a pesar de que incluso y por motivos de egoismo y maldad, fue acusado y preso durante tres años. Ahí siguió componiendo y cantando, a pesar de que su alma estaba muriendo de tristeza en ese lugar.

Gracias a su talento, fue sacado de ese lugar y entonces, comenzó su carrera musical. Fue traicionado y robado muchas veces por personas a quienes les brindó su confianza, pero no se dejó abatir.

Ese niño, ya de hombre, fue conocido y reconocido en casi la totalidad del globo terráqueo y se convirtió en uno de los cantantes más influyentes de este siglo. Su nombre fue Alberto Aguilera pero todos lo conocieron como Juan Gabriel.

Con esta historia lo que quiero es que entiendas, que cuando tu meta está bien establecida, cuando por ella vives, sientes y te emocionas, no hay nada en este mundo que te aleje de ella aunque en ocasiones, sientas que es así.

Todo, todo lo que te propongas hacer con tu vida, eres perfectamente capaz de lograrlo, pero esto solo será posible desde la acción, desde el no conformismo, desde las ganas de cumplir y tocar y sentir reales lo que alguna vez fueron tus metas.


Construir un plan de vida individual, aunque perfectamente puedes también tener proyectos de vida junto a tu pareja, familia o amigos, representa un reto para cada persona, porque no estarás trabajando para alguien más sino para ti mismo y es desde tu interior desde dónde saldrán las ideas, el entusiasmo, la disciplina, la constancia y el renacimiento una y otra vez.

Ser conscientes de la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos es de esos aspectos que deben estar como meta principal en cualquier proyecto que decidas comenzar, pues nadie más que tú tiene tu vida en las manos.

Y una recomendación más, termina todo lo que empieces. No abandones en el camino. Te prometo que no hay una satisfacción más grande que mirar atrás y ver el trayecto de logros que desde tu inspiración, has logrado.

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