El Kybalión: Los 7 Principios Universales que aseguran tu plenitud

El ser humano, en su mayoría, desarrolla su vida y pasa gran parte de ella buscando encontrar el equilibrio entre la realidad y la tranquilidad del alma, por lo que cada día más teorías, leyes, terapias y corrientes de las distintas áreas que conforman el estudio del hombre, se suman al abanico de posibilidades que cada uno de nosotros puede encontrar para lograr ese ansiado estado de paz.

Filosofías, ciencias y todo un mundo de pensamientos han existido desde el principio de los tiempos y todas pretenden estudiar, analizar y explicar el comportamiento del humano no solo como ser individual sino como miembro de un universo del que forma parte y en el que todo al parecer se resume a energías.

Pero ¿Qué dirías si te explico que existe un conjunto de leyes que aseguran que vivirás una vida plena y feliz si logras unificarlas y aplicarlas en tu realidad? ¿Lo creerías?

Pues hoy te voy a hablar de las leyes o principios de Kybalión, que son un conjunto de conceptos cuya creación fue atribuida a un ser místico y emblemático llamado Hermes Trismegisto, quien al parecer, encontró hace muchísimos años la fórmula perfecta para vivir en armonía con el universo del que formas parte.

Son siete leyes de las cuales ya habrás oído hablar de algunas y te verás identificado en otras, por lo que es importante que usando tu libre albedrío, las reconozcas y las unifiques en tu vida si es que vivir en paz y con un alto nivel de conciencia son tu meta a alcanzar. ¡Comenzamos!

El Kybalión

Lo primero que voy a decirte es que no es una filosofía, doctrina, religión ni secta. El Kybalión es una forma de entender los diferentes niveles de realidad a los que está sujeta la existencia humana y que propone entregarnos herramientas que si integramos a nuestra vida, la llevarán a un estado de conciencia y alta vibración.

En ellas se define al universo como el impulso creador y además, como una fuente infinita de energía de altísima vibración y amor incondicional. Se trata de una serie de reglas, principios o leyes que buscan profundizar en el conocimiento de nuestra naturaleza, pues según ellas, somos un mini universo manifestado en un macro universo.

“Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán.”

Kybalión

Estas leyes fueron escritas según el conocimiento popular por Hermes Trimegisto, quien se dice además, que fue el creador de la Alquimia, la Astrología e incluso, la psicología, también es conocido como el Abraham de la biblia que tú y yo conocemos pero la gran mayoría de menciones que tiene a lo largo de los años, lo reconoce como El Tres Veces grande.

Su nombre aglomeró por mucho tiempo la suma de toda la sabiduría pues está asociado a una serie de saberes muy complejos como la alquimia, la medicina, la magia, la astrología y la filosofía, por lo que gozó de un gran reconocimiento durante toda la Edad Media y parte de la Edad Moderna, hasta el siglo XXVIII cuando otros saberes ligados al racionalismo hicieron declinar su popularidad entre los estudiosos.

Filosofía Hermética

Su nombre fue tan importante que gracias él se nombró una de las filosofías más importantes de la antigüedad: El Hermetismo o la filosofía hermética.

Una de las historias sobre su vida, cuenta que vivió en la época de Moisés y que fue un gran maestro y sabio que tuvo una vida longeva, durante la cual fue capaz de dominar las artes mágicas, la sanación, además de fundar una profunda filosofía mística en torno a la naturaleza del ser humano, la de Dios y la manera en la que podemos alcanzar la divinidad.

Se dice que en todo este tiempo, Hermes fue capaz de escribir miles de obras aunque actualmente quedan muy pocas, entre ellas, la Tabla Esmeralda, que fue el fundamento de la Alquimia Medieval y que según la leyenda fue hallada en las manos de Hermes dentro de su tumba por un sabio árabe que se encargó de leerla y traducirla.

El segundo nombre que le acompaña, Trismegisto, quiere decir Tres veces Grande y se refiere a que Hermes fue capaz de dominar los tres poderes de la sabiduría según la tabla esmeralda y los cuales son:

  • La operación del Sol o la Alquimia
  • La operación de la Luna o la Astrología
  • La operación de las Estrellas o magia de lo divino.

Trismegisto también significa que fue el más grande de los filósofos, de los sabios y de los reyes

Por otra parte, quienes han estudiado su historia desde una visión más actual, dicen que su nombre es una combinación entre los nombres de Hermes y Thoht, quienes eran los dioses en los que creían los pueblos griegos y egipcios, respectivamente, antes de entrar en contacto entre ellos y que su cultura y creencias se volviera universal.

Al darse cuenta de las similitudes entre sus dioses, estos pueblos pasaron a unificar culturas, creencias, pensamientos y filosofías y fue así como nació Ermoúpolis o la Ciudad de Hermes. Esto ha hecho que muchos piensen que Hermes Trismegisto es en realidad una figura simbólica resultado de la unión de esos dos pueblos y sus divinidades. El Kybalión es el libro que recopila las enseñanzas herméticas.

el Mundo es el receptáculo del Tiempo, que mantiene la vida en su correr y agitar. El Tiempo por su lado respeta el Orden. Y el Orden y el Tiempo provocan, por transformación, la renovación de todas las cosas que hay en el Mundo

Asclepio, parágrafo 27

Las 7 leyes universales

Este conjunto de principios o leyes, definen al universo y a la energía como un todo en que somos mini universos que formamos parte de un universo macro al que pertenecemos y en el que todas las energías se mueven.

Empecemos a ver entonces cuales son estos principios y cómo podemos aplicarlos a nuestra vida para que ella evolucione de la manera en la que deseamos y podamos alcanzar la paz, el bienestar y el equilibrio entre lo que queremos y el universo como un todo.

«Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par»

El Kybalión

1. Ley del Mentalismo: Todo está en tu Mente

Este principio se refiere al universo como un estado mental en el que Dios o la energía suprema en la que crees, está en tu mente. Si aplicamos esta ley en nuestra vida cotidiana lo que quiere decir es que cada uno de nosotros creamos nuestra realidad a través del pensamiento. Sí, es posible.

La nueva era a través de sus filosofías motivacionales aplican esta Ley en todas esas frases que dicen cosas como por ejemplo: «Si está en tu mente, está en tu realidad», «Querer es poder», «La fe mueve montañas», entre otras. La ley del Mentalismo habla de que la realidad de espacio y tiempo es producto de nuestra percepción y nuestra conciencia, por lo que no en vano se dice que quien observa afecta la realidad, pues es la conciencia la que permite que dentro de un infinito número de posibilidades que puede tener una acción, una en concreto ocurra.

En este principio podemos además hablar de las tres mentes que son: la mente inferior o del ego, que es la que está pensando todo el tiempo, la que proyecta a futuro y la que muestra nuestra personalidad. La mente búdica, que es la del corazón, la que está conectada con el amor incondicional y la mente divina, que es la que se refiere a nuestro tercer ojo o sexto chakra y que tiene que ver con las percepciones e intuiciones.

Estas tres mentes unidas crean la realidad, lo que quiere decir que cada individuo es co creador de su realidad a través de un pensamiento. Todo es consecuencia de un primer impulso mental que ha sido no solo pensado y dicho sino sentido y visto como verdad.

2. Ley de la vibración: Nada está inmóvil

Este principio habla de movimiento. Nada está inmóvil, todo se está moviendo. Todas las verdades son semi verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse y todos los extremos pueden unirse. Este es uno de los más difíciles de aceptar cuando pensamos la verdad como bien o el mal y no como posibilidades que pueden provenir una de otra.

Esta ley dice que en el universo no hay vacíos pues todo es vibración y permanece en constante movimiento. La clave es ser conscientes del tipo de energía que queremos atraer sabiendo que primero somos mente y que a través de los pensamientos podemos cambiar nuestra vibración. Cuando estás en contacto con pensamientos que te conectan con la alegría, la ilusión y la paz, cambias tu vibración e incluso, la del espacio en el que te encuentras pero si por el contrario, emites pensamientos de baja vibración, esa será la energía que atraigas al sitio en el que estés.

Este principio nos afirma una vez más que todo es energía, incluidos nosotros mismos y nos invita a que seamos conscientes de que todo tiene una vibración, incluso las piedras y las rocas. Cuando eres consciente del efecto que provoca en tu vida un pensamiento que luego es transformado en una vibración u otra, puedes atraer a tu realidad lo que refleje esa situación.

Una vibración baja, por ejemplo, sucede en los hospitales, que aunque son espacios de sanación, tienen acumulada en su energía pensamientos y sentimientos de miedo y angustia, que hace que cuando estamos en ellos nos sintamos fatigados o cansados pues esa vibración es consecuencia de todos los pensamientos de temor que allí se han juntado.

3. Ley del Ritmo: El avance y retroceso

Creamos ciclos que al repetirse generan el ritmo de nuestra vida civilizada. Todo dentro de ella tiene periodos de avance y retroceso. Todo fluye y re fluye.

Esta ley se corresponde con el corazón y habla de cuando tienes la sensación de que avanzas, de que logras, de que estabas a punto de alcanzar tus metas y de pronto, empiezas a retroceder. Eso es consecuencia de la Ley del Ritmo.

Para que el universo pueda seguir funcionando todo tiene que tener estados de avance y de aparente retroceso, y se dice aparente porque aunque a los seres humanos nos produce esa sensación, necesitamos experimentar ese período porque hay cosas que, aunque no seamos capaces de ver, todavía no están encajadas y necesitamos de ese tiempo para ser capaces de hacer el siguiente paso de evolución.

La buena noticia es que no estás retrocediendo sino que continúas creciendo pero lo haces de otra manera. Cuando tenemos la sensación de que no está ocurriendo nada, que no avanzamos, debemos entender que ese tiempo es imprescindible y necesario porque se está puliendo y terminando lo que no ha sido afinado. Así vamos fluyendo con el ritmo universal que nos invita a avanzar intercalando la energía de acción, con la de parar y esperar.

4. Ley de la Polaridad: El doble universo

En este principio se habla de la dualidad que existe en el universo para cada evento que ocurre en el. Todo, absolutamente, está poralizado. Todo es doble, todo tiene su par, todo tiene dos caras y todo lo que sucede nos debe mostrar dos realidades.

Los seres humanos tenemos dos polos por lo que nuestras emociones están polarizadas. Estamos acostumbrados, por ejemplo, a que cuando sentimos tristeza, rabia o miedo, intentamos quitarnos ese sentimiento, pero según este principio, si no se permite la rabia y la tristeza no podrá verse su polaridad opuesta que es la alegría y el amor.

Aquí se habla de una única realidad que nos invita a darnos cuenta de que todo lo que vemos y sentimos es lo mismo pero con la diferencia de vibración y polaridad. Esta ley otorga un poder infinito en el que se afirma que si eres consciente de cómo funciona podrás ilimitadamente transformar el miedo en seguridad, es decir, que podrás pasar de un lado a otro.

Dice que no hay realidades inconexas y que podemos pasar del miedo al amor usando el impulso mental al aceptar que todo tiene dos polos. Esto ayuda a no sentenciar ni a establecer verdades rígidas o fijas.

Siempre vas a tener en tu realidad dos opciones, pero dependerá de cómo mantengas tu mente. La ley de la Polaridad es una invitación a entender que siempre tenemos la oportunidad de cambiar y de salirnos de la idea de que no podemos hacer nada. Nos dice que no hay realidades limitadas y que si somos capaces de integrar este principio en nuestra vida, podremos alcanzar la capacidad de ver nuestra realidad externa.

5. Ley de Causa y Efecto: El Karma no es bueno ni malo

Esta ley es lo que todos conocemos como karma pero entendiendo que éste no es ni bueno ni malo, pues el universo no juzga y es esa la manera de mantener el equilibrio universal.

Lo que dice es que toda causa tiene su efecto y que todo efecto es consecuencia de una causa. Traducido quiere decir que la casualidad no existe en ningún grado porque todo lo que soy, tengo, experimento y vivo es el reflejo o la consecuencia de algo.

Si sabes que todo lo que haces y piensas genera un efecto a tu favor o en contra, podrás empoderarte y comenzar a generar causas que te lleven a tener consecuencias de alta vibración. Esta ley persigue que entiendas que debes asumir la responsabilidad de tu vida.

Nos habla de revisar y observar nuestras causas explicando que si vibras en miedo o en baja frecuencia y te pones el traje de victima, solo atraerás esa realidad a tu vida porque es la única que percibes.

Este principio nos invita a tomar el control y a asumir la responsabilidad de los efectos que tienen que ver con tu vida. Si ves que no estás viviendo lo que quieres es consecuencia de algo de lo que formas parte, pues todo depende de ti. La casualidad no cabe en ningún lado.

6. Ley de la Correspondencia o Reciprocidad

Según este principio, la individualidad de las cosas, de los objetos y de las acciones que se desdoblan en el espacio y tiempo, no es más que una ilusión de la mente pues todo en realidad es parte de un solo universo o un todo. Al procesar la realidad de esta manera se comprende que, analizando parte del universo, se puede llegar a comprenderlo en su totalidad.

Esto es lo que comúnmente conocemos como Ley del Espejo y que dice que todo cómo es dentro es fuera y como es arriba es abajo. Dice que todo lo que ocurre en esta dimensión existe en otra.

Si dentro de ti hay odio, aunque intentes reprimirlo, ese sentimiento se va a ver reflejado fuera de ti, al igual que si haces un trabajo de perdón pues lo que vas a encontrarte fuera serán situaciones reflejo de ese ejercicio de arrepentimiento que has realizado.

Lo mismo pasa cuando te quieres incondicionalmente y has aprendido a tratarte con amor pues encontrarás personas que te amarán de manera incondicional y con todo el respeto que te das.

La Ley de la Reciprocidad nos recuerda que cuando ves en otros algo que te produce miedo, angustia, admiración o cualquier otro sentimiento, en realidad lo que ocurre es que eso está dentro de ti, pues lo que contemplas también te pertenece aunque no sea capaz de verlo.

La reciprocidad te invita a darte cuenta de la única verdad que existe está en tu casa interna, que es el espacio energético en el que habitan todas las partes de ti como unidad.

Este principio es importantísimo porque el ser humano está muy enfocado en juzgar y ver la vida desde la superación y en que no tiene nada que ver con lo que ocurre afuera y esto es falso, pues lo que tenemos en nuestra esfera externa solo nos invita a que miremos dentro de nosotros. Es una forma que tiene el universo de enseñarnos.

7. La Ley de la Generación: Lo femenino y lo masculino

Para que seamos capaces de generar o crear necesitamos la confluencia de dos energías: la energía femenina y la masculina, que son la manifestación de una energía única que todos tenemos en nuestro interior. Esa generación existe por doquier y tienes que tener presente que estas manifestaciones existen en todo.

Nuestro cuerpo físico está polarizado. Nuestro lado izquierdo es el femenino y el lado derecho es el femenino. Integrándolos seremos capaces de cambiar nuestra vibración y nuestra posición en la vida porque a través de ellos lograremos tomar el control y conectar con la capacidad que tenemos para ser nosotros mismos y fluir en balance perfecto con el universo.

La masculina es la energía de la acción, la lógica, de la mente racional, la que nos invita a actuar, que busca explicación, que suma, que tiene un pensamiento lineal. La femenina es la energía de la noche, de lo que no se ve, de la que nos invita a permanecer en el ser, a recibir metáforas y a sentir. Es la que se conecta a las emociones y sentimientos.

Para ejemplificar te invito a que te veas a ti mismo tratando de hacer algo que se relacione con tu trabajo, quizás, una presentación importante. Para hacerlo necesitarás activar la energía masculina que se encargará de estudiar, hacer la presentación, difundirla, crearla. La femenina por su parte, te hará cerrar los ojos y visualizar el motivo por el que quieres hacerla y por la que se destacará. Ella te dirá el por qué de lo que haces.

Todo lo que debas crear necesita de ambas energías. Es el vibro con el siento ilusión. Una sueña y la otra le da forma. Cuando ambas confluyen, podemos crear. Cuando lo hacen en armonía, no hay una línea rígida que las separa. Tenemos períodos en los que accionamos y paramos, damos y recibimos.


Los principios universales contenidos en el Kybalión llegan a tu vida para que tomes lo que resuene contigo y lo que no, lo dejes pasar. Debes estar preparado para aplicarlos en tu destino pues no son una rutina sino un estilo de vida.

Es importante que entiendas que todas estas herramientas llegan a ti para servirte como base en la preparación de tu mente para el manejo de tu vida pues eres la única persona capaz de lograr en ti una transformación.


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