Manipuladores Emocionales: Narcisistas con Rostro Angelical

Me gusta llamar a las cosas por su nombre y hay personas que se llevan unos calificativos que siento en ocasiones que les quedan cortos ante lo maquiavélicos que pueden llegar a ser.

La naturaleza humana me ha sorprendido más de una vez, pero la intuición con la que nací, que es más bien una especie de don, también lo ha hecho y entonces, he entendido a la perfección el lugar en el que van las piezas del rompecabezas que antes no había podido ubicar.

Soy muy creyente del tema energético y espiritual y por eso, soy de esas personas que le hacen caso a lo que algunos llaman presentimiento o «no sé qué» y que, en más de una oportunidad, me ha salvado de caer en garras de manipuladores emocionales que buscan obtener algo de mí o de alguna persona importante de mi entorno.

Hay personas que se acercan con la intención expresa de sacar ventaja de ti y hoy, estaré hablando de ellos, de cómo identificarlos y especialmente, de cómo confrontarlos para que salgan de tu vida. ¡Comenzamos!

Los Cuentos que Lastiman

En general, los manipuladores son personas con grandes conflictos emocionales que primero se presentarán como unas mansas palomas, pero que, definitivamente, no podrán representar mucho tiempo ese papel antes de explotar y que te des cuenta de que algo con ellos no anda bien.

Tienden a presentarse como víctimas, pero no te equivoques pues, también, de acuerdo a su grado de madurez emocional, suelen presentarse con personalidades arrogantes y moralmente superiores, por lo que puede que capten incluso la admiración de quienes después serán sus blancos.

De hecho, suelen ser personas sin escrúpulos, cínicos, sin empatía y con una total falta de principios, pero no porque no conozcan de ellos pues, al contrario, lo hacen muy bien y los usan para lograr sus objetivos.

No creas que son personas impulsivas, porque, aunque al ser descubiertos, pueden cometer muchos errores, su manera de actuar es más bien metódica y prudente y suelen hacer cosas que están a la vista de todos, pero que otros no logran descifrar al momento, para de esa manera, sacar el máximo beneficio de cada situación.

La verdad es que yo los defino como maestros del engaño, aunque en otras ocasiones puedo llamarlos delincuentes de almas, pues el manipulador logra controlar las emociones y situaciones a su favor justamente a través de la empatía, la solidaridad y es obvio que su víctima perfecta es alguien de esos a los que me gusta llamar, buenas personas.

Y es que, como siempre he dicho, los manipuladores necesitan de personas que sean lo que ellos son incapaces de ser y que hayan alcanzado lo que ellos no pueden ni podrán lograr, pues cada uno de sus logros está manchado con desatinos y aprovechamiento, por lo que, si se quiere, se convierten en parásitos de las personas que nunca podrán ser.

¿Recuerdas ese dicho que dice que el fin justifica los medios? Pues te cuento que cada vez que se lo escucho a alguien, tiendo a tener mis reservas con ellos porque una cosa es tener empuje, convicción y capacidad para triunfar y otra muy distinta, lograr un objetivo a costa de llevarte por delante a quienes tengas al frente sin tomar en cuenta sus emociones, sentimientos o necesidades.

Y es que los manipuladores, a mi juicio, son una variedad de la personalidad narcisista a quienes nada les importa salvo, salirse con la suya pese a lo que sea.

De hecho, entre los rasgos de la personalidad narcisista, se incluye la falta de empatía, la arrogancia, el sentimiento de ser superiores y especialmente, el hecho de creerse más inteligentes que quienes les rodean, características propias de los manipuladores.

Si digo que no tienen conciencia, créeme, porque no importa qué tan mal puedan verte o qué tan buena persona hayas sido con ellos, si deben pisotearte y pasarte por encima con tal de obtener lo que desean, lo harán sin contemplación, por eso, los catalogo como maquiavélicos, además.

Encantadores de serpientes

Este tipo de personas, tratan de ejercer control sobre otra por medio de la persuasión, la presión emocional o psicológica y, de hecho, con casi cualquier herramienta que puedan usar para influir en las acciones y pensamientos de sus víctimas.

Lo peligroso de ellos, es que generalmente son personajes que se crean una fachada de optimismo, generosidad, altruismo, sinceridad y solidaridad, por lo que cuando comienzas a sospechar de sus intenciones, te produce un choque tremendo y llegas a cuestionarte.

Recuerdo el caso reciente de un amigo a quien quiero mucho. He sido su amiga por más de 20 años, aunque de vez en cuando, desaparezco como un cometa de su vida para aparecer, meses después.

Hace unos meses, lo visité en su lugar de trabajo y me dio alegría saber que había estado incluyendo nuevos trabajadores en su local y que poco a poco, se iban ampliando los servicios en su negocio, el cual debo decir, además, que ha manejado con absoluta responsabilidad y transparencia.

Su nombre es Miguel y es una de las personas más luchadoras y optimistas que conozco, pero también, es poseedor de un carácter solidario que lo ha hecho víctima de varios de estos personajes siniestros que buscan aprovecharse de su situación.

En esos meses de los que hablé anteriormente, Miguel me presentó a la persona con la que estaba trabajando en el servicio técnico de computación. Era un muchacho de unos 20 años que según me comentó, era ingeniero en sistemas.

Además de trabajar muy bien, vi varios dibujos que este muchacho había hecho y me parecieron geniales así, que halagué su trabajo con toda la sinceridad del mundo. Él estaba agradado.

Más tarde conocí a su mamá, una señora que aparentemente estaba discapacitada y que usaba unas muletas debido a un accidente de tránsito que, según me contó, había tenido muchos años atrás.

Miguel, mi amigo, me comentó posteriormente que como vivían muy lejos y la señora trabajaba con la venta de ropa y productos, él permitía que ella permaneciera en el local, incluso cuando en horas del mediodía él no estaba.

Varias veces la vi limpiando el piso y la verdad es que ella era muy amable conmigo y mis hijos, pero también, había algo dentro de mí que la rechazaba, aún y cuando no había hecho nada para que así fuera.

Fueron pasando los meses y esta mujer y su hijo fueron teniendo más confianza dentro de las instalaciones del local. En ocasiones, yo llegaba y los encontraba a ambos atendiendo mientras mi amigo, había salido a hacer alguna diligencia.

Tanta fue esa confianza que se les dio, que incluso en las celebraciones de cumpleaños, estuvieron, así como en otras reuniones que frecuentemente hacía con mi grupo de amigos.

Miguel, mientras tanto, es de carácter paternal, así que él acogió como a un hijo al muchacho, a quien incluso le llevaba almuerzo para la oficina debido a que muchas veces, éste no tenía dinero o no podía salir a almorzar.

Salvo la mala espina que ella me producía a pesar de su carácter amable, no había nada que decir sobre ellos dos. Al parecer eran personas transparentes y solidarios, tal cual lo somos mis amigos y yo.

Sin embargo, en muchos de esos ratos en los que fui a visitar el local de mi amigo, noté que muchas personas llegaban a buscarlos. No sabía yo para qué y pensé dentro de mí que era producto de las ventas de la madre.

En una oportunidad, una mujer llegó bastante alterada y le cobraba un dinero a la señora, pero, ella rápidamente la pasó al departamento de atrás y le entregó unos billetes. Después se fue con ella y la acompañó fuera del local.

Recuerdo que esa noche me reuní con mi amigo a tomar café y él me preguntó qué opinión tenía de ellos. Le dije que no podía opinar porque apenas los estaba conociendo pero que, aun así, había algo que debía decirle y es que me parecía que muchas personas llegaban a cobrarles en el local.

Para mí, las deudas son una especie de maldición en la vida de las personas. No podrás estar tranquilo en ninguna parte si tienes quien te esté cobrando en cada sitio al que llegas y, nuevamente, para mí, alguien que no honra sus compromisos económicos, es alguien en quien no puedo confiar.

La Sorpresa

Pasaron unos pocos meses más cuando ya la situación se había vuelto insoportable. Al menos 15 cobradores distintos llegaban cada día a buscar a la señora, quien, además, se había encargado de decirle a muchos de ellos que el negocio de mi amigo era suyo.

Cada testimonio y caso era único. Esta mujer había estado estafando a las personas durante todos esos meses, no solo económicamente sino, en el plano emocional.

Y es que ella, con su muleta, sus lágrimas y miles de tretas que después descubrimos, usaba su supuesto accidente y religión, para pedir créditos de todo tipo en el comercio cercano a la oficina de mi amigo.

Y así fue como Miguel, después de enterarse de muchos de estos casos, le dijo que no podía regresar a su local porque ya no era bienvenida. Sin embargo, su hijo que entonces se mostró deprimido y juró estar cansado de esa situación, continuó laborando en el sitio.

Como era un chico joven, Miguel trató de darle ánimo y de decirle que con su conocimiento podía salir adelante. De verás que le invirtió tiempo y consejos porque como el muchacho no tenía papá, mi amigo trató de darle la orientación que,como padre, pensaba que le faltaba.

Par resumir esta historia, el final fue terrible pues este muchacho, quien trabajaba con la reparación de computadoras e instalación de máquinas, sistemas y hasta cámaras de video, terminó desfalcando y robando muchos equipos.

Tanto él, como su madre, su abuela y su tío, nos enteramos posteriormente por muchos testimonios, son estafadores en potencia que, además, ya tenían antecedentes por hurto y robo en otros locales.

La cantidad de mentiras, de engaños, de robos y de manipulaciones emocionales con lágrimas incluidas, fue desastrosa. Todo el núcleo familiar de estas personas estaba absolutamente podrido e infestado de maldad.

De toda esta experiencia, por demás, emocionalmente agotadora, solo puedo advertir que todos, incluso yo, caímos en el juego mental de estas personas, quienes se mostraron como corderos y se comieron hasta al mismo lobo.

Por fortuna, los daños no fueron más que materiales, pero, eso debido al carácter de cada uno de nosotros, pues estoy segura de que, de haber podido, estas personas hubiesen hecho daños más grandes.

Muchos tal vez piensen que fuimos tontos, o que mi amigo les brindó una confianza particular, pero es que los seres humanos no deberíamos desconfiar con tal rudeza de nuestros semejantes.

Precisamente, hablaba hace poco con mi amigo y coincidimos al pensar que cada quien es como es y aunque hayamos tenido una mala experiencia, aún hoy sigue siendo mejor ser nosotros que estar en los zapatos de ellos.

Estas personas seguirán su camino de fraude, engaño, manipulación y mentira, pero, a su paso, van dejando cualquier cantidad de sombras que ya no podrán recoger, por lo que vivirán cada día en espacios más cerrados pues con cada actuación, ponen un ladrillo a su propia cárcel.

Y si está dentro de mi entorno ¿Qué hago?

Las personas manipuladoras pueden estar más cerca de lo que quisieras y esto incluye a familia, pareja, amistades y hasta ambiente laboral. Ellos sencillamente, estarán en el lugar preciso que necesiten y tú, tal vez, estés en su centro de acción.

En el caso de las parejas, hay historias en el que uno es más emocional que el otro y, de hecho, es quien la mayoría de las veces resulta el blanco de los ataques de manipulación.

La diferencia es que, en el caso de las parejas, los manipuladores tienen más tiempo para acechar y de esta manera, trabajar, por llamarlo de alguna manera, sobre las emociones de su víctima.

Entonces, es cuando ves personas cuya personalidad se viene a menos, que anímicamente parecen retraídas e incluso, sin emociones porque todo lo que hacen está dirigido a complacer y seguir los lineamientos de su opresor o manipulador.

Ellos saben exactamente cómo y cuándo atacar y escribiendo esto acabo de recordar el caso de una compañera de estudios de mi hija que lamentablemente, es una víctima perfecta para este tipo de delincuentes emocionales.

Su padre murió y su madre, emigró a otro país dejándola al cuidado de su abuela y luego de la muerte de ésta, de una tía. La niña, de unos 15 años, fue a un cumpleaños de una de sus compañeras y el hermano de la festejada le puso el ojo.

Desde entonces, aún sin ella haberle correspondido, el hombre, unos 8 años mayor que ella, decidió que iba a ser su novia y entonces, comenzó a acosarla, a llegar a su colegio y a perseguirla por todas partes.

Ella, que es una niña con problemas de autoestima, sentía asco por él, incluso, antes de que la obligara a besarlo y realmente, le estaba siendo muy difícil salirse de esa situación, por lo que alenté a mi hija a hablarle y decirle que yo la apoyaría y que de hecho, hablaría con la tía a cargo para que estuviese al tanto de la situación.

Este hombre no solo la manipulaba, sino que la acosaba porque sabía que ella no tenía dolientes, por decirlo de alguna manera y es justamente ese tipo de invalidez la que buscan los manipuladores emocionales.

Ellos, los manipuladores, usan las emociones negativas para contaminarte con ellas y luego a través de la culpa, hacerte responsable de situaciones que ellos mismos han creado para de esa manera, dominarte.

De esta manera, una vez que entras a su terreno y estás, por decirlo de algún modo, dividido entre tus emociones, te hacen creer que eres tú quien está actuando mal cuando te niegas a seguir sus instrucciones como que si su estabilidad emocional fuera asunto tuyo.

No, no creas que eres tú quien tiene problemas para entenderlos, son ellos que frecuentemente están abusando de tu paciencia, de tu nobleza, de tus ganas de estar en paz y entonces, cuando reaccionas, se hacen los ofendidos sabiendo que pueden hacerte sentir culpable porque además conocen tus puntos débiles.

No es exagerado cuando digo que este tipo de delincuentes se aprovechan de las buenas personas, de esos que hacen las cosas por nobleza, por compasión, por solidaridad, de los que no sienten desconfianza, de quienes quieren darles una oportunidad a otros.

Es por eso, que cada vez es más difícil hallar empatía o solidaridad entre los seres humanos, pues muchos son celosos de lo que ofrecen tras haberse topado con este tipo de personas.

Lo que debes saber con respecto a esto es que, si estás bien blindado, emocionalmente hablando, ellos no podrán llegar a ti y podrás, además, identificarlos de una manera inmediata no más se te acerquen.

Pon límites

Una de las cosas que tienes que saber y tener muy claro para reconocer y alejarte de este tipo de personas, es que no importa cuánto hagas por ellas o todas las intenciones que tengas de que entiendan que no deben ser así, ellos sencillamente no lo entenderán porque dentro de sus vidas, esa es la normalidad y ese, no es asunto tuyo que sí puedes reconocer entre el bien y el mal.

Estos personajes, tienden a recrear situaciones a su favor, para que incluso tú te sientas culpable si te niegas a actuar a su favor, por lo que es bueno que basado en tus propios principios, entiendas que lo que no te hace sentir cómodo, nadie puede obligarte a hacerlo.

Cuando pones límites, cuando comienzas a decir que no, cuando ellos se percatan de que no pueden continuar manipulándote, es entonces cuando deciden alejarse pues entienden que ya no tendrán logros a su favor.

Eso sí, cuando se van dejan todo hecho un caos y tratarán de hacer el mayor ruido posible, incluso, con más mentiras y manipulación de tus círculos cercanos, pues en su propia visión, son perfectos y tú mereces que te pasen cosas horribles. Así que prepárate para lidiar con esas emociones, imprevistos y cosas increíbles que harán y dirán con la intención de desestabilizarte, incluso públicamente.


Lo que siempre debes tener muy claro, es que no eres un tonto por permitirte ser confiado con personas de este tipo, pues, generalmente, ellos llegan a nuestras vidas para que aprendamos una lección.

Es muy bueno, seguir siendo tú, incluso cuando has sido engañado, antes que ser de ese tipo de gente que día a día y con sus acciones e intenciones, se construye su propia cárcel.

Recuerda que cada uno de nosotros es quién es y finalmente, eso se demuestra en la capacidad de ser conscientes y de responder ante lo que esta gente nunca sabrá que existe: la confianza.

Cuéntame en los comentarios qué te pareció este tema y si en algún momento te has encontrado con alguno de estos personajes.

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