Dependencia Emocional: El Amor Visto Desde la Oscuridad

¿Por qué dejaste que muriera el amor? Una de las relaciones que terminé, alguna vez, finalizó con esa frase y siempre quise escribir sobre ella porque la verdad es que no respondí en aquél momento a quien definitivamente, nunca entendió la razón por la que decidí poner punto final a esa unión que parecía idílica y perfecta.

Leí alguna vez que las mujeres pasaban el duelo de dejar a sus parejas al lado de ellas, es decir, vivían lo que podría ser la última oportunidad, sin decirle más que una vez a su compañero que lo volverían a intentar.

Entonces, en ese tiempo, sí, trataban, intentaban, ponían de su parte, lloraban en el baño al sentirse frustradas y finalmente, cuando se daban cuenta de que nada cambiaría, que la relación estaba estancada, por fin, ponían el punto final y es en ese punto en el que muchos hombres quedan en el limbo pues aparentemente, todo estaba normal.

Claro está que hablo de quienes toman la decisión de poner punto final, porque hay muchas que viven todas esas etapas pero no se arriesgan a perder la seguridad que la unión a un apersona les agrega a sus vidas, así ésta no represente más que sinsabores.

Entre las excusas que ofrecen los de este último grupo, están por ejemplo, la estabilidad de los hijos, las apariencias y finalmente, el miedo que en cualquiera de sus manifestaciones, limita a quienes lo sienten de tomar decisiones que merezcan las penas de su vida.

Hoy estaré hablando de la dependencia emocional, de cómo afecta nuestra vida y nuestro entorno y además, de cómo reconocer si nosotros o nuestra pareja la padecen y especialmente, de qué hacer cuándo la detectamos ¡Comenzamos!

Juntos pero infelices

Por supuesto, este tema no es exclusivo de mujeres. También he visto a hombres aguantar situaciones terribles en muchos casos, por la negativa de abandonar el hogar, separarse de los hijos, empezar de cero, pensar que las cosas pueden cambiar o simplemente, por no querer «inventar a última hora«.

He visto la opacidad en los ojos de muchos que se dicen felices, he visto además, la frustración de ser exhibidos por sus parejas como trofeos que realmente, no son valorados más que como eso, objetos que están ahí cumpliendo una función que en muchos casos, es la de proveer.

Conocí a una persona extraordinaria, con muchos talentos, con tanto potencial dentro de sí, absolutamente cumplido, trabajador, honesto, responsable y profundo en sus temas. Un ser humano con sueños grandes y metas claras. Buen padre, buen hijo, buen hermano e inmejorable esposo.

Desde afuera, la relación era perfecta pero detallándola un poco mejor, me di cuenta de que éste hombre trabajaba incansablemente tanto fuera como dentro de casa por mantener esa familia que había decidido formar.

Su esposa, bastante manipuladora y perezosa desde épocas de noviazgo, había tenido episodios de depresión, así que lo “necesitaba” y él se convirtió en esa especie de superhéroe que su entorno admiraba por lo leal, honesto, fiel y responsable que era con su familia y especialmente, con su pareja.

El resultado final nunca existió. Él condenó su vida a tratar de ser el super heroe trabajar afuera y a llegar al hogar para convertirse en el esclavo emocional y físico de su pareja, quien de vez en cuando le echaba unas porras a través de las redes sociales etiquetándolo como el mejor esposo del mundo, mientras ella, hacía una vida social de tragos, salidas y viajes cortos porque su depresión así lo requería. Sucedió por años y nunca mejoró.

Lo miré con tristeza muchas veces, con ojeras, convertido no solo en la base y columna de su hogar, sino en las paredes, ventanas y hasta el trapo de fregar. Todo ese potencial tremendo, todo el ímpetu de sus mejores años, fueron desperdiciados por no tomar la decisión de enfrentar su situación, la cual creo, que terminó aceptando con resignación junto al papel de mártir que la situación le otorgaba.

Muchas veces, antes de analizar su situación, mientras conversábamos, me hablaba de lo mucho que le molestaba la dependencia emocional, las personas inseguras y finalmente, yo terminaba conceptuándolo como un hombre de mucha seguridad que jamás caería en garras de la manipulación femenina. Estuve muy equivocada.

Cuando me adentré un poco más en su historia, pude ver que todo eso que le molestaba formaba parte de su vida e inconscientemente, pienso, él no lo percibía o si lo hacía, trataba por todos los medios de hacerlo ver como una situación normal.

Fue entonces cuando recordé esa frase con la que inicié este artículo: ¿Por qué dejaste que muriera el amor? Y resulta que sí, el amor es una decisión, una que se toma cada día y que él, había escogido a pesar de todo lo que yo veía que andaba mal.

Él no había dejado que el amor muriera, al contrario, insistentemente trataba de evitarlo, o de crear una imagen de fortaleza que le permitiera hacer frente con dignidad a su situación: Estaba enganchado a una persona que emocionalmente, dependía de él para todo.

Eso no podía ser amor pero probablemente, este hombre sí se daba cuenta de lo que ocurría pero amaba que así fuera, adoraba ser ese que proveía emocional y materialmente a su familia y también, necesitaba esa exaltación que de vez en cuando recibía a través de las redes sociales, aunque él, no se viera feliz.

Una de las veces que hablé con su esposa, quien me llamó para que intercediera por ella ante él, la única vez que él trató de zafarse de la situación, dijo que él estaba cambiado, rebelde y que estaba dejando que ella, que era una mujer decente y de su casa, muriera con ese amor que le tenía.

Claro que la frase era para victimizarse aún más, pero entendí que esa codependencia se la había otorgado él y que ella, simplemente, la usaba a conveniencia cuando notaba que estaba perdiendo el control de la relación. Un lugar, por cierto, lleno de drama y celos.

¿Qué es la dependencia emocional?

Para mí, a pesar de lo que digan los profesionales a quienes respeto, la dependencia emocional no es más que una manipulación terrible a la que es sometida una persona, llámese pareja, familia o amigo.

Sin embargo, en este artículo hablaré de la dependencia de parejas sentimentales y de cómo pequeñas frases y gestos se van convirtiendo en un monstruo de cinco cabezas que finalmente termina por consumir no solo la relación, sino a quien cede a este círculo vicioso.

El canibalismo afectivo es algo así como lo que le pasó a mi amigo, de quien hablé anteriormente. Él no se despertó de un momento a otro siendo víctima inconsulta de la dependencia absoluta de su pareja. Esto fue algo que ocurrió paulatinamente y que con pequeños pasos diarios, fue avanzando hasta llegar a convertirse en ese monstruo tremendo que terminó devorando su individualidad y su energía vital.

La dependencia emocional es un estado de necesidad extrema de atención pero por el contrario a lo que muchos creen, no está basada en el amor sino en el miedo a perder, en la ausencia total de la individualidad y la dignidad y especialmente, en la manipulación.

Recuerdo que una de las frases que leí al pie de foto de una red social de su esposa fue: «Él es el que hace que todo sea posible» y si analizamos esto desde un punto de vista que no sea idealizado ni romántico, esa fue la declaración más cruel de lo que estaban viviendo.

Él lo era todo y eso que empezó como pequeñas e inocentes frases de amor, fue el inicio de una relación de dependencia y abuso emocional del que este amigo no salió. y ¿por qué? porque encontró a alguien que puso la responsabilidad de su persona, de sus emociones, de su estabilidad e incluso de su vida en otro que, lamentablemente, no se dio cuenta del rumbo que tomaba esa relación.

Por recomendaciones médicas, ella debía tomar otros aires, así que él trabajó con el doble de esfuerzo para que ella viajara y sanara, todo esto con la esperanza de que saliera de ese estado emocional en el que se encontraba.

Cuando ella comenzó con las crisis de ansiedad y con espisodios de depresión, él fue más que una muleta emocional, se convirtió prácticamente en el que resolvió no solo el aspecto económico, sino el que se ocupó de cada aspecto del hogar: proveer y atender, cuidar de los niños y además, atender a su esposa que no se encontraba en condiciones si quiera de pararse de la cama.

La cosa es que nunca salió de ese cuadro y aunque a ella se le puede ver tranquila, feliz y relajada mientras él la «consiente», él por el contrario está cada día más deteriorado emocional y físicamente, con muestras de un hastío incalculable que le ha hecho surgir un carácter no solo explosivo sino, depresivo.

No me extraña que así sea pues, como dije al principio de este artículo, era un hombre con grandes metas individuales, con toda la proyección para alcanzarlas y con una situación que lo estancó en una etapa emocional de la que hasta ahora no ha podido salir.

Entonces, el miedo a perder, la negativa de asumir la responsabilidad individual y la incapacidad de sentirse amado, querible, junto con otro montón de inseguridades, hace que una persona que aparentemente tenía una salud mental sana, se convierta en la pesadilla no solo de su pareja sino de todo su entorno directo.

Y es que solo piensa en el hecho de tener que privarte de la posibilidad de alcanzar tus metas, de disfrutar de tu individualidad y de planear tu manera de vivir porque estás limitado asumiendo responsabilidades emocionales de alguien a quien decidiste amar pero que se convirtió en una asfixia. Para mí, particularmente, representaría una muerte lenta y agónica.

¿Cómo reconocer a un dependiente emocional?

La verdad es que no pretendo satanizar a quienes son dependientes emocionales, porque entiendo que muchas veces, los patrones y estereotipos que hemos heredado de la cultura del amor (que no es amor), hace que algunos involuntariamente y de acuerdo a su nivel de conciencia, tengan este tipo de conducta.

Generalmente, los dependientes emocionales crean una especie de adicción, idolatría y culto a la persona en quien centran su atención, siendo presas fáciles de individuos con caracteres dominantes o narcisistas, pero también, en cualquier otra persona que para ellos represente protección.

No es díficil reconocerlos porque, en el caso de las parejas, siempre tienen su atención enfocada en ellos aunque no de la mejor manera, sino más bien, desde un punto de vista enfermizo que los hace perseguirlos, celarlos e incluso, armar dramas para hacer que sus parejas sientan culpa por haber hecho o dicho algo perfectamente normal que ellos tomaron como una gran ofensa.

Y es que no solo son los reyes de la asfixia sino además, de la susceptibilidad, por lo que aprenden rápidamente a tomar el control mental y de las situaciones para lograr sus objetivos, que en muchos casos es el de aislarte y que seas de su propiedad. De hecho no tienen reparo en soltar frases como «Tú eres mía y yo soy tuyo» u otras en las que la pareja es el Todo, Complemento o Vida Entera.

Son personas con baja autoestima, un mar de inseguridades y muy poca confianza en sí mismos y esto se debe a sus vivencias infantiles pero además, al componente de educación que han recibido, así como a los referentes que han tenido a lo largo de sus vidas.

No todos los dependientes son explosivos o depresivos. También hay personajes que parecen ser muy dulces y simpáticos y que terminan envolviéndote en sus mantos de atenciones constantes y consideraciones pero que poco a poco, ganan espacio en tu vida y cuando te das cuenta, estás en un círculo tan bloqueado que no entiendes cómo llegaste ahí.

Son este tipo de personas dulces, atentas, extremadamente consideradas y que tienen tantos detalles contigo que vas dejando pasar situaciones porque no consideras que sean causa de alerta, pero que en realidad, existen porque es la manera en la que nunca puedas negarte o poner límites.

Es decir, todo el tiempo se portan tan lindos que de verdad se hace medio incómodo decirle que no a alguna "sugerencia", que finalmente no es más que un plan bien orquestado para controlar tus espacios, tus amistades e incluso, tu vida.

Este tipo de personas también se distingue por su baja autoestima, por su necesidad constante de estar en contacto contigo bien sea en presencia física o en llamadas, mensajes, comentarios en redes sociales e inclusive, espiarte a través de tus propios aparatos y además, por soltar esas frases que parecen dulces pero que en realidad te están dejando la responsabilidad de sus emociones, pensamientos y sentimientos a ti integramente.

Características de un Dependiente Emocional

Cada caso es diferente pero la dependencia emocional se produce por muchos motivos y el principal es sin dudas, la baja autoestima. Para averiguar las causas por las que tú o tu pareja sufren de dependencia emocional, lo primero que hay que hacer es revisar en el pasado, en los patrones y creencias y especialmente, en los caminos que los han llevado a esa situación de miedo de perder o de estar solos.

Generalmente, quien sufre de esta patología, porque lo es, siente miedo a ser abandonado, a ser insuficiente, a aburrir a su pareja y por eso, se ponen a sí mismos en el último lugar y tratan de complacerle en todo, por encima de sus criterios y valores incluso.

Puede ocurrir que en la niñez hayan experimentado el abandono de padres o de figuras importantes, por falta de atención y por otro montón de causas, por las cuales, no pueden enfrentar la soledad o la ruptura y para evitarlo, se denigran a sí mismos perdiéndose el respeto y exaltando a su pareja pero también, manipulándola.

La baja autoestima es la base de la mayoría de los problemas por los que atraviesan los seres humanos y es además la generadora número uno de las inseguridades que tiene.

Si quieres saber si tú o tu pareja están viviendo con el fantasma de la dependencia emocional, lee las siguientes descripciones que caracterizan a un dependiente.

  • Se siente inferior a su pareja: No creen merecerse el amor de nadie y lo agradecen como si fuera un favor en lugar de un sentimiento.
  • Idealiza a su pareja: Al poner en un pedestal a su pareja, se denigra a sí mismo reafirmando que no es lo suficientemente «querible»
  • Ausencia de negociación: Cede ante todas las peticiones por temor a crear conflictos o malestares
  • Necesidad de estar con la pareja (Sin ti no soy nada): Usa palabras que le afirmen al otro que si no está en su vida, la suya no tiene sentido.
  • Necesidad de complacer: Complace en todo para que luego la pareja le de dos cosas que le urge tener: el reconocimiento y la voluntad de que como es tan noble, quien le acompaña no podrá negarse a sus peticiones
  • Celos Excesivos, necesidad de control: Concentra su atención en alejarte de amigos, familia y todo el que crea que representa una amenaza en su relación. Chequea tus horarios, revisa tus movimientos y persigue tus pasos para probar que no le hayas mentido.
  • Necesidad constante de muestras de afecto: Siempre está preguntando si le quieren, si le aman, qué significado tiene en la vida del otro y además, es especialmente exagerado en ofrecer muestras de cariño en público.
  • Necesidad constante de atención: Si llega a ver que otra persona llama tu atención, enloquece y tratará de mejorar lo que sea que esa otra persona haya hecho para captar tu enfoque.

Si después de leer esto piensas que estás como protagonista en una situación de dependencia, te sugiero trabajar en tu autoestima preferiblemente con un experto, quien sin lugar a dudas te ayudará en encontrar las causas de ese comportamiento para que puedan ser superadas.

Debes manifestar lo que piensas y sientes de manera asertiva y replantear tu relación de pareja, porque si uno o ambos sienten este apego, el panorama no es que luzca muy bonito.

Te dejaré unas recomendaciones para que entiendas que el amor propio es la base de todas las relaciones que tengas en tu vida y por supuesto, la llave mágica que te llevará por un camino de bienestar y paz:

  • Vive de una forma consciente: Debes ser capaz de analizarte, de hacerte preguntas sobre ti mismo y de mirar bien adentro para que entiendas qué es lo que debes mejorar. En este caso, te recomiendo que pongas tus actitudes en otro, de manera imaginaria, y te preguntes si serías capaz de soportarlas
  • Aceptate: Aceptarnos significa abrazarnos y querernos por ser como somos. Eso no lo vamos a cambiar así que debemos reconocernos con todos los defectos y virtudes que tenemos. En esta etapa es preciso conectar con nuestro niño interior para ayudarnos a entender por qué somos los adultos que somos y cuáles son las carencias que aún no hemos sanado.
  • Ten Compasión: Empatiza con la otra persona. Si no eres capaz de respetar lo que otro está sintiéndo, difícilmente, puedas hacerlo contigo mismo.
  • Responsabilízate: Una vez que seas capaz de mirarte a ti mismo y aceptarte por ser como eres, debes entender que es tu responsabilidad absoluta hacer algo para mejorar lo que quieres o has descubierto que debes.
  • Trabaja en tu asertividad: La asertividad es la capacidad de expresar nuestros derechos, gustos, opiniones y deseos delante de otras personas, con respeto, pero diciendo lo positivo y lo negativo.
  • Vive con propósito: Todos los seres humanos debemos tener objetivos en nuestra vida. Pocas cosas generan tanta ansiedad como sentirse a la deriva porque nuestra vida no tiene una dirección
  • Vive de forma íntegra: Promueve la autoestima en los demás. Eso significa además tratar a todos por igual, ser un ejemplo, no juzgar, no etiquetar a las otras personas, ser claros con lo que queremos y aceptar a los demás como son, pero también significa saber poner límites y estar conscientes de cuándo debemos decir que no.

Personalmente, siento que para hacer realidad esa idea que muchos tenemos de vivir en un mundo mejor en definitiva, una de los primeros cambios que debemos promover de manera urgente es el amor propio.

Una vez le comenté esa idea a alguien y me dijo que no parecía ser la solución, pero siempre he sido bastante terca con mis teorías y siento que cuando las personas se quiere, se aman, se respetan y sienten ese bienestar con la vida que les rodea, tienen la dignidad suficiente como para exigir y hacer frente a lo que está mal en el mundo, al menos en el más próximo.

Y esta teoría hoy más que nunca la tengo clara porque por ejemplo, si alguien no es capaz de evitar depender emocionalmente de su pareja, mucho menos será capaz de exigir derechos, de integrarse al mundo productivo, de desde su posición, ser parte de soluciones en su entorno inmediato y menos, en el panorama mundial.

De ahí la importancia suprema que para mí representa que cada uno de nosotros aprenda a amarse, a respetarse y a subir sus niveles de autoestima y dignidad, pero como siempre, esta es mi opinión personal y me gustaría mucho saber la tuya que puedes dejar en los comentarios.

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9 thoughts on “Dependencia Emocional: El Amor Visto Desde la Oscuridad”

  1. Me encantó, y realmente el tener una buena autoestima es el inicio a tener relaciones saludables ya sean laborales o de pareja, pero es un trabajo que cada persona debe estar dispuesta a hacer individualmente.Hay que trabajar mucho en nosotros mismos, diría que debemos ser nuestro principal proyecto jejejeje saludos Luciana y me encantó leerte.

    1. Me encantó tu frase: Somos nuestro principal proyecto. Poderosa. Gracias por tu comentario Lia. Me encanta encontrarte por aquí

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