Vampiros Emocionales: Aprende a Reconocer a Quien Te Roba La Energía Vital

La primera vez que pronuncié el término Vampiro Emocional, quedé impactada pues con ese concepto pude definir exactamente a una persona que sentía que anulaba o absorbía mis energías tanto que llegó un punto en el que de solo mirar su nombre en la pantalla de mi teléfono, una sensación de pesar invadía mi cuerpo de manera inmediata.

Luego, me enteré que en efecto, ese término ya existía y no, no lo había inventado yo, aunque para mí, pronunciarlo fue tan liberador que entonces agradecí entender que no era algo que solo yo pensaba y que los vampiros, sí existen.

Tal vez, estos vampiros no son como los de las películas de terror, pero si hoy me preguntas sobre este asunto, preferiría lidiar con esos pequeños monstruos de las pantallas de cine, antes que volver a sentir que alguien se adueña de mi paz, de mi tranquilidad y especialmente, de mis energías que protejo tanto como a un tesoro.

En ocasiones, los vampiros emocionales, ni siquiera saben que lo son. De hecho, los escuchas frecuentemente quejándose de otros a quienes consideran que rellenan ese término, por lo que sí, es irónico pero tremendamente cierto, que ellos de alguna manera, logran percibir a gente igual y hasta reconocer que lo que hacen otros que se comportar similar a ellos mismos, está mal.

Hoy, voy a dedicar este artículo a estudiar de algún modo, las características de este tipo de personas para que logres reconocerlas y si estás en una situación o relación que te involucre con ellas, sepas salir airoso y con tus energías bien altas. ¡Comenzamos!

Los absorbentes de tus energías

No es necesario que lleves estacas de madera ni un paquete de ajo metido en tu morral porque ellos no van tras tu cuello sino tras tu estabilidad emocional, tras tus sueños, tras tu energía a la que admiran porque son incapaces de provocarla en ellos mismos, y mucho menos, en otros.

Este tipo de personas vive en constante transformación pero no con la finalidad de mejorar su vida o la de alguien más que le rodee, sino con la intención de llenarte de emociones negativas, controlarte y luego dominarte sin que, en algunos casos llegues a percibirlo porque al principio, lo harán muy sutilmente.

Tratan de alabarte de mil maneras, haciendo que incluso, llegues a sentir culpa o pena por tener estabilidad en cualquiera de los ámbitos, bien sea emocional, financiero, laboral, social o cualquier otro que se te ocurra.

Cuando inconscientemente entras en su terreno, tratan de hacerte creer que tú estás mal si es que adviertes la manipulación y llegas a reaccionar de una manera en la que ellos no lo esperan.

Un vampiro emocional se alimentará de tu estado de ánimo

Son personas grises, astutas e inteligentes en el campo de la manipulación que pareciera que te acechan, que estudian tus movimientos hasta acercarse para que entonces, cuando logren hacerlo, tú no puedas reconocerles.

Generalmente, o son muy callados y observadores o son muy espontáneos e inmediatos. Nunca están en el punto medio pero sí que sabrás reconocerlos porque son capaces de tratar de arruinarte el día con una sola frase e incluso con una mirada o gesto.

Querrán estar contigo mientras que no les lleves la contraria, mientras pienses como ellos y mientras mantengas escondida tu opinión y respuesta ante los temas que les atañen, pues si por casualidad llegas a decir lo que piensas de su actitud o les llevas la contraria, se sentirán ofendidísimos y su indignación por tu no comprensión se elevará al máximo nivel de drama.

Se ganan tu confianza, tu simpatía, son buenos escuchas y hablan de temas que te interesan, así que poco a poco vas dejándolos entrar a tu vida aunque sus vibras extrañas y misteriosas nunca te convenzan.

Y es que se portan tan lindos, tan queridos, tan amables, tan atentos, que definitivamente es casi imposible decirle que no a alguna petición suya.

Muchas veces, están siempre dispuestos a ayudarte, a apoyarte en algún inconveniente que tengas, pero presta especial atención, pues esto lo hacen casi siempre con la intención de que nunca puedas negarte a su compañía, a sus consejos, a su presencia asfixiante que poco a poco te consume.

Son personas que de alguna manera, te hacen sentir que eres responsable de su tristeza o de su infelicidad por más que tú nada tengas que ver con sus procesos.

Algunos incluso, se acercan a ti más de lo que tu comodidad puede entender. Puede que se muden cerca de tu casa o que ingresen a la misma clase o empleo que tú. Se acercan sutilmente y entonces, de manera casi imperceptible, comienzan a soltar pensamientos, opiniones negativas sobre ti, sobre tu entorno, sobre tu circulo familiar, laboral o social, y eso para nada te hace sentir en comodidad.

Este tipo de personas siempre tiene tres tiempos miserables: Un pasado vergonzoso, un presente repugnante y un futuro desalentador. De esta manera, aunque sea el mejor de los mejores días para ti, ellos siempre encontrarán un motivo para desanimarlo con palabras, gestos, actitudes e incluso, indiferencia absoluta.

Una Historia Personal

Te contaré una historia que viví en carne propia por muchos años y que solté hace un tiempo, cansada de torear una situación que no me pertenecía y que tampoco le aportaba bienestar a mi vida.

Es sobre un personaje que conocí en mi niñez y con quien tuve una amistad que duró unos 30 años aproximadamente. Durante ese tiempo vi esa relación no como una amistad sino más bien como una especie de hermandad.

Cosas muy duras sucedieron en su vida, ciertamente. También en la mía. Sin embargo, aún cuando no habían sucedido, la queja siempre fue su verbo. Luego de algunas tragedias que le tocó vivir, la cosa empeoró.

Siempre he sido una persona con una naturaleza dispuesta a la ayuda, a tender la mano, por lo que se me hacía muy fácil brindarle mi apoyo y entenderle, así como hacer algunas cosas que eran su entera responsabilidad y no la mía.

Pero, la verdad es que no me costaba y por años, asumí un rol que no me correspondía en cada oportunidad en la que su vida estuvo mal, que además, fueron etapas siempre constantes.

Cuando nos encontrábamos, yo sentía una especie de tensión, al punto de que dejé de compartirle y contarle cosas de mi vida, sencillas y cotidianas, porque al parecer, que yo pudiera resolver y no estuviera en su mismo estado de ánimo, era casi que un pecado capital.

De hecho, aunque tuviera motivos para celebrar, esta persona sencillamente mantenía un carácter de queja eterna que a mí, que siempre he visto la vida con mucho más color del que en realidad tiene, me parecía fácil de resolver, así que cada vez que me necesitó, ahí estuve al pie del cañón.

Sus continuas depresiones me hacían incluso sentir culpable de celebrar algunos eventos personales y que fueron importantes para mí, así que de vez en cuando, me perdía de su vista, pues sentía que me estaba asfixiando entre sus caras largas, amarguras y quejas.

Para resumir el cuento, hace ya unos cuantos años dejé de verle y tiré a la canasta los años de amistad y de preciosa hermandad que yo juraba que teníamos y que en realidad, solo existieron de mi parte.

Increíblemente, el solo hecho de alejarme de su presencia, sin más explicaciones que el silencio, me hizo sentir que me liberé de un yunque que me mantenía hundida en la profundidad de un océano de energías bajas, pero no solo a mí, sino además, a mis hijos, a quienes ya estaban alcanzando sus tentáculos oscuros y de mala vibra.

Muchas cosas mejoraron en mi vida de una manera sorprendente, pues ya su baja frecuencia energética no me rodeaba, como tampoco lo hacían sus problemas constantes, sus ayayay depresivos y su eterna mirada acusadora que parecía escudriñar mi alma para entender por qué no lograba apagar la llama de la vida de mis ojos.

Nunca me he sentido víctima y tampoco pienso que fui manipulada. Hoy me alegro de decir que siempre seguí siendo yo, con mi naturaleza y con la certeza de que todo en la vida puede resolverse.

Sin embargo, reconozco que en esos tiempos decía que esta persona y yo éramos como familia y entonces, un buen día entendí que a veces, los vampiros emocionales forman parte de tu propio circulo, del más intimo, del más cercano, del que está más inmediato.

Desligarse de personas así solo requiere, en algunos casos de decisión y nada más que eso. En mi caso, me ayudó muchísimo darme cuenta de que siempre estuve en sus malos momentos, que fueron muchos y continuados pero cuando yo pasé por alguno, esta persona no estaba en mis recuerdos.

Tampoco me encontré a mí misma en sus momentos felices, que los tuvo, como no, porque siempre alguna situación que yo terminaba entendiendo, lo hacía imposible.

Finalmente, cuando decidí alejarme, recibí mensajes, llamadas, recados y hasta emisarios, en los que pretendió hacerme sentir culpable con todo un rollo emocional de absoluta manipulación.

Pero, tan buena fue mi experiencia sin su presencia que después de tomar distancia, no quise retomarla nunca más. Hoy pienso en eso y siento que me da ahogo haber soportado tantas manías, depresiones, críticas y aprovechamiento.

Lo bueno que me dejó toda esa larga situación, es que sé reconocer con total precisión a quienes se acercan justo con esas intenciones.

Más cerca de lo que parece

Solemos pensar que quienes nos quieren o nos aprecian de algún modo, son personas incapaces de hacernos daño y ¿Cuál es la primera interacción que tenemos la mayoría de los seres humanos con el amor? Obviamente, nuestras familias.

A lo largo de mis años he conocido y reconocido a todo tipo de vampiros emocionales no solo en mi vida, sino además, en las de otras personas a quienes veo batallar con sus monstruos de cara humana pero de alma egoísta. Esos que son capaces de tumbar una pared solo con su mirada.

Segura estoy de que mientras me lees, varias personas que conoces han llegado a tu cabeza y no, no importa la relación o nexo que tengas con ellas, si los pensaste durante esta lectura es porque te sentiste cerca de los conceptos de los que aquí he hablado y seguramente, tendrás tu propio quejeta o humano gris que trata de ensuciar tus emociones positivas cuando de ellas se enteran.

La madre de una amiga, por ejemplo, siempre la criticó por todo. Lo hacía además delante de cualquiera. Su cuerpo, su cabello, su ropa, sus salidas, los novios, los amigos, el trabajo. No recuerdo haberle oído nunca una palabra de apoyo o de aliento hacia ella. Y así era con todo lo que la rodeaba.

Luego de enviudar su madre, a mi amiga la vida se le complicó aún más, pues ahora el centro total de las críticas, quejas, dramas e ironías burlonas de su mamá, es ella.

Una de las últimas veces que la vi recuerdo haberle dicho que se estaba convirtiendo en una versión más ligera de su madre. Entonces, lloró. Explotó y me dijo que no aguantaba más la situación, porque de hecho, hasta su relación sentimental había terminado a causa de las criticas constantes hacia su pareja.

Sin embargo, también es tóxico quedarse viviendo una vida así sin hacer nada más que quejarse y llorar sin buscar actuar de alguna manera para darle la vuelta a esa situación.

En este caso, como en muchos otros que conozco, ese vampiro emocional está cerca y a veces le llamamos mamá, papá, hermano, abuela, tía, hijo, amigo o pareja. Esas relaciones son aún más complicadas porque se tiende a pensar que por el hecho de ser familia, debes aguantar en silencio y estoico lo que sea que estos personajes quieran hacer y decir de tu vida.

Aprende a Reconocerlos

Muchas veces tenemos a estos vampiros cerca de nosotros pero no nos damos cuenta de que lo son hasta que en efecto, algo hace Click en nuestro interior y los reconocemos en patrones de personalidades que entonces, nos hacen entender que en efecto, no es que seamos malas personas por no quererlos a nuestro lado, sino que como seres energéticos y pertenecientes al universo, vibramos en sintonía de frecuencias y quienes no estén en la nuestra, sencillamente serán alejados.

Ya te dije que estas personas tienen la habilidad de sustraer tanto la energía como el buen ánimo y humor de las personas, lo que hace que a su alrededor exista una especia de nube energética negativa que transforma todos los ambientes en los que se encuentren y los vuelve pesados.

Pero además de esto, si nos relacionamos con ellos de manera constante, terminan provocándonos también mal humor, estrés, ansiedad, fatiga emocional, sin contarte que las personas emocionalmente más débiles, terminan hasta alienándose a su forma y visión de vida, queja y negatividad constante.

Una de las alertas rápidas para que evites a este tipo de personas es que tomes en cuenta qué tanto te afectan sus problemas. Recuerda que las emociones se contagian más rápido que un virus, por lo que tu mismo cuerpo deberá darte señales de la carga emocional de quienes se acercan a ti.

Piensa además que las emociones negativas son las causantes de un montón de trastornos psicológicos pero además, de enfermedades físicas que se disparan al bajar nuestras defensas.

Es por esta razón que, si no tienes más remedio que convivir con un vampiro emocional, aprendas a detectar sus rasgos distintivos y sepas hacer frente a sus malas vibraciones.

Aunque la falta de empatía es la característica más general de estas personas, también hay una especie de patrones según los cuales se logran clasificar:

  • El Vampiro Criticón: Todo lo que haces, dices, piensas e incluso callas, es objeto inmediato de su crítica. A veces parece que fuera perfecto y que tu, en cambio, fueras alguien a quien esa persona debe reparar porque así como funciona, no está bien. Son bastante intransigentes.
  • Vampiro Pesimista: Vive en una perenne queja pero no hace nada para cambiar su situación porque parece que disfruta quejándose de absolutamente todo en su vida y también, en la tuya. Son esas personas a las que a todas las soluciones le buscan un problema.
  • Vampiro Catastrófico: Este es el que tiene como tema de conversación central la tragedia, la muerte, lo extremo y apocalíptico. No se sabe cómo pero todas sus conversaciones terminan siendo una tragedia que además alimenta con textos religiosos mal interpretados y noticias de páginas rojas que siempre tienen algo qué mostrar.
  • Vampiro Víctima: Se parece mucho al pesimista pero con la diferencia de que asume una conducta de pena en la que todo debe girar alrededor suyo que es un ser que sufre. Sus motivos nunca se acaban. Siempre encontrará una razón por la que sentirse disminuido ante la vida y necesitar de tu presencia. Son super absorbentes.
  • Vampiros Agresivos: Son estas personas con las que constantemente, debes estar cuidando tus palabras y acciones porque todo para ellos termina en una explosión violenta que tu tratas a toda costa de evitar. Todo lo ven como una confrontación.
  • Vampiro Sarcástico: Se parece al criticón pero su personalidad parece ser más buena onda. Sin embargo, hace críticas constantes a manera de chiste o de juego, especialmente, para convertirse en el centro de atención siempre, por que necesita atención y no tiene una manera más inteligente de buscarla que burla.

Sal de Ahí

Generalmente, cuando alguien me comenta que está pasando por esta situación, les digo que se alejen. Sin embargo, debo reconocer que hay casos en los que este desapego no es tan fácil pues la persona en cuestión es un familiar muy cercano, tienen un nexo irrompible e incluso, viven en la misma casa.

Si ese último es tu caso, siempre hay maneras de evadir a estas personas y sus quejas, bien sea con firmeza o haciendo un viaje astral (es ironía), mientras hablan y se quejan.

Con lo del viaje astral, quiero decir que mentalmente, puedes desconectarte de la situación e incluso, repetir una frase o mantra puede ayudarte. No te pertenece lo que haga o diga esa otra persona y debes entenderlo así.

Si la situación es peligrosa para ti, no dudes en pedir ayuda.

Es importante que entiendas que debes reconocerte como un ser humano que vale y que en ningún caso, puedes permitirte acostumbrarte a perder o a ser herido por alguien que conscientemente, te está haciendo daño con su actitud.

Recuerda respetarte y aunque prefieras evitar confrontaciones, siempre es bueno al menos mostrar un poco los dientes. Estas personas conocen perfectamente tus debilidades y buscarán romperte en mil pedazos y lo peor de esa situación, es que una vez roto, siempre vendrán más personas que te crean frágil y quieran hacer lo mismo.

Debo decirte además que por lo general, estos personajes, que sí, en muchas ocasiones son abusadores y acosadores emocionales, suelen huir ante la firmeza y el hecho de ver que ya no vas a permitir más sus abusos.

En todo caso, mi recomendación siempre es la misma: No te quedes ahí. Sal de su entorno, pon distancia, y si es el caso de que sean familia, hazles saber la razón por la que te alejas, pero no te quedes esperando que succionen tanto tus energías que terminen pudriendo tu corazón.

El tema de los vampiros emocionales es bastante extenso y ciertamente, hay toda una variedad de personajes que encajan con perfección en sus patrones, pero siempre he pensado que lo más importante de vivir estos procesos, es estar bien conscientes de quién eres, qué es lo que quieres en tu vida y qué es lo que mereces en todos los niveles.

Cuando logras reconocer patrones es más fácil que salgas de ellos antes de involucrarte mucho más en una relación llámese de amistad, laboral o sentimental.

El caso de la familia que comparte el mismo techo, sin embargo, es mucho más complejo aunque no imposible de solucionar. Si estás en edad de hacerlo, busca tu independencia. Arriésgate, levántate y sepárate de quien no va a cambiar. Con frecuencia, además, estas personas son egocéntricas y narcisistas, así que para ellos, su comportamiento es normal.

Cuando tu vampiro es muy cercano, es común que experimentes sentimientos de culpa, que frecuentemente te llevarán a pensar que estas personas no podrán sobrevivir sin ti y en algunos casos, ese temor viene apoyado además por el trabajo de manipulación que ya han hecho en ti con frases como que si te vas de sus vidas, no podrán vivir solos y terminarán muriendo.

No será así. No van a morir y tampoco van a atentar contra su vida si decides alejarte y si lo hicieran, no es tu responsabilidad. Vivir con miedos es absolutamente innecesario. Solo hay que aprender a poner límites en las personas que te rodean y dejarles claros que no te interesa continuar cediendo tus espacios y emociones.

En ambientes laborales, es mucho más rápido establecer estos límites y en el caso de las relaciones de amistad o de pareja, si ya estás sintiendo que esa persona es nociva para tu bienestar emocional, entonces, ya no es mucha la comodidad que puedas sentir a su lado así que sin pensarlo mucho, aléjate.

El ser humano, desde su ego, tiende a pensar que realmente puede cambiar a otro; sin embargo, déjame decirte que la única persona capaz de modificar una conducta, es justamente quién la reconoce en sí mismo. Tú, desde tu perspectiva no podrás hacer nada más que observar y cuidar de ti.

¿Y si el vampiro soy yo?

Todos los seres humanos tenemos momentos tanto de bienestar como de tristeza, dolor, ansiedad y temor, así que todos en algún instante de nuestra existencia, probablemente le hayamos robado las energías a otros bien sea con quejas, respuestas violentas, indiferencia o críticas.

A cada uno de nosotros nos han ocurrido circunstancias en las que nos hemos equivocado pero el hecho de que así fuera no significa que será una realidad constante, a menos, claro está, que eso sea lo que tu quieres.

Lo importante es que entiendas que por muy roto que estés, nadie a quien ames debe correr con las consecuencias de tus bajones emocionales. No te victimices porque algo no haya salido bien en tu vida.

Si estás herido, lastimado, enojado o en cualquier frecuencia de emoción negativa, aprende a gestionarla y recuerda que todo en la vida pasa, pero debes enfrentarte a tus demonios para poder sanar.

Si te reconoces en alguno de estos patrones de conducta, es una buena señal, así que comienza a quererte, aceptarte y en el caso de que lo necesites, pide ayuda profesional.

La dependencia emocional, el miedo y la necesidad de controlar, que sí, es parte del mismo miedo, son características comunes en quienes se dedican a absorber las energías de otros desde sus personalidades, así que deberás trabajar mucho en tu mente y en el amor que te tienes y estoy segura, de que todo va a mejorar.

Te dejo un artículo que escribí sobre la meditación que probablemente, te ayude a relajarte y entender paso a paso tus propios procesos,


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6 thoughts on “Vampiros Emocionales: Aprende a Reconocer a Quien Te Roba La Energía Vital”

  1. Te leía y vinieron a mi mente tantos de tantos de algunos salí victoriosa de otros fue difícil pero también pude y siempre podré, gracias siempre por tus excelentes artículos, abracito amoroso🔥♥️

    1. Todos tenemos uno o varios en nuestra vida, lo importante es aprender a reconocerlos y aplicar el pasito de Michael Jackson de Moon Walk. Saludos Elba

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