San Cipriano: El hechicero que se convirtió en Santo

Siempre he dicho que la brujería y hechizo más grande que existe en el mundo no tiene que ver con rituales de magia ni con veladoras encendidas, sino con las fuerzas que se mueven cuando logras comprender que el amor en sí mismo, es la más poderosa de las energías.

Y es que no en vano se dice, aunque suene a frase cliché, que a través del amor se mueven los hilos del mundo que dominan a la humanidad, pues su energía es tan potente que las historias que se han escrito en su nombre son infinitas y cada vez que nos enteramos de una, no solo hace suspirar nuestra alma sino que soñamos con que la nuestra sea tan poderosa que inspire admiración como algunas de esas que leemos.

Hoy hablaremos de San Cipriano, un hechicero que se convirtió al cristianismo por amor pero que además, entregó en sacrificio su vida por defender la existencia de ese único Dios al que llegó gracias al rechazo de una mujer a la que no pudo hechizar.

Este polémico santo, además es el creador de un libro de secretos de magia que es referencia de uso para quienes hacen vida en el ocultismo, esoterismo y otro tipo de rituales que tienen que ver con las artes mágicas.

Su figura, respetada por unos y cuestionada por otros, lo convirtió no solamente en un santo sino en referencia obligada para quienes practican la hechicería y la magia en cualquiera de sus vertientes: blanca o negra.

La energía de la magia es potente pero dependiendo de los fines con los que la uses, podrá clasificarse como blanca o negra.

Así que empecemos explicando quién fue ese personaje que ahora es respetado como uno de los grandes tanto en el catolicismo como en el mundo pagano.

El mejor hechicero

Cipriano nació en Siria en el siglo III, en el seno de una familia católica pero dedicada a los rituales oscuros, de hechicerías y de todo tipo de magia, de los que se vio rodeado desde sus primeros años de vida.

Se dice que Cipriano fue ofrecido por sus padres como ofrenda al demonio y además, fue entrenado desde pequeño en el mundo de la astrología, el ocultismo y la magia negra, por lo que llegó a convertirse a una corta edad en uno de los hechiceros más poderosos y efectivos de su época.

Siendo aún muy joven pero contando ya con una larga y basta experiencia en el mundo de las artes ocultas de la magia, viajó a distintos países como Grecia, Macedonia, Egipto, Babilonia, India y un montón de territorios más para aprender todo lo que pudiera sobre ocultismo, hechizos, esoterismo y magia de cada cultura que visitara.

Su historia cuenta que llegó a ser considerado un maestro de la magia negra y que en su afán por dominarla, practicó sacrificios humanos incluso con el asesinato de niños cuya sangre ofrecía a los distintos demonios durante los rituales que realizaba.

Sus progresos en el mundo del ocultismo fueron tan agigantados que se convirtió en el mago más famoso del mundo pagano de su época, por lo que muchos lo buscaban y pagaban cualquier costo para recibir sus servicios y favores, y así fue como amasó una gran fortuna de bienes materiales, joyas, piedras preciosas y dinero.

La historia de amor con Justina

Cierta vez, un joven se acercó a Cipriano con la idea de pagar para que éste lograra que una jovencita se enamorara de él por lo que le pidió usar toda la artillería de magia y conjuros que fuera posible para que la chica se rindiera a sus pies.

Los días pasaron y aunque Cipriano había realizado mil y un hechizo, la joven seguía sin prestar atención a aquél pretendiente por lo que ya el poderoso hechicero estaba desesperado pues nunca antes la magia se había tardado tanto. Estaba en juego no solo el corazón de ese enamorado sino además, su propia reputación como mago.

Fue así, según cuenta la leyenda, como Cipriano decidió hablar con el mismo demonio para preguntarle por qué sus artilugios no hacían efecto en la joven Justina, que era el nombre de la muchacha quien por cierto, también había llevado una vida pagana y desde hacía poco, se había convertido al cristianismo, logrando además que su familia hiciera lo mismo.

La respuesta del demonio fue que la mujer estaba siendo protegida por el Dios Creador de todo, incluyéndose a él mismo, por lo que era imposible que los hechizos rindieran el efecto que esperaba.

Ante esta respuesta, Cipriano anunció al demonio que a partir de ese momento sería entonces un seguidor de ese Dios para quien los artilugios más poderosos de Satanás eran nada. La historia continúa explicando cómo el demonio trató de hacerlo desistir de la idea, recordándole los sacrificios humanos que había realizado y burlándose de su pretensión de ser parte de los discípulos de Dios.

Cipriano siguió una vida de castidad y humildad después de convertirse al Cristianismo

Días después, aún eclipsado con la historia que le contó el demonio y sabiendo que éste debió de alguna manera bajar la cabeza ante un Dios que hasta ahora, él había desconocido, Cipriano habló con un amigo suyo que era obispo y le contó sobre su idea de convertirse al cristianismo.

Cuando Justina supo la causa de Cipriano, lo acogió y lo puso bajo la tutela del obispo, por lo que en poco tiempo, llegó a ser diácono sacerdote y finalmente, Obispo de Antioquía.

Aunque los ministros de la Iglesia en ese momento no creían palabra alguna pronunciada por quien hasta hacía nada había sido un hechicero aliado a las fuerzas oscuras de Satanás, decidieron darle el beneficio de la duda y fue entonces cuando Cipriano quiso donar todas sus riquezas a los más desposeídos y quemó además todas sus escrituras en las que acumulaba secretos del mundo del ocultismo.

La muerte de Cipriano y Justina

Desde entonces, dedicó su vida a predicar el amor de Dios y la oración hasta que, perseguido como hereje por defender el cristianismo, falleció decapitado en Antioquia junto a su amada Justina. Algunos aseguran que se casaron y otros, indican que fueron buenos amigos y ambos se dedicaron a honrar a Dios. Ninguna de estas versiones se puede dar por sentada.

Cuentan que antes de ser asesinados, Justina y Cipriano fueron torturados y metidos en una olla de agua hirviendo de la cual sus verdugos les dijeron que solo podrían salir vivos si su Dios les salvaba. Inexplicablemente, ambos salieron ilesos, por lo que un discípulo de Cipriano pensó que lo ocurrido se debía a un truco de magia, e ingresó voluntariamente al agua para terminar muriendo quemado minutos más tarde.

La muerte de ambos se produjo de una manera dolorosa, bajo terribles torturas que finalizaron con la decapitación pero no con el amor hacia Dios que profesaron, por lo que fueron convertidos en Mártires.

Se dice que Cipriano pudo haberse escondido o escapado de su destino, pero no quiso hacerlo pues quería con su muerte, sentar un precedente entre sus pares para que no abandonaran la predica del Cristianismo. El día de su muerte, Cipriano mandó pagar 25 monedas de oro al verdugo que le decapitó.

Las reliquias de Cipriano fueron repartidas entre Roma, Toluz y la Catedral de Lyón. Pasó a la historia como uno de los magos mas importantes de su época y como el único de estos que figura dentro del catolicismo.

Finalmente, el amor de Cipriano no fue Justina, ni siquiera todo el conocimiento y sapiencia que a lo largo de su vida acumuló sobre las artes oscuras y la magia. Su verdadero y único amor fue ese Dios al que admiró desde aquella vez que el diablo le dijo que ningún poder era como el suyo ni podía en su contra. Ese por el que sacrificó su vida en lugar de huir como muchos obispos de entonces lo hicieron al llegar la persecución de los cristianos.

El Libro de San Cipriano

El libro de Cipriano, Cipriadillo, el Libro Magno o cualquiera de los otros nombres con los que se conoce su obra, es uno de los libros más leídos y controversiales de todos los tiempos. Es un grimorio, cuya temática está relacionada con la magia, astrología, hechizos, encantamientos, fabricación de talismanes, entre otros temas del mundo del ocultismo y las fuerzas oscuras.

Cipriano, quien además era un hombre muy culto y conocedor del mundo mineral y animal, fue nombrado luego de su muerte como el patrono de los magos, de las artes mágicas y de la brujería y el ocultismo.

La recopilación de su obra fue traducida al hebreo por un bibliotecario alemán llamado Jonás Sufurino, de quien se dice por una parte que lo halló en una biblioteca y por la otra, que le fue entregado por los mísmisimos demonios.

Lo curioso de San Cipriano es que se mantienen como un elemento de la cristiandad que abraza las artes mágicas pues permanece como vínculo único entre las prácticas de la Iglesia y las de lo Oculto.

Es un libro de magia ritual y en ella se incluyen recetas de magia blanca y algunas dimensiones de magia negra, así como hechizos para ayudar a las personas enfermas y exorcismos para librar a las personas de espíritus malignos.

También se explica la forma de invocar entidades infernales e incluso, de hacer pactos con ellas para el provecho de quien las contacta, incluida la de Lucifer entre estas energías.

En el grimorio se indican los instrumentos que se pueden hacer y usar en los rituales, así como las vestimentas adecuadas, la explicación de las cualidades esenciales para profesar estas artes mágicas (horas, oraciones, adivinación, sortilegios de amor, dinero, influencia de las cualidades de los planetas y constelaciones), entre otras.

Cipriano menciona a Moisés como el sabio que poseía la ciencia de la verdadera magia de los egipcios como el mar rojo, las plagas de los egipcios y otras historias protagonizadas por él, a quien llama como el gran sabio.

Hay un capitulo del libro en el que se habla de la jerarquía de los espíritus, detallando que el Espíritu Supremo es el hacedor de todo lo creado sobre el cual nadie tiene mando y a quien todos deben obediencia, sumisión y respeto.

Lo que en este libro se contiene es verdad, yo era un incrédulo pero la evidencia me sacó de mi error.

Jonás Sufurino

Quienes hablan de él explican que es un libro muy completo de magia pero también alegan que puede ser un peligro si llega a las manos de personas equivocadas. Es uno de los libros más buscados y venerados en el mundo del ocultismo y esoterismo.

Entre el mundo religioso y el pagano

Hay una gran cantidad de oraciones que aseguran favores de San Cipriano, a quien incluso y contradiciendo las frases que indican que no se debe pedir con desesperación, se le puede invocar en estados urgentes para recibir sus gracias y benevolencia.

Así pues, encontramos un abanico infinito de oraciones que según los creyentes, pueden resolver desde un encuentro amoroso hasta la expulsión de espíritus inmundos de nuestras vidas.

Entre las oraciones en las que se le solicitan favores, se encuentran encuentros amorosos, regreso de ex parejas, cuidado de enemigos, ganancias de dinero, contra maleficios, brujerías y hechizos, para protección, para encontrar empleo y un sin numero de variantes más con las que acercarse para pedir su intervención en nuestra vida.

Este Santo es conocido como un mago que puede ayudarte en caso de conflictos con tu pareja, así que no desesperes si el amor de tu vida se fue, pues dicen que San Cipriano puede hacer que vuelva a ti y se arrastre a tus pies.

Aquí te dejo algunas oraciones para que si estás pasando por una situación en la que sientas que él puede intervenir, le pidas con fe y seguridad. Los expertos recomiendan acompañar la oración con velas moradas e incienso, que son los elementos con los que se relaciona a Cipriano.

Oración contra los enemigos

Oh, tu, santo obispo mártir san Cipriano, te pido me libres de cualquier hechizo y de toda persona mala, pues es que es tan grande el poder que te dio el señor, que con tu infinita ayuda en manos del mal y el enemigo nadie podrá desfallecer.

Tú que prometiste ayudar y socorrer a todos los necesitados y sanar y proteger al maleficiado con mayor rapidez, así como también prometiste dar libertad a todos aquellos que están encarcelados injustamente. Tu que eres el consuelo de todos los que se encuentran afligidos, tu que eres el intercesor directo al cielo y ayudas a todos los que acuden a ti.

Tú que en toda hora brindas ayuda y amparo a tus fieles que están desvalidos, le brindas compañía a los caminantes y viajeros, eres el consuelo seguro para todos los que te aclaman constantemente. Quien cuando este afligido te reza y te invoca con toda su fe tu brindaras tu piedad y ayuda.

Tu virtud y cualidad es amparar a todos los fieles que te invoquen y soliciten tu ayuda,  oh glorioso san Cipriano ven que yo (nombre de la persona) te necesito urgentemente.

Amén

Oración para lograr propósitos

Padre Santo, en tus manos dejo cada una de las acciones del día de hoy, te pido guíes cada uno de mis pasos y te pido me ayudes a obtener cada uno de los propósitos que tengo, te pido alejes de mi a todo enemigo mal intencionado que este cerca de mi vida, permíteme seguir por la ruta de las bendiciones y la felicidad.

San Cipriano te encomiendo a ti mi vida y todos mis grandes anhelos los dejo bajo tu cuidado y amparo, porque toda mi confianza esta puesta en ti, confió en todas tus promesas porque estoy seguro que cumplirás mis peticiones. San Cipriano ruega por mí. 

Amén

Oración para atraer a tu ex pareja

Por los poderes de San Cipriano y de las 3 almas que vigilan San Cipriano (nombre de tu ex) que venga ahora mismo detrás de mí (tu nombre), que venga arrastrándose y enamorado lleno de amor, de deseo para volver para pedirme en noviazgo e inmediatamente matrimonio.

San Cipriano concédeme el inmenso poder de hacer que él/ella olvide y deje de una vez cualquier hombre/mujer que pueda estar en su cabeza y vuelva a amarme y querer estar a mi lado.

San Cipriano aleja a (nombre de tu ex) de cualquier persona que lo pretenda, que me busque en todo momento hoy y ahora, que solo desee estar a mi lado, que él/ella tenga la seguridad que soy él/la hombre/mujer perfecto(a) para él/ella, que (nombre de tu ex) siempre tenga mi imagen en su pensamiento en todos los momentos.

Ahora donde esté y con quien esté, me buscará porque su pensamiento está en mí. Que al acostarse sueñe conmigo y al despertar que piense en mí y me desee, al comer piense en mí, al pisar piense en mí, que en todos los momentos de su vida piense en mí.

Que quiera verme, sentir mi olor, tocarme con amor; que (nombre de tu ex) quiera abrazarme, besarme, cuidarme, protegerme, amarme las 24 horas de todos sus días haciendo así, que me ame más y que sienta placer solo por oír mi voz.

San Cipriano, haz a (nombre de tu ex) sentir por mí un deseo fuera del normal, como nunca sintió por otra persona y nunca sentirá. Que haya placer solo conmigo, que haya deseo solamente por mí y que su cuerpo solo sea para mí, que solo tenga paz si está bien conmigo.

Te agradezco a ti San Cipriano por estar trabajando a mi favor y te prometo que de ahora en adelante divulgaré tu santo nombre en pago por traerlo cariñoso, enamorado, cariñoso, dedicado, fiel y lleno de deseo a mis brazos.

Debes realizar esta oración durante tres días seguidos en las horas de la mañana y también en la noche frente a una vela blanca, luego debes agradecer y proclamar su nombre.

Ofrendas a San Cipriano

Existen varias ofrendas que recomiendan hacer cuando pedimos a San Cipriano algún favor, con la intención de agradarle y agradecerle su intervención en nuestra vida y aquí te dejo algunas de ellas:

Copas llenas de agua o vino: Ofrécelas cuando hagas tu petición y una vez que hayas recibido su favor.

Incienso: Usa esencias de mirra y acacia para agradarle.

Velas Moradas: El color morado es símbolo de protección y poder, las cuales son características de San Cipriano.

Flores: Aunque no es común hacerlo, puedes ofrecerle flores moradas y que tengan un aroma agradable. Recuerda que fue un destacado herbolario por lo que las flores serán de su agrado.


La vida de San Cipriano es muy apasionante pero especialmente, curiosa pues confluye lo religioso con lo pagano y en ambos mundos es admirado y respetado. Su nombre fue removido del calendario oficial católico así que ya imaginarás la controversia que desde siempre ha existido en la Iglesia con el más oscuro de los santos.

Y es que según las leyendas del boca a boca, Cipriano amó y profesó respeto hacia el Dios de los Cristianos, de quien decía que era el único que existía, por lo que su conversión fue real desde el primer momento, pero se dice que no renunció a la hechicería pues en beneficio de su gente, continuó practicando el necromante desde dentro de la iglesia.

Se dice además que usó sus conocimientos sobre espíritus para escribir varias oraciones de exorcismos registradas en el Libro de Oraciones Sacerdotal de la Iglesia Católica.

Así que, sabiendo toda esta información que te he contado, ¿Qué opinión tienes tú sobre San Cipriano? ¿Pedirías su auxilio?


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