Poliamor: ¿Moda, estilo de vida o locura temporal?

Desde hace mucho tiempo, dejé de sorprenderme con las nuevas realidades de las que, de alguna manera, me he enterado a lo largo de mi vida bien sea por experiencias ajenas, lecturas obligadas o confesiones de esas que de vez en cuando, alguien quiere hacerme atraído por ese no sé qué que hace que algunos sientan la necesidad imperiosa de convertirme en el blanco de sus vivencias.

Por cierto, esta es una parte de mi vida que disfruto y que, además, agradezco porque me brinda la oportunidad de conocer vivencias y experiencias de otras vidas contadas desde sus protagonistas, a quienes puedo preguntar e incluso, recomendar algún punto de vista siempre y cuando así lo soliciten.

Unos años atrás, no muchos para olvidarlo y no pocos para memorizarlo, una mujer a quien no conozco personalmente me escribió porque quería contarme su historia de vida.

Debo decir, para quienes no lo sepan, que soy activa en la red social Twitter y ahí, de alguna manera hay personas que aún sin conocerme, me han confiado pedazos muy íntimos de su historia. Esta que contaré fue una de esas experiencias.

Me enteré entonces cómo, una persona pasó de ser una esposa maltratada y acosada por los celos, a una que en la actualidad se declara fiel seguidora de lo que definió como «Poliamor» y esto, ya te lo cuento.

¿Poliamor? ¿Con qué se come eso?

Eso fue lo primero que me pregunté mientras leía cada párrafo enviado por esta confiada dama, quien me escribió un mensaje privado luego de leer algunas apreciaciones mías sobre la sexualidad y el disfrute que cada quien quiere darle.

Mi primera impresión fue que se trataba de un amor entre varios y no estuve muy distante del concepto que ella me explicó. Resulta que, en efecto, el poliamor es un tipo de relación sentimental y/o sexual que se da entre varias personas de forma consensuada, es decir, que todos están conformes con vivirlo de esa manera.

Esta chica me explicó que después de dos fracasos matrimoniales con hombres que eran absolutamente celosos y controladores e incluso, violentos físicamente, decidió vivir de la manera en la que sentía que no volvería a sufrir.

Entonces, negada a ver finalizada su etapa emocional, comenzó a salir con personas con quienes se sentía bien, pero con las que, además, no sentía necesidad de formar una relación de pareja como tal, pues para ellos, al parecer, tampoco era demasiado importante el nombre de la relación, como si lo era el vínculo que creaban.

Dijo que a todos esos con los que se sentía bien, les habló con honestidad y les dijo que, aunque se sentía cómoda y amada por ellos, también tenía otros hombres en su vida a quienes no estaba dispuesta a sacar de ella.

Unos se fueron espantados, haciéndole saber que era una locura su manera de vivir y que más bien, era una persona promiscua. Otros, sin embargo, se quedaron y tal fue la aceptación, que terminó presentándolos a todos.

Ellos, por su parte, no solo se llevaron bien, sino que, además, con el tiempo fueron incluyendo, a consciencia de todos los involucrados, a otras mujeres en aquel circulo en el que según dijo, todos resultaban ganadores pues se respetaban demasiado como para hacer algo que dañara a uno de los involucrados.

Lo cierto es que, aunque este tipo de historias parezcan sacadas de una fantasía, existen y están presentes cada día con mayor fuerza por lo que muchos no solo la han conceptuado de manera negativa, sino que la han satanizado, clasificado y vinculado con el intercambio de parejas (swinger), la poligamia, el libertinaje, el libre amor, entre otros conceptos que día a día se suman a este mundo que significan las relaciones humanas.

No juzgues

Aunque todos los seres humanos creemos ser iguales, lo cierto es que cada uno de nosotros tenemos ideas, pensamientos, intenciones y gustos muy distintos.

En muchas ocasiones, algunos de nosotros podemos ser hipócritas porque nos negamos a aceptar que algún modo de vida nos simpatiza más de lo que queremos aceptar y esto nos hace entonces, enfrentarnos a nosotros mismos.

Desde algún tiempo, dejé de ver la vida desde la óptica que se me había presentado como normal pues, reconocí que mucha de esa mencionada normalidad no tenía que ver más que con miedos impuestos como normas para que fueran cumplidas por todos como si fueran un mandamiento universal.

Con esto no quiero decir que estoy de acuerdo con todas las ideas y concepciones que se plantean a diario en el mundo, pero sí que me gusta entender, observar y experimentar según mis propias ideas, lo desconocido.

La idea del Poliamor, no me resulta completamente alocada porque siempre he mantenido que un ser humano puede perfectamente amar a varias personas sin necesidad de hacer daño ni engañar a ninguna de ellas.

Resulta que sí, a mi juicio, puedes estar enamorado de una persona por unas cualidades y de otra, por razones distintas y esto no significa, para mí, que una de las dos sea mejor, sino que estás viendo y amando lo que te produce bienestar en dos seres humanos.

Lo complicado está, obviamente, en querer mantener una relación con ambas partes de manera simultánea porque muy moderno el mundo y todo, pero hay personas que sencillamente se encuentran bien con su estatus y con sus normas y lejos están de querer repartirse el amor de quien desean.

Si vemos este tema con un poco de historia, sabremos entonces que, por ejemplo, en la antigüedad y en algunas culturas como la musulmana, los harenes estaban llenos de mujeres que eran para un solo hombre.

Claro está, hay que aclarar que esto es poligamia y que, en aquellas épocas, muchas de esas damas no tenían más opción pues eran vendidas como esclavas al sultanato y no tenían ningún derecho, por el contrario, se consideraba un privilegio que vivieran en esos espacios, aunque esto fuera contra su voluntad.

La cosa es que si en estos tiempos una persona, muy valiente, por cierto, decide vivir el amor que sienta en su vida con cuanto ser humano le acepte la idea, corre el riesgo inminente de ser considerado un anormal y un libertino por las corrientes que apoyan y siguen la monogamia.

De hecho, hace un tiempo supe del caso de un hombre que vivía con 7 mujeres en una casa. Cada una tenía su habitación y él se encontraba sexualmente con cualquiera de ellas, un día a la semana, es decir, cada una tenía su día.

Sin embargo, si otra de estas mujeres solicitaba los «servicios» del caballero, aún y cuando no era el día que le correspondía, podía perfectamente tenerlo pues, nada estaba prohibido en aquel hogar.

Todos trabajaban y al parecer, vivían una vida muy buena en la que se estimaban como una verdadera familia. Algunas tenían hijos y algunas, no; así que cuando a las mamás les tocaba trabajar, las otras ayudaban con la crianza de los niños.

A muchos les pareció descabellada toda aquella historia, que incluso, aún puede conseguirse en Youtube; sin embargo, recuerdo haber pensado que, si a ellos les funcionaba y eran felices viviendo de esa manera, nadie tenía por qué entrometerse en esa particular experiencia de vida.

Lo mío es mío

Como siempre digo, hay temas tan amplios que mis propias opiniones pueden ser equidistantes sobre el mismo; sin embargo, mientras más complejos, más me apasionan.

Supongo que, en el tipo de relaciones de más de dos personas, como en el resto de las que consideramos normales, el tema de la autoestima, la seguridad, la dependencia emocional y el control, son aspectos importantes a tomar en cuenta para que las cosas puedan funcionar.

Yo la verdad es que, aunque puedo entender las distintas corrientes, no me veo viviendo relaciones simultáneas, aunque la experiencia debe ser extrema, pero como siempre digo, todo depende de cada quien y de lo que esté o no dispuesto a aceptar en su vida si esto es lo que le proporciona bienestar.

En una ocasión, un amigo me dijo que el amor era una maravilla que terminaba con la fidelidad. Debatimos un rato sobre eso y finalmente, entendí su punto. Él trataba de explicarme que puedes estar perfectamente enamorado de una persona por una causa y de igual manera, amar a otra, por algo muy distinto.

Aún hoy, este amigo sigue viendo el tema de la fidelidad como un castigo que se le ha impuesto al amor para limitarlo entre las personas, por eso, cuando escuché del poliamor, inmediatamente pensé en mi amigo y sus apreciaciones nada populares en aquellos tiempos.

Usando un poco la lógica y sin ningún deseo de desconstruir el amor de pareja y la fidelidad, lo que él dijo, es muy cierto. Podemos enamorarnos un montón de veces de muchas personas porque el enamoramiento es algo físico, es decir, que produce reacciones incontrolables no solo en tu cuerpo sino en la mente.

Partiendo de ahí, entonces, ese enamoramiento es distinto al concepto que tengo de lo que es amar, porque éste último para mí no es una reacción corporal o emocional, sino más bien una decisión que se toma después de experimentar lo anterior.

Entonces, supongamos que estás viviendo una relación genial con alguien de quien te confiesas felizmente enamorado, pero, entonces, de pronto aparece una persona que te hace voltear la mirada y sentir, con su presencia o palabras, toda la dulzura que se experimenta con el amor.

¿Estarías siendo infiel? ¿Hizo algo mal tu pareja? ¿Te has desenamorado en un instante? ¿Debes parar de mirarle? ¿Estás enamorado?

Hay muchas preguntas que me hago y no todas tienen respuesta, lo cual me tranquiliza porque quiero tener siempre la mente muy abierta para entender un poco mejor la existencia humana.

Lo que sí puedo asegurar es que definitivamente, quienes han sentido amar a dos o más personas al mismo tiempo, sin engaño, sin traición, sin manipulación ni mentira, estarán en una situación muy triste y frustrante si tienen que decidir quedarse solo con una.

Por eso, el concepto de poliamor es tratado por sus defensores como eso, la capacidad de amarse, más allá del tema sexual, pues, de hecho, ese tipo de relaciones en las que impera el disfrute de la sexualidad es conocido como «Parejas Swinger» y al parecer, no tiene que ver nada con el poliamor.

¿Todos contra todos?

Según entiendo, el poliamor se trata más de la parte emocional y sentimental del ser humano que de la física. Sus defensores aseguran que se trata de tener relaciones simultáneas con personas que «complementen» cada una de sus facetas como ser humano.

Como no escribí este artículo para juzgar sino para exponer una realidad que, al parecer, cada día es más aceptada, entonces, me dedicaré a tratar de explicar y al mismo tiempo, entender, lo que estas personas deciden vivir.

Por supuesto, en cualquier relación bien sea de monogamia o de pluralidad, existen normas o patrones de conducta por las cuales el ser humano se rige, pero en el caso del poliamor deben apartarse al menos, las características que definen a otras conductas de trasgresión de las normas que conocemos.

Por ejemplo, debo decir que no se trata de ser infiel y tampoco de poligamia, pues cada una de las personas que decide participar de este estilo de vida, tiene las mismas condiciones de elección.

Es decir, no significa que una persona va a andar por la vida escondiendo su condición que no es más que el querer estar emocional, física y sexualmente (en el caso de los que así lo quieren) con varias personas con las que se siente a gusto y que, además, están completamente conscientes y de acuerdo con esta condición.

Cada uno de los involucrados, está consciente de que no tiene la exclusividad de su pareja, pero decide, alimentar esa relación porque lo que le interesa más que un contrato, es el bienestar que le produce esta persona en el ámbito emocional, físico, psicológico y sexual.

Las personas involucradas en una relación poliamorosa no tienen por qué conocerse entre sí, de hecho, es muy raro que esto suceda. Lo que sí es una realidad es que cada uno sabe que no tiene exclusividad y que de hecho, puede salir también con las personas que quiera.

¿Adiós al amor romántico?

El amor romántico, de pareja ideal, de conocimiento completo y ese, de películas e historias para toda la vida, hoy en día es muy cuestionado, especialmente por el mundo progre.

Por mi parte, he conocido historias de primera mano que si bien, fueron monogamicas y duraron hasta que alguno de los dos murió, son historias que en téminos de cine, serían más versiones de terror que de amor.

Porque algo sí que digo y es que esas relaciones perfectas de las que hablan muchos y en las que los protagonistas son padres, abuelos y bisabuelos, fueron a mi entender, más historias de sacrificio y sumisión que de otra cosa.

Sin embargo, no generalizo porque también he conocido maravillosas experiencias de amor, de ese romántico al que muchos aspiran y que, además, idealizan como la perfección del género.

Con esto quiero decir, que el romance no depende del número de personas que se encuentren en una relación sino del carácter y las ganas que cada uno de ellos está dispuesto a permitir en su historia.

Nadie, en absoluto, tiene la verdad en sus manos y estas personas que se involucran en varias relaciones a la vez, lo que buscan es sentirse amados y explorar sus posibilidades en el tema romántico y de vivencias personales.

Por supuesto, como todo lo nuevo, este tipo de relaciones ha tocado los límites de la monogamia y escandalizado a los defensores no solo de la familia, sino del propio concepto del amor, quienes aseguran que esto es una deformación y deshumanización de las relaciones tradicionales.

Pero, no es que quiera ser abogada del diablo, pero sí entre adultos, de manera respetuosa y electiva, se produce este tipo de relaciones, a conciencia, pienso que es muy problema de cada quien con cuántas personas decide amarse o dejarse amar.

Y es que nadie tiene la verdad en sus manos y así como hay personas que deciden ser felices con una pareja durante toda su vida, hay quienes, por el contrario, se sienten bien, e incluso, orgullosos, de participar en relaciones poliamorosas en las que aseguran, nadie sale perjudicado.

Como dije antes, en lo personal no creo posible formar parte de una relación de este tipo, pero sí respeto a quienes lo hacen, y, de hecho, me causa tanta curiosidad que, a quienes se encuentran en una, les pregunto sin parar. sobre sus experiencias.

Algunos dicen que es lo mejor que pudo pasarles y otros, exaltan las bondades de tener un "menú" de opciones sin tener que lidiar con dramas, escenas de celos y todo eso que tiene que ver con la monogamia. 

Un último porcentaje lo adecúa a su vida a manera de conveniencia, pues no quieren tener responsabilidades ni apegos más allá de pasarla bien con una persona.


Como siempre digo, todo es cuestión de lo que cada persona quiera vivir y del nivel de tolerancia que tenga con respecto a temas como éste.

Supongo que, en la búsqueda del amor, lo mejor para muchos es experimentar todo lo que puedan antes de caer en el tema de la fidelidad absoluta, que es una de las características de la monogamia, que, por cierto, no garantiza la felicidad.

Este mundo es cambiante y las personas que viven en él, cada día deben sortear cualquier cantidad de obstáculos, así que sea lo que sea que decidan con respecto al disfrute de su vida amorosa, mientras no haga daño a nadie, siempre estará bien.

Y tú, ¿qué opinión tienes de este tipo de relaciones? ¿Te atreverías a iniciar en este estilo de vida? Te leo en los comentarios

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2 thoughts on “Poliamor: ¿Moda, estilo de vida o locura temporal?”

  1. Mmmm…no todos estamos capacitados para compartir a la persona que amamos..
    Aunque es un tanto hipócrita ya que solemos flirtear y piropear y de darse la ocasión pues tener un encuentro sexual..un romance..pero a su vez no queremos compartir a nuestra pareja…

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