El Significado de los Sueños: ¿Mensajes de Otras Dimensiones o Escapes de tu Cerebro?

A lo largo de nuestra vida, muchos son los sueños que tenemos cuando descansamos y muchas, además, las interpretaciones que se hacen de ellos a manera de prevenir situaciones que ocurrirán en nuestro día a día.

Desde muy niña, tenía un sueño recurrente que consistía en una caída al vacío mientras era bebé y me encontraba en una especie de cuna con ruedas. Lo que recuerdo a la perfección es que esa sensación de caída no desaparecía hasta que, en efecto, en la realidad, yo llegaba al suelo.

Nunca supe si en verdad aquel sueño tenía un mensaje o si era solo una especie de pesadilla que me perseguía. Sin embargo, otros sueños que tuve a lo largo de mi vida fueron una especie de premonición sobre situaciones de mi entorno y de las personas que formaban parte de él.

En el rincón del mundo en el que crecí, se decía que cuando alguien soñaba con dientes, se aproximaba la muerte de algún allegado o familiar y, desconozco si porque es real o por mera coincidencia, cuando mi tío abuelo, mi abuela, mi padre y mi hermano, murieron, cada uno en fechas y etapas distintas de mi vida, una noche antes de cada muerte soñé con esos dientes que se caían.

Hoy, trataré este tema desde distintos puntos de vista porque, aunque soy fiel creyente del mundo espiritual y cuántico, también me gusta comparar los hechos con lo que dice la ciencia y, en efecto, hay explicaciones muy interesantes así que, ¡Comenzamos!

¿Qué son los sueños?

Dependiendo de a quién le preguntes, encontrarás la respuesta de ese fenómeno que ocurre justo cuando nuestro cerebro está en estado de descanso profundo. Hay teorías, obviamente, amparadas por la ciencia y hay otras, descritas desde el mundo espiritual, cuántico y de la psicología, así que, vamos a pasearnos un poco por algunas de ellas para ver qué tan cercanos estamos de lo que pensamos que son.

En el mundo de la psicología y de la ciencia, hay varias teorías en las que se dice que los sueños son desde la representación de nuestros deseos y anhelos, hasta la interpretación de señales, vivencias o experiencias que ocurren en nuestro día a día e, incluso, que suceden durante el mismo sueño.

También se cree que ellos son una recopilación de la información que durante nuestra vida acumulamos y que, de hecho, funcionan como una especie de terapia para que nuestro cerebro se deshaga de información que retuvo pero que no necesita.

Los científicos, por ejemplo, dicen que en la fase Rem de nuestro descanso, es cuando tenemos los sueños más vividos, esos en los que incluso podemos estar conscientes de que estamos experimentando un sueño o pesadilla y no la realidad.

Freud dijo que los sueños son una expresión de cumplimiento de nuestros deseos distorsionados por la autocensura, en imágenes que no tienen sentido

Tanto ha sido el misterio por descifrar el significado de los sueños, de dónde vienen y qué es lo que representan en la biología humana y también en su psiquis, que los humanos decidieron estudiarlos como una ciencia a la que bautizaron como Onirología, que es un estudio psicológico y psiquiátrico al que también se le conoce como la Ciencia de los Sueños.

Quien fundó esta ciencia, por llamarlo de alguna manera, fue Wilhelm Stekel, quien por allá en el año 1930 comenzó con sus estudios en esta disciplina y de hecho, no solo fue paciente sino discípulo del mismo Freud, en cuyas palabras se explican muchos de estos procesos que vivimos al soñar.

No sé si lo sabías, pero, Sigmund Freud invirtió muchos años de su vida en la investigación y estudio de los sueños y sus posibles causas e interpretaciones, así que después de mucho análisis y razonamientos, llegó a la conclusión de que los sueños son interpretaciones de nuestra realidad, digeridas por nuestro subconsciente y proyectadas en nuestra mente a través de imágenes, para, de alguna manera, resolver esos asuntos.

Para explicarte de la manera que más me gusta, te diré entonces que Freud pensaba que si, por ejemplo, tenías un conflicto o una meta que alcanzar y no habías podido hacerlo realidad, de alguna manera tu subconsciente llevaba esas situaciones a tus sueños con la intención de "cerrar" o compensar ese capítulo de tu vida.

De hecho, fue Freud quien relacionó las imágenes, colores, personas y todo lo que ocurre en los sueños con realidades que vivimos en nuestro día a día, incluyendo, anhelos, miedos y fobias.

Sueños Premonitorios

Sin embargo, ya habiendo repasado algunas de las teorías, me permito entonces hablarte de otras un poco más místicas pero que en efecto, cuentan con una gran cantidad de defensores y seguidores.

Ya sabrás algunas anécdotas de personas que dicen haber soñado algo que luego se cumplió de manera casi exacta y esto, definitivamente, por la parte psicológica tiene sus respuestas.

Y es que se dice que, todo lo que nuestro cerebro percibe se guarda, por así decirlo, hasta que puede usarlo. Así pues, explican que si, por ejemplo, tuviste un encuentro con algún amigo y dentro de su conversación, éste estornuda o tose, aunque no hablen del tema, tu cerebro guardará esa información.

Esa noche, pongamos de ejemplo, sueñas con que tu amigo está muy grave de salud y, en unos días, en efecto, te enteras de que él está hospitalizado con una neumonía, entonces, de inmediato, sientes que ese sueño que tuviste fue una premonición, pero la verdad es que, tu cerebro guardó el estornudo o la tos en sus cajones de alerta y mientras dormías, te dio una información acorde al estímulo que recibió, es decir, una probabilidad de las tantas posibles.

Entonces, según esto que se dice en el mundo de la psicología, nuestros sueños serían solo una probabilidad y no tendrían nada que ver con que puedan manifestarte de algún modo, el futuro. Ellos hablan de información y de coincidencias.

Sin embargo, como siempre existe un pero y cada quien tiene sus experiencias, te contaré que hay explicaciones que, aunque tienen toda lógica, me causan resistencia pues mis propias vivencias y conocimientos, me hablan de temas un poco más energéticos y místicos.

Por ejemplo, los antiguos egipcios creían que los dioses se manifestaban a través de los sueños y es por eso que le daban una importancia suprema pues, además, los usaban como profecías, los clasificaban y hacían con ellos hasta oráculos.

Te sorprenderá saber que distintas civilizaciones como la judía, griega, babilónica, asiria y romana, entre otras, tomaron decisiones importantes de sus épocas basadas en los sueños que tenían y en los que aseguraban, haber recibido mensajes de los dioses.

De hecho, en Egipto, se inducía el sueño a aquellos que buscaban respuestas y orientación sobre un tema. Esto lo hacían porque aseguraban ellos que solo en ese estado de relajación, los dioses acudían a su encuentro para ayudarles a resolver sus asuntos.

En la actualidad, el mundo espiritual presta mayor atención a los sueños y los fenómenos que se producen cuando estamos sumergidos en ese estado, en el que, por cierto, pasamos un tercio de nuestra vida. De hecho, puedes encontrar una gran cantidad de significado de los sueños en toda la web.

Se cree que los sueños son mundos reales a los que alma asiste para lograr el descanso, la liberación a otras dimensiones y la consecución de sus proyectos. Esas dimensiones en las que nos movemos en nuestros sueños, serían reales.

Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la fe bahá’í, asegura que el mundo de los sueños no tiene ni principio ni fin y que, en ese universo, hay mucho por descubrir en lo que se refiere a nuestro proceso espiritual.

Este hombre asegura que el alma se libera del cuerpo físico durante las noches para «vivir» de la manera que desea a través de todas las cualidades, poderes y habilidades físicas y psíquicas que alcanza en ese mundo de los sueños.

Y es que, si te pones a analizar un poco, cuando estás en medio de un sueño, tienes capacidades que no experimentas en tu vida real, como volar, saber todo lo que ocurre a tu alrededor en tiempo real, correr a velocidades sorprendentes y en general, tener esas experiencias que cuando despiertas te hacen sentir un poco loco, pero al mismo instante, con el deseo de que fueran reales.

Según este hombre, esas habilidades no son del cuerpo físico sino del alma, y la única manera de poderlas experimentar es en esas dimensiones a las que se traslada cuando estamos en fase Rem.

Cuanto más puros y libres de prejuicios y deseos se vuelvan nuestro corazón y nuestra mente, más probable es que nuestros sueños comuniquen verdades confiables;

Shoghi Effendi

Historias de sueños

Como te dije al principio de esta lectura, una noche antes de que mi abuela muriera, soñé que se me caían los dientes y que la veía a ella mirarme desde lejos.

De inmediato y por esas cosas que dice la gente de mi pueblo, asocié este sueño con la muerte de un familiar cercano. Mi madre y hermanos se habían ido a la playa, así que pedí a Dios que los cuidara.

Mi abuela no estaba enferma, no tenía ningún tipo de padecimiento, no estaba yo de ninguna manera preocupada por su salud. De hecho, fui a visitarla ese día un poco más temprano y la encontré perfecta, saludable y risueña como siempre.

Me devolví a casa y unas dos horas más tarde, recibí la llamada en la que se me indicaba que mi abuela estaba en el hospital. De inmediato, pensé que se trataba de mi abuela paterna pues ella, padecía de leucemia, aunque en esos momentos estaba muy estable. Sin embargo, me comuniqué a su casa y no, no era ella.

Cuando me dirigí al hospital, recibí la noticia de que quien había muerto era mi abuela materna. No podía creerlo. Prácticamente, estuve toda la mañana con ella y lucía perfecta como siempre.

No creo ser Nostradamus ni nadie parecido, pero, sí, en efecto, he tenido sueños como éste que acabo de contar en el que, de alguna manera he recibido señales de situaciones que iban a pasar sin haber tenido esos recuerdos o experiencias que se dice que nuestro cerebro guarda.

En otro de mis sueños, por ejemplo, ví a un amigo al que tenía mucho tiempo sin ver, pelear con unas personas para defender a mi padre. En ese sueño, él resultaba herido, pero también mi padre, quien en mi sueño recibió una cortada cerca de su ojo derecho.

Cuando desperté, llamé a mi amigo y me dijo que me despreocupara porque estaba bien. Que nada pasaría. Llamé a mi madre para preguntar por mi papá. Él también estaba bien, así que, pasé el resto del día entre mis clases y mis ideas.

Cuando llegué esa noche a casa, encontré a mi padre con una herida justo en el ojo en el que había sido herido en mi sueño. Uno de sus obreros, lo atacó en medio de una borrachera mientras él estaba descuidado. Yo no tenía manera de saber que eso ocurriría, nunca antes había pasado y nunca después, se repitió.

Entonces, aquello de que nuestro cerebro guarda posibilidades y las expresa a través de los sueños, para mí tiene importancia, claro que sí, pero no coincide con mis propias experiencias, en las que, sin esos estímulos, he sabido con antelación y casi, precisión, cosas que van a ocurrir.

Contacto con otras dimensiones

En el mundo espiritual, siempre se ha creído que las almas de las personas fallecidas, vuelven a través de un portal que se abre justamente cuando estamos en nuestro estado más profundo de sueño.

Se cree que es a través de los sueños como pueden esas almas o guías, acercarse a ti para darte alguna señal, mensaje o simplemente, para encontrarte y mostrarte lo que necesitan que sepas.

Historias hay muchísimas y, de hecho, quienes creen en el poder de las almas, aseguran que es a través de esta dimensión, en la que no existe el tiempo, en la que podemos seguir disfrutando de las almas que ya no podemos percibir en el mundo terrenal.

Con esto, inicio mi relato sobre el sueño más impresionante que tuve y que realmente, para mí, fue tan sorprendente como inexplicable porque en nada tuvo que ver con recuerdos almacenados en mi memoria o transformaciones de éstos en forma de respuesta.

Este sueño tiene que ver con un gran amigo a quien le pertenece una parte de mi corazón. Nos conocimos siendo muy jóvenes en un curso de idiomas modernos. Conectamos casi inmediatamente y nos volvimos inseparables. Había una gran química entre nosotros, así que a diario él me acompañaba a mi casa después de clases y una vez ahí, seguíamos hablando sin parar.

Luego en la tarde o noche, yo esperaba ansiosa el repique de mi teléfono porque sabía que iba a encontrar su voz del otro lado y siempre, así era. Pasaban horas y horas en las que hablábamos de cualquier tontería, pero lo mejor de todo, era sin duda, sabernos y compartir esos momentos.

Dejamos de vernos porque comenzamos a estudiar carreras universitarias en ciudades distintas, pero, de vez en cuando, nos llamábamos para saludarnos y ponernos al día. Puntualmente, esa llamada no fallaba el día de nuestros cumpleaños.

Así pasaron varios años. Una noche, unos seis o siete años después de conocerlo, me desperté con una sensación de tristeza y preocupación, pero al mismo tiempo, de paz.

Acababa de soñar que, con una amiga en común a quien también tenía mucho tiempo sin ver, entraba a una funeraria. No era una sala funeraria cualquiera, era una en específico a la que yo jamás había entrado antes y que estaba ubicada en la ciudad en la que nos conocimos mi amigo y yo.

Lo raro es que, con él, en la vida real, nunca pasé por ahí así que no había recuerdos con él que me unieran a ese sitio.

Al entrar, todos nos miraban y yo, caminé directo al féretro, para enterarme de quién era la persona fallecida. Al llegar, lo ví a él dentro de aquella urna. Estaba vestido de blanco y con una especie de gorro en su cabeza. Fue tanta mi impresión, que esperé al día siguiente para llamarlo, pero nadie atendió.

Llamé cualquier cantidad de veces a su número personal y a su casa, pero jamás tuve respuesta, así que, dejé de insistir y lamento haberlo olvidado.

Semanas más tarde, mi madre me llamó y me dijo que comprara el periódico y lo revisara. Así lo hice sin entender por qué. Una y otra vez hojeé aquellas páginas sin encontrar cuál era la noticia que mi madre quería que viera. Finalmente, la llamé y le pregunté. Solo dijo el número de página que debía buscar, no sin antes preguntar el nombre completo de mi amigo.

Fue ahí cuando volví a verlo. Sonriente, con su toga y birrete porque ya se había graduado de médico. Con la mirada llena de vida y sin embargo, en la página de obituarios de aquél diario. Su familia le había hecho un recordatorio porque ese día cumplía un mes de haber muerto.

Me quedé en shock. No sabía que había pasado. Llamé a su casa y nuevamente, nadie atendió por más que intenté. No dormí en toda la noche, entre lágrimas y recuerdos así que muy temprano en la mañana, volví a marcar al teléfono de su casa. Por fin atendieron y reconocí la voz de su madre. Le dije quién era y le pregunté qué había pasado con él.

Había muerto de Leucemia. Tres años con la enfermedad y nunca, jamás, me dijo nada. De hecho, habíamos hablado de esa enfermedad. Mi abuela también la padecía, pero él, nunca me dijo que estaba enfermo. La última vez que lo ví, estaba absolutamente sano y no había un solo indicio que me advirtiera que llevaba una lucha contra el cáncer.

Finalmente, días después, le pregunté a su madre el sitio en el que estaba enterrado. No sé por qué, quería ir y verificar que era así, que no era una mentira. Él había muerto fuera del país, así que, pensé que tal vez no podría despedirme ni siquiera así. Sin embargo, su cuerpo había sido repatriado y su mamá me dijo el sitio exacto.

En medio de esa conversación, le comenté a su madre que un mes antes, justo en los días que él murió, había tenido aquel sueño. Entonces le pregunté dónde se había realizado el funeral, esperando que me dijera el nombre del país en el que estaban.

Cuando me dijo el nombre de la misma funeraria de mi sueño, quedé impresionada, pero, cuando me describió la ropa con la que fue enterrado, no lo podía creer. De hecho, hasta aquel gorro o sombrero con el que lo ví en mis sueños, estaba incluido en su último atuendo.

«Él era medio pitoniso», me dijo su mamá, para luego advertirme que, probablemente, esa fue la manera que él encontró de despedirse de mí. A través de mis sueños. No solo lo creí, sino que, estoy segura de eso. Sé que fue la manera en la que su alma decidió finalmente hacerme saber que ya no estaría más en este plano.

Recuerdo que detrás de mí, en aquel sueño, después de impresionarme al ver que estaba muerto, di pasos hacia atrás y sorprendida, quería gritar, pero, hubo alguien que me abrazó desde la espalda y susurraba calma en mis oídos. Alguien a quien no le pude ver el rostro pero que no me soltó y me abrazó con fuerza. Era él. Yo lo sabía, pero en mi sueño, no podía explicar por qué lo veía en el féretro mientras me abrazaba.

Hay personas que pueden llamarlo coincidencia, pero en lo personal, pienso que, de alguna manera que no puedo explicar, hay conciencias que logran percibir situaciones reales a través de los sueños y tal vez la mía, sea una de ellas.


Hay muchas maneras de ser más conscientes de los sueños que tenemos. Se dice, por ejemplo, que, si tomamos mucha agua durante el día, el cuerpo estará hidratado y el agua es un canal universal de comunicación entre las distintas dimensiones.

Lo cierto es que, al día de hoy, cada quien tiene un poco o mucho qué decir sobre este mundo al que entramos cuando cerramos los ojos, así que seguro habrás tratado de interpretar en más de una ocasión, eso que ha llegado a ti a través de algún sueño.

En la web hay cualquier cantidad de interpretaciones, partiendo desde las que hizo Freud hasta las un poco más místicas. Lo importante es que seas tú quien resuene con lo que puede encontrar de ellas.

¿Y tú? ¿Has tenido alguna experiencia parecida?

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