Astroencuentro http://astroencuentro.com Tu Espacio Mágico y Astral Tue, 08 Nov 2022 05:29:52 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.1.1 http://astroencuentro.com/wp-content/uploads/2021/12/cropped-Astroencuentro-logos_transparent-e1639062746153-32x32.png Astroencuentro http://astroencuentro.com 32 32 Manipuladores Emocionales: Narcisistas con Rostro Angelical http://astroencuentro.com/manipuladores-emocionales-narcisistas-con-rostro-angelical/ http://astroencuentro.com/manipuladores-emocionales-narcisistas-con-rostro-angelical/#respond Tue, 08 Nov 2022 05:27:58 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3962 Read more]]> Me gusta llamar a las cosas por su nombre y hay personas que se llevan unos calificativos que siento en ocasiones que les quedan cortos ante lo maquiavélicos que pueden llegar a ser.

La naturaleza humana me ha sorprendido más de una vez, pero la intuición con la que nací, que es más bien una especie de don, también lo ha hecho y entonces, he entendido a la perfección el lugar en el que van las piezas del rompecabezas que antes no había podido ubicar.

Soy muy creyente del tema energético y espiritual y por eso, soy de esas personas que le hacen caso a lo que algunos llaman presentimiento o «no sé qué» y que, en más de una oportunidad, me ha salvado de caer en garras de manipuladores emocionales que buscan obtener algo de mí o de alguna persona importante de mi entorno.

Hay personas que se acercan con la intención expresa de sacar ventaja de ti y hoy, estaré hablando de ellos, de cómo identificarlos y especialmente, de cómo confrontarlos para que salgan de tu vida. ¡Comenzamos!

Los Cuentos que Lastiman

En general, los manipuladores son personas con grandes conflictos emocionales que primero se presentarán como unas mansas palomas, pero que, definitivamente, no podrán representar mucho tiempo ese papel antes de explotar y que te des cuenta de que algo con ellos no anda bien.

Tienden a presentarse como víctimas, pero no te equivoques pues, también, de acuerdo a su grado de madurez emocional, suelen presentarse con personalidades arrogantes y moralmente superiores, por lo que puede que capten incluso la admiración de quienes después serán sus blancos.

De hecho, suelen ser personas sin escrúpulos, cínicos, sin empatía y con una total falta de principios, pero no porque no conozcan de ellos pues, al contrario, lo hacen muy bien y los usan para lograr sus objetivos.

No creas que son personas impulsivas, porque, aunque al ser descubiertos, pueden cometer muchos errores, su manera de actuar es más bien metódica y prudente y suelen hacer cosas que están a la vista de todos, pero que otros no logran descifrar al momento, para de esa manera, sacar el máximo beneficio de cada situación.

La verdad es que yo los defino como maestros del engaño, aunque en otras ocasiones puedo llamarlos delincuentes de almas, pues el manipulador logra controlar las emociones y situaciones a su favor justamente a través de la empatía, la solidaridad y es obvio que su víctima perfecta es alguien de esos a los que me gusta llamar, buenas personas.

Y es que, como siempre he dicho, los manipuladores necesitan de personas que sean lo que ellos son incapaces de ser y que hayan alcanzado lo que ellos no pueden ni podrán lograr, pues cada uno de sus logros está manchado con desatinos y aprovechamiento, por lo que, si se quiere, se convierten en parásitos de las personas que nunca podrán ser.

¿Recuerdas ese dicho que dice que el fin justifica los medios? Pues te cuento que cada vez que se lo escucho a alguien, tiendo a tener mis reservas con ellos porque una cosa es tener empuje, convicción y capacidad para triunfar y otra muy distinta, lograr un objetivo a costa de llevarte por delante a quienes tengas al frente sin tomar en cuenta sus emociones, sentimientos o necesidades.

Y es que los manipuladores, a mi juicio, son una variedad de la personalidad narcisista a quienes nada les importa salvo, salirse con la suya pese a lo que sea.

De hecho, entre los rasgos de la personalidad narcisista, se incluye la falta de empatía, la arrogancia, el sentimiento de ser superiores y especialmente, el hecho de creerse más inteligentes que quienes les rodean, características propias de los manipuladores.

Si digo que no tienen conciencia, créeme, porque no importa qué tan mal puedan verte o qué tan buena persona hayas sido con ellos, si deben pisotearte y pasarte por encima con tal de obtener lo que desean, lo harán sin contemplación, por eso, los catalogo como maquiavélicos, además.

Encantadores de serpientes

Este tipo de personas, tratan de ejercer control sobre otra por medio de la persuasión, la presión emocional o psicológica y, de hecho, con casi cualquier herramienta que puedan usar para influir en las acciones y pensamientos de sus víctimas.

Lo peligroso de ellos, es que generalmente son personajes que se crean una fachada de optimismo, generosidad, altruismo, sinceridad y solidaridad, por lo que cuando comienzas a sospechar de sus intenciones, te produce un choque tremendo y llegas a cuestionarte.

Recuerdo el caso reciente de un amigo a quien quiero mucho. He sido su amiga por más de 20 años, aunque de vez en cuando, desaparezco como un cometa de su vida para aparecer, meses después.

Hace unos meses, lo visité en su lugar de trabajo y me dio alegría saber que había estado incluyendo nuevos trabajadores en su local y que poco a poco, se iban ampliando los servicios en su negocio, el cual debo decir, además, que ha manejado con absoluta responsabilidad y transparencia.

Su nombre es Miguel y es una de las personas más luchadoras y optimistas que conozco, pero también, es poseedor de un carácter solidario que lo ha hecho víctima de varios de estos personajes siniestros que buscan aprovecharse de su situación.

En esos meses de los que hablé anteriormente, Miguel me presentó a la persona con la que estaba trabajando en el servicio técnico de computación. Era un muchacho de unos 20 años que según me comentó, era ingeniero en sistemas.

Además de trabajar muy bien, vi varios dibujos que este muchacho había hecho y me parecieron geniales así, que halagué su trabajo con toda la sinceridad del mundo. Él estaba agradado.

Más tarde conocí a su mamá, una señora que aparentemente estaba discapacitada y que usaba unas muletas debido a un accidente de tránsito que, según me contó, había tenido muchos años atrás.

Miguel, mi amigo, me comentó posteriormente que como vivían muy lejos y la señora trabajaba con la venta de ropa y productos, él permitía que ella permaneciera en el local, incluso cuando en horas del mediodía él no estaba.

Varias veces la vi limpiando el piso y la verdad es que ella era muy amable conmigo y mis hijos, pero también, había algo dentro de mí que la rechazaba, aún y cuando no había hecho nada para que así fuera.

Fueron pasando los meses y esta mujer y su hijo fueron teniendo más confianza dentro de las instalaciones del local. En ocasiones, yo llegaba y los encontraba a ambos atendiendo mientras mi amigo, había salido a hacer alguna diligencia.

Tanta fue esa confianza que se les dio, que incluso en las celebraciones de cumpleaños, estuvieron, así como en otras reuniones que frecuentemente hacía con mi grupo de amigos.

Miguel, mientras tanto, es de carácter paternal, así que él acogió como a un hijo al muchacho, a quien incluso le llevaba almuerzo para la oficina debido a que muchas veces, éste no tenía dinero o no podía salir a almorzar.

Salvo la mala espina que ella me producía a pesar de su carácter amable, no había nada que decir sobre ellos dos. Al parecer eran personas transparentes y solidarios, tal cual lo somos mis amigos y yo.

Sin embargo, en muchos de esos ratos en los que fui a visitar el local de mi amigo, noté que muchas personas llegaban a buscarlos. No sabía yo para qué y pensé dentro de mí que era producto de las ventas de la madre.

En una oportunidad, una mujer llegó bastante alterada y le cobraba un dinero a la señora, pero, ella rápidamente la pasó al departamento de atrás y le entregó unos billetes. Después se fue con ella y la acompañó fuera del local.

Recuerdo que esa noche me reuní con mi amigo a tomar café y él me preguntó qué opinión tenía de ellos. Le dije que no podía opinar porque apenas los estaba conociendo pero que, aun así, había algo que debía decirle y es que me parecía que muchas personas llegaban a cobrarles en el local.

Para mí, las deudas son una especie de maldición en la vida de las personas. No podrás estar tranquilo en ninguna parte si tienes quien te esté cobrando en cada sitio al que llegas y, nuevamente, para mí, alguien que no honra sus compromisos económicos, es alguien en quien no puedo confiar.

La Sorpresa

Pasaron unos pocos meses más cuando ya la situación se había vuelto insoportable. Al menos 15 cobradores distintos llegaban cada día a buscar a la señora, quien, además, se había encargado de decirle a muchos de ellos que el negocio de mi amigo era suyo.

Cada testimonio y caso era único. Esta mujer había estado estafando a las personas durante todos esos meses, no solo económicamente sino, en el plano emocional.

Y es que ella, con su muleta, sus lágrimas y miles de tretas que después descubrimos, usaba su supuesto accidente y religión, para pedir créditos de todo tipo en el comercio cercano a la oficina de mi amigo.

Y así fue como Miguel, después de enterarse de muchos de estos casos, le dijo que no podía regresar a su local porque ya no era bienvenida. Sin embargo, su hijo que entonces se mostró deprimido y juró estar cansado de esa situación, continuó laborando en el sitio.

Como era un chico joven, Miguel trató de darle ánimo y de decirle que con su conocimiento podía salir adelante. De verás que le invirtió tiempo y consejos porque como el muchacho no tenía papá, mi amigo trató de darle la orientación que,como padre, pensaba que le faltaba.

Par resumir esta historia, el final fue terrible pues este muchacho, quien trabajaba con la reparación de computadoras e instalación de máquinas, sistemas y hasta cámaras de video, terminó desfalcando y robando muchos equipos.

Tanto él, como su madre, su abuela y su tío, nos enteramos posteriormente por muchos testimonios, son estafadores en potencia que, además, ya tenían antecedentes por hurto y robo en otros locales.

La cantidad de mentiras, de engaños, de robos y de manipulaciones emocionales con lágrimas incluidas, fue desastrosa. Todo el núcleo familiar de estas personas estaba absolutamente podrido e infestado de maldad.

De toda esta experiencia, por demás, emocionalmente agotadora, solo puedo advertir que todos, incluso yo, caímos en el juego mental de estas personas, quienes se mostraron como corderos y se comieron hasta al mismo lobo.

Por fortuna, los daños no fueron más que materiales, pero, eso debido al carácter de cada uno de nosotros, pues estoy segura de que, de haber podido, estas personas hubiesen hecho daños más grandes.

Muchos tal vez piensen que fuimos tontos, o que mi amigo les brindó una confianza particular, pero es que los seres humanos no deberíamos desconfiar con tal rudeza de nuestros semejantes.

Precisamente, hablaba hace poco con mi amigo y coincidimos al pensar que cada quien es como es y aunque hayamos tenido una mala experiencia, aún hoy sigue siendo mejor ser nosotros que estar en los zapatos de ellos.

Estas personas seguirán su camino de fraude, engaño, manipulación y mentira, pero, a su paso, van dejando cualquier cantidad de sombras que ya no podrán recoger, por lo que vivirán cada día en espacios más cerrados pues con cada actuación, ponen un ladrillo a su propia cárcel.

Y si está dentro de mi entorno ¿Qué hago?

Las personas manipuladoras pueden estar más cerca de lo que quisieras y esto incluye a familia, pareja, amistades y hasta ambiente laboral. Ellos sencillamente, estarán en el lugar preciso que necesiten y tú, tal vez, estés en su centro de acción.

En el caso de las parejas, hay historias en el que uno es más emocional que el otro y, de hecho, es quien la mayoría de las veces resulta el blanco de los ataques de manipulación.

La diferencia es que, en el caso de las parejas, los manipuladores tienen más tiempo para acechar y de esta manera, trabajar, por llamarlo de alguna manera, sobre las emociones de su víctima.

Entonces, es cuando ves personas cuya personalidad se viene a menos, que anímicamente parecen retraídas e incluso, sin emociones porque todo lo que hacen está dirigido a complacer y seguir los lineamientos de su opresor o manipulador.

Ellos saben exactamente cómo y cuándo atacar y escribiendo esto acabo de recordar el caso de una compañera de estudios de mi hija que lamentablemente, es una víctima perfecta para este tipo de delincuentes emocionales.

Su padre murió y su madre, emigró a otro país dejándola al cuidado de su abuela y luego de la muerte de ésta, de una tía. La niña, de unos 15 años, fue a un cumpleaños de una de sus compañeras y el hermano de la festejada le puso el ojo.

Desde entonces, aún sin ella haberle correspondido, el hombre, unos 8 años mayor que ella, decidió que iba a ser su novia y entonces, comenzó a acosarla, a llegar a su colegio y a perseguirla por todas partes.

Ella, que es una niña con problemas de autoestima, sentía asco por él, incluso, antes de que la obligara a besarlo y realmente, le estaba siendo muy difícil salirse de esa situación, por lo que alenté a mi hija a hablarle y decirle que yo la apoyaría y que de hecho, hablaría con la tía a cargo para que estuviese al tanto de la situación.

Este hombre no solo la manipulaba, sino que la acosaba porque sabía que ella no tenía dolientes, por decirlo de alguna manera y es justamente ese tipo de invalidez la que buscan los manipuladores emocionales.

Ellos, los manipuladores, usan las emociones negativas para contaminarte con ellas y luego a través de la culpa, hacerte responsable de situaciones que ellos mismos han creado para de esa manera, dominarte.

De esta manera, una vez que entras a su terreno y estás, por decirlo de algún modo, dividido entre tus emociones, te hacen creer que eres tú quien está actuando mal cuando te niegas a seguir sus instrucciones como que si su estabilidad emocional fuera asunto tuyo.

No, no creas que eres tú quien tiene problemas para entenderlos, son ellos que frecuentemente están abusando de tu paciencia, de tu nobleza, de tus ganas de estar en paz y entonces, cuando reaccionas, se hacen los ofendidos sabiendo que pueden hacerte sentir culpable porque además conocen tus puntos débiles.

No es exagerado cuando digo que este tipo de delincuentes se aprovechan de las buenas personas, de esos que hacen las cosas por nobleza, por compasión, por solidaridad, de los que no sienten desconfianza, de quienes quieren darles una oportunidad a otros.

Es por eso, que cada vez es más difícil hallar empatía o solidaridad entre los seres humanos, pues muchos son celosos de lo que ofrecen tras haberse topado con este tipo de personas.

Lo que debes saber con respecto a esto es que, si estás bien blindado, emocionalmente hablando, ellos no podrán llegar a ti y podrás, además, identificarlos de una manera inmediata no más se te acerquen.

Pon límites

Una de las cosas que tienes que saber y tener muy claro para reconocer y alejarte de este tipo de personas, es que no importa cuánto hagas por ellas o todas las intenciones que tengas de que entiendan que no deben ser así, ellos sencillamente no lo entenderán porque dentro de sus vidas, esa es la normalidad y ese, no es asunto tuyo que sí puedes reconocer entre el bien y el mal.

Estos personajes, tienden a recrear situaciones a su favor, para que incluso tú te sientas culpable si te niegas a actuar a su favor, por lo que es bueno que basado en tus propios principios, entiendas que lo que no te hace sentir cómodo, nadie puede obligarte a hacerlo.

Cuando pones límites, cuando comienzas a decir que no, cuando ellos se percatan de que no pueden continuar manipulándote, es entonces cuando deciden alejarse pues entienden que ya no tendrán logros a su favor.

Eso sí, cuando se van dejan todo hecho un caos y tratarán de hacer el mayor ruido posible, incluso, con más mentiras y manipulación de tus círculos cercanos, pues en su propia visión, son perfectos y tú mereces que te pasen cosas horribles. Así que prepárate para lidiar con esas emociones, imprevistos y cosas increíbles que harán y dirán con la intención de desestabilizarte, incluso públicamente.


Lo que siempre debes tener muy claro, es que no eres un tonto por permitirte ser confiado con personas de este tipo, pues, generalmente, ellos llegan a nuestras vidas para que aprendamos una lección.

Es muy bueno, seguir siendo tú, incluso cuando has sido engañado, antes que ser de ese tipo de gente que día a día y con sus acciones e intenciones, se construye su propia cárcel.

Recuerda que cada uno de nosotros es quién es y finalmente, eso se demuestra en la capacidad de ser conscientes y de responder ante lo que esta gente nunca sabrá que existe: la confianza.

Cuéntame en los comentarios qué te pareció este tema y si en algún momento te has encontrado con alguno de estos personajes.

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El Significado de los Sueños: ¿Mensajes de Otras Dimensiones o Escapes de tu Cerebro? http://astroencuentro.com/el-significado-de-los-suenos-mensajes-de-otras-dimensiones-o-escapes-de-tu-cerebro/ http://astroencuentro.com/el-significado-de-los-suenos-mensajes-de-otras-dimensiones-o-escapes-de-tu-cerebro/#respond Mon, 07 Nov 2022 14:40:35 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3976 Read more]]> A lo largo de nuestra vida, muchos son los sueños que tenemos cuando descansamos y muchas, además, las interpretaciones que se hacen de ellos a manera de prevenir situaciones que ocurrirán en nuestro día a día.

Desde muy niña, tenía un sueño recurrente que consistía en una caída al vacío mientras era bebé y me encontraba en una especie de cuna con ruedas. Lo que recuerdo a la perfección es que esa sensación de caída no desaparecía hasta que, en efecto, en la realidad, yo llegaba al suelo.

Nunca supe si en verdad aquel sueño tenía un mensaje o si era solo una especie de pesadilla que me perseguía. Sin embargo, otros sueños que tuve a lo largo de mi vida fueron una especie de premonición sobre situaciones de mi entorno y de las personas que formaban parte de él.

En el rincón del mundo en el que crecí, se decía que cuando alguien soñaba con dientes, se aproximaba la muerte de algún allegado o familiar y, desconozco si porque es real o por mera coincidencia, cuando mi tío abuelo, mi abuela, mi padre y mi hermano, murieron, cada uno en fechas y etapas distintas de mi vida, una noche antes de cada muerte soñé con esos dientes que se caían.

Hoy, trataré este tema desde distintos puntos de vista porque, aunque soy fiel creyente del mundo espiritual y cuántico, también me gusta comparar los hechos con lo que dice la ciencia y, en efecto, hay explicaciones muy interesantes así que, ¡Comenzamos!

¿Qué son los sueños?

Dependiendo de a quién le preguntes, encontrarás la respuesta de ese fenómeno que ocurre justo cuando nuestro cerebro está en estado de descanso profundo. Hay teorías, obviamente, amparadas por la ciencia y hay otras, descritas desde el mundo espiritual, cuántico y de la psicología, así que, vamos a pasearnos un poco por algunas de ellas para ver qué tan cercanos estamos de lo que pensamos que son.

En el mundo de la psicología y de la ciencia, hay varias teorías en las que se dice que los sueños son desde la representación de nuestros deseos y anhelos, hasta la interpretación de señales, vivencias o experiencias que ocurren en nuestro día a día e, incluso, que suceden durante el mismo sueño.

También se cree que ellos son una recopilación de la información que durante nuestra vida acumulamos y que, de hecho, funcionan como una especie de terapia para que nuestro cerebro se deshaga de información que retuvo pero que no necesita.

Los científicos, por ejemplo, dicen que en la fase Rem de nuestro descanso, es cuando tenemos los sueños más vividos, esos en los que incluso podemos estar conscientes de que estamos experimentando un sueño o pesadilla y no la realidad.

Freud dijo que los sueños son una expresión de cumplimiento de nuestros deseos distorsionados por la autocensura, en imágenes que no tienen sentido

Tanto ha sido el misterio por descifrar el significado de los sueños, de dónde vienen y qué es lo que representan en la biología humana y también en su psiquis, que los humanos decidieron estudiarlos como una ciencia a la que bautizaron como Onirología, que es un estudio psicológico y psiquiátrico al que también se le conoce como la Ciencia de los Sueños.

Quien fundó esta ciencia, por llamarlo de alguna manera, fue Wilhelm Stekel, quien por allá en el año 1930 comenzó con sus estudios en esta disciplina y de hecho, no solo fue paciente sino discípulo del mismo Freud, en cuyas palabras se explican muchos de estos procesos que vivimos al soñar.

No sé si lo sabías, pero, Sigmund Freud invirtió muchos años de su vida en la investigación y estudio de los sueños y sus posibles causas e interpretaciones, así que después de mucho análisis y razonamientos, llegó a la conclusión de que los sueños son interpretaciones de nuestra realidad, digeridas por nuestro subconsciente y proyectadas en nuestra mente a través de imágenes, para, de alguna manera, resolver esos asuntos.

Para explicarte de la manera que más me gusta, te diré entonces que Freud pensaba que si, por ejemplo, tenías un conflicto o una meta que alcanzar y no habías podido hacerlo realidad, de alguna manera tu subconsciente llevaba esas situaciones a tus sueños con la intención de "cerrar" o compensar ese capítulo de tu vida.

De hecho, fue Freud quien relacionó las imágenes, colores, personas y todo lo que ocurre en los sueños con realidades que vivimos en nuestro día a día, incluyendo, anhelos, miedos y fobias.

Sueños Premonitorios

Sin embargo, ya habiendo repasado algunas de las teorías, me permito entonces hablarte de otras un poco más místicas pero que en efecto, cuentan con una gran cantidad de defensores y seguidores.

Ya sabrás algunas anécdotas de personas que dicen haber soñado algo que luego se cumplió de manera casi exacta y esto, definitivamente, por la parte psicológica tiene sus respuestas.

Y es que se dice que, todo lo que nuestro cerebro percibe se guarda, por así decirlo, hasta que puede usarlo. Así pues, explican que si, por ejemplo, tuviste un encuentro con algún amigo y dentro de su conversación, éste estornuda o tose, aunque no hablen del tema, tu cerebro guardará esa información.

Esa noche, pongamos de ejemplo, sueñas con que tu amigo está muy grave de salud y, en unos días, en efecto, te enteras de que él está hospitalizado con una neumonía, entonces, de inmediato, sientes que ese sueño que tuviste fue una premonición, pero la verdad es que, tu cerebro guardó el estornudo o la tos en sus cajones de alerta y mientras dormías, te dio una información acorde al estímulo que recibió, es decir, una probabilidad de las tantas posibles.

Entonces, según esto que se dice en el mundo de la psicología, nuestros sueños serían solo una probabilidad y no tendrían nada que ver con que puedan manifestarte de algún modo, el futuro. Ellos hablan de información y de coincidencias.

Sin embargo, como siempre existe un pero y cada quien tiene sus experiencias, te contaré que hay explicaciones que, aunque tienen toda lógica, me causan resistencia pues mis propias vivencias y conocimientos, me hablan de temas un poco más energéticos y místicos.

Por ejemplo, los antiguos egipcios creían que los dioses se manifestaban a través de los sueños y es por eso que le daban una importancia suprema pues, además, los usaban como profecías, los clasificaban y hacían con ellos hasta oráculos.

Te sorprenderá saber que distintas civilizaciones como la judía, griega, babilónica, asiria y romana, entre otras, tomaron decisiones importantes de sus épocas basadas en los sueños que tenían y en los que aseguraban, haber recibido mensajes de los dioses.

De hecho, en Egipto, se inducía el sueño a aquellos que buscaban respuestas y orientación sobre un tema. Esto lo hacían porque aseguraban ellos que solo en ese estado de relajación, los dioses acudían a su encuentro para ayudarles a resolver sus asuntos.

En la actualidad, el mundo espiritual presta mayor atención a los sueños y los fenómenos que se producen cuando estamos sumergidos en ese estado, en el que, por cierto, pasamos un tercio de nuestra vida. De hecho, puedes encontrar una gran cantidad de significado de los sueños en toda la web.

Se cree que los sueños son mundos reales a los que alma asiste para lograr el descanso, la liberación a otras dimensiones y la consecución de sus proyectos. Esas dimensiones en las que nos movemos en nuestros sueños, serían reales.

Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la fe bahá’í, asegura que el mundo de los sueños no tiene ni principio ni fin y que, en ese universo, hay mucho por descubrir en lo que se refiere a nuestro proceso espiritual.

Este hombre asegura que el alma se libera del cuerpo físico durante las noches para «vivir» de la manera que desea a través de todas las cualidades, poderes y habilidades físicas y psíquicas que alcanza en ese mundo de los sueños.

Y es que, si te pones a analizar un poco, cuando estás en medio de un sueño, tienes capacidades que no experimentas en tu vida real, como volar, saber todo lo que ocurre a tu alrededor en tiempo real, correr a velocidades sorprendentes y en general, tener esas experiencias que cuando despiertas te hacen sentir un poco loco, pero al mismo instante, con el deseo de que fueran reales.

Según este hombre, esas habilidades no son del cuerpo físico sino del alma, y la única manera de poderlas experimentar es en esas dimensiones a las que se traslada cuando estamos en fase Rem.

Cuanto más puros y libres de prejuicios y deseos se vuelvan nuestro corazón y nuestra mente, más probable es que nuestros sueños comuniquen verdades confiables;

Shoghi Effendi

Historias de sueños

Como te dije al principio de esta lectura, una noche antes de que mi abuela muriera, soñé que se me caían los dientes y que la veía a ella mirarme desde lejos.

De inmediato y por esas cosas que dice la gente de mi pueblo, asocié este sueño con la muerte de un familiar cercano. Mi madre y hermanos se habían ido a la playa, así que pedí a Dios que los cuidara.

Mi abuela no estaba enferma, no tenía ningún tipo de padecimiento, no estaba yo de ninguna manera preocupada por su salud. De hecho, fui a visitarla ese día un poco más temprano y la encontré perfecta, saludable y risueña como siempre.

Me devolví a casa y unas dos horas más tarde, recibí la llamada en la que se me indicaba que mi abuela estaba en el hospital. De inmediato, pensé que se trataba de mi abuela paterna pues ella, padecía de leucemia, aunque en esos momentos estaba muy estable. Sin embargo, me comuniqué a su casa y no, no era ella.

Cuando me dirigí al hospital, recibí la noticia de que quien había muerto era mi abuela materna. No podía creerlo. Prácticamente, estuve toda la mañana con ella y lucía perfecta como siempre.

No creo ser Nostradamus ni nadie parecido, pero, sí, en efecto, he tenido sueños como éste que acabo de contar en el que, de alguna manera he recibido señales de situaciones que iban a pasar sin haber tenido esos recuerdos o experiencias que se dice que nuestro cerebro guarda.

En otro de mis sueños, por ejemplo, ví a un amigo al que tenía mucho tiempo sin ver, pelear con unas personas para defender a mi padre. En ese sueño, él resultaba herido, pero también mi padre, quien en mi sueño recibió una cortada cerca de su ojo derecho.

Cuando desperté, llamé a mi amigo y me dijo que me despreocupara porque estaba bien. Que nada pasaría. Llamé a mi madre para preguntar por mi papá. Él también estaba bien, así que, pasé el resto del día entre mis clases y mis ideas.

Cuando llegué esa noche a casa, encontré a mi padre con una herida justo en el ojo en el que había sido herido en mi sueño. Uno de sus obreros, lo atacó en medio de una borrachera mientras él estaba descuidado. Yo no tenía manera de saber que eso ocurriría, nunca antes había pasado y nunca después, se repitió.

Entonces, aquello de que nuestro cerebro guarda posibilidades y las expresa a través de los sueños, para mí tiene importancia, claro que sí, pero no coincide con mis propias experiencias, en las que, sin esos estímulos, he sabido con antelación y casi, precisión, cosas que van a ocurrir.

Contacto con otras dimensiones

En el mundo espiritual, siempre se ha creído que las almas de las personas fallecidas, vuelven a través de un portal que se abre justamente cuando estamos en nuestro estado más profundo de sueño.

Se cree que es a través de los sueños como pueden esas almas o guías, acercarse a ti para darte alguna señal, mensaje o simplemente, para encontrarte y mostrarte lo que necesitan que sepas.

Historias hay muchísimas y, de hecho, quienes creen en el poder de las almas, aseguran que es a través de esta dimensión, en la que no existe el tiempo, en la que podemos seguir disfrutando de las almas que ya no podemos percibir en el mundo terrenal.

Con esto, inicio mi relato sobre el sueño más impresionante que tuve y que realmente, para mí, fue tan sorprendente como inexplicable porque en nada tuvo que ver con recuerdos almacenados en mi memoria o transformaciones de éstos en forma de respuesta.

Este sueño tiene que ver con un gran amigo a quien le pertenece una parte de mi corazón. Nos conocimos siendo muy jóvenes en un curso de idiomas modernos. Conectamos casi inmediatamente y nos volvimos inseparables. Había una gran química entre nosotros, así que a diario él me acompañaba a mi casa después de clases y una vez ahí, seguíamos hablando sin parar.

Luego en la tarde o noche, yo esperaba ansiosa el repique de mi teléfono porque sabía que iba a encontrar su voz del otro lado y siempre, así era. Pasaban horas y horas en las que hablábamos de cualquier tontería, pero lo mejor de todo, era sin duda, sabernos y compartir esos momentos.

Dejamos de vernos porque comenzamos a estudiar carreras universitarias en ciudades distintas, pero, de vez en cuando, nos llamábamos para saludarnos y ponernos al día. Puntualmente, esa llamada no fallaba el día de nuestros cumpleaños.

Así pasaron varios años. Una noche, unos seis o siete años después de conocerlo, me desperté con una sensación de tristeza y preocupación, pero al mismo tiempo, de paz.

Acababa de soñar que, con una amiga en común a quien también tenía mucho tiempo sin ver, entraba a una funeraria. No era una sala funeraria cualquiera, era una en específico a la que yo jamás había entrado antes y que estaba ubicada en la ciudad en la que nos conocimos mi amigo y yo.

Lo raro es que, con él, en la vida real, nunca pasé por ahí así que no había recuerdos con él que me unieran a ese sitio.

Al entrar, todos nos miraban y yo, caminé directo al féretro, para enterarme de quién era la persona fallecida. Al llegar, lo ví a él dentro de aquella urna. Estaba vestido de blanco y con una especie de gorro en su cabeza. Fue tanta mi impresión, que esperé al día siguiente para llamarlo, pero nadie atendió.

Llamé cualquier cantidad de veces a su número personal y a su casa, pero jamás tuve respuesta, así que, dejé de insistir y lamento haberlo olvidado.

Semanas más tarde, mi madre me llamó y me dijo que comprara el periódico y lo revisara. Así lo hice sin entender por qué. Una y otra vez hojeé aquellas páginas sin encontrar cuál era la noticia que mi madre quería que viera. Finalmente, la llamé y le pregunté. Solo dijo el número de página que debía buscar, no sin antes preguntar el nombre completo de mi amigo.

Fue ahí cuando volví a verlo. Sonriente, con su toga y birrete porque ya se había graduado de médico. Con la mirada llena de vida y sin embargo, en la página de obituarios de aquél diario. Su familia le había hecho un recordatorio porque ese día cumplía un mes de haber muerto.

Me quedé en shock. No sabía que había pasado. Llamé a su casa y nuevamente, nadie atendió por más que intenté. No dormí en toda la noche, entre lágrimas y recuerdos así que muy temprano en la mañana, volví a marcar al teléfono de su casa. Por fin atendieron y reconocí la voz de su madre. Le dije quién era y le pregunté qué había pasado con él.

Había muerto de Leucemia. Tres años con la enfermedad y nunca, jamás, me dijo nada. De hecho, habíamos hablado de esa enfermedad. Mi abuela también la padecía, pero él, nunca me dijo que estaba enfermo. La última vez que lo ví, estaba absolutamente sano y no había un solo indicio que me advirtiera que llevaba una lucha contra el cáncer.

Finalmente, días después, le pregunté a su madre el sitio en el que estaba enterrado. No sé por qué, quería ir y verificar que era así, que no era una mentira. Él había muerto fuera del país, así que, pensé que tal vez no podría despedirme ni siquiera así. Sin embargo, su cuerpo había sido repatriado y su mamá me dijo el sitio exacto.

En medio de esa conversación, le comenté a su madre que un mes antes, justo en los días que él murió, había tenido aquel sueño. Entonces le pregunté dónde se había realizado el funeral, esperando que me dijera el nombre del país en el que estaban.

Cuando me dijo el nombre de la misma funeraria de mi sueño, quedé impresionada, pero, cuando me describió la ropa con la que fue enterrado, no lo podía creer. De hecho, hasta aquel gorro o sombrero con el que lo ví en mis sueños, estaba incluido en su último atuendo.

«Él era medio pitoniso», me dijo su mamá, para luego advertirme que, probablemente, esa fue la manera que él encontró de despedirse de mí. A través de mis sueños. No solo lo creí, sino que, estoy segura de eso. Sé que fue la manera en la que su alma decidió finalmente hacerme saber que ya no estaría más en este plano.

Recuerdo que detrás de mí, en aquel sueño, después de impresionarme al ver que estaba muerto, di pasos hacia atrás y sorprendida, quería gritar, pero, hubo alguien que me abrazó desde la espalda y susurraba calma en mis oídos. Alguien a quien no le pude ver el rostro pero que no me soltó y me abrazó con fuerza. Era él. Yo lo sabía, pero en mi sueño, no podía explicar por qué lo veía en el féretro mientras me abrazaba.

Hay personas que pueden llamarlo coincidencia, pero en lo personal, pienso que, de alguna manera que no puedo explicar, hay conciencias que logran percibir situaciones reales a través de los sueños y tal vez la mía, sea una de ellas.


Hay muchas maneras de ser más conscientes de los sueños que tenemos. Se dice, por ejemplo, que, si tomamos mucha agua durante el día, el cuerpo estará hidratado y el agua es un canal universal de comunicación entre las distintas dimensiones.

Lo cierto es que, al día de hoy, cada quien tiene un poco o mucho qué decir sobre este mundo al que entramos cuando cerramos los ojos, así que seguro habrás tratado de interpretar en más de una ocasión, eso que ha llegado a ti a través de algún sueño.

En la web hay cualquier cantidad de interpretaciones, partiendo desde las que hizo Freud hasta las un poco más místicas. Lo importante es que seas tú quien resuene con lo que puede encontrar de ellas.

¿Y tú? ¿Has tenido alguna experiencia parecida?

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Me Busca, Pero, Tiene Pareja: ¿Me Quiere? http://astroencuentro.com/me-busca-pero-tiene-pareja-me-quiere/ http://astroencuentro.com/me-busca-pero-tiene-pareja-me-quiere/#respond Mon, 07 Nov 2022 03:50:29 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3957 Read more]]> El complejo mundo de las relaciones y emociones humanas es uno de esos temas que siempre me sorprende y del que, además, adoro hablar.

Si bien es cierto que nadie tiene la verdad en sus manos, también es cierto que a diario vivimos con una cantidad de historias con las que podemos prevenir experimentar situaciones que no queremos vivir o para las que nunca estaremos preparados.

En el caso de las relaciones sentimentales, hay cientos de historias que han salido muy bien y otras, que definitivamente han salido muy mal, por lo que, en materia del corazón, muchos viven en una especie de prevención eterna para evitar que su corazoncito termine en pedazos o su vida, alejada de lo que en realidad se había proyectado.

Conocer a alguien, sentir química, vivir en las nubes y suspirando para después enterarte de que no tienes la exclusividad y ni siquiera, la prioridad, con esa persona, es de esas historias de terror de las que muchos quieren huir.

Pero ¿qué pasa si tú sientes la seguridad de que esa persona en realidad te ama? ¿Es así? ¿Debes esperar a que resuelva su situación o definitivamente, harás competencias de carrera con Forrest Gump para huir de ahí?

Hoy estaré hablando de este tema que es muy común en las relaciones y por el que muchas veces etiquetamos a hombres y mujeres con esa frase sello tan general que reza que «Todos son iguales». ¡Comenzamos!

Si te quiere, no habrá excusas

Si eres de esos que recibió la sorpresa de que la persona con la que has estado coqueteando y hasta saliendo, tiene, además de la que pensabas que tenía contigo, otra relación más formal, entonces, quédate a leer lo que tengo qué decirte.

Si, por el contrario, eres de los que sí lo sabían, pero prefirió convertirse en el segundo frente, también quédate que ya hablaremos de ti.

Ahora bien, comenzaré por decirte algo que seguramente ya sabes pero que necesitas leer desde otra voz, y es que, salvo muy contadas excepciones, tu historia no terminará con un final feliz. De hecho, le tengo recelo a ese término de los finales felices, pero, ese es ya otro tema del que hablaré probablemente en otro de estos artículos.

La cosa es que si la persona en quien tienes puesta tu atención y tus emociones en este momento, está en otra relación y no tiene reparo en explicarte los pormenores de sus razones para continuar, es muy probable que tú seas una especie de inflador de ego o relleno de este ser.

Puedes preguntarle si, así como tú sabes de su otra relación, la otra persona también sabe de ti y estoy casi segura de que, en el 99 por ciento de los casos, la respuesta será un No rotundo acompañado de explicaciones que a ti se te hacen muy razonables y lógicas pero que la verdad, si quieres saberla, no son más que excusas.

Tal vez estés preguntándote cómo es posible que sean excusas todas esas razones que le hicieron mentirte para poder acercarse a ti y las respuestas pueden ser variadas pero la que más peso tiene es la necesidad de inflarse el ego, de experimentar adrenalina y de rellenar contigo, los vacíos que tiene, emocionalmente hablando.

Sí, esa es la verdad. Una persona que está en una relación con otra y sale a buscar otras relaciones, no tiene problemas con su pareja, de hecho, a esa pareja no le falta nada que tú le estés proporcionando.

Esa persona, con quien tiene problemas de aceptación es consigo mismo, pero, además, puedo asegurarte de que también los tiene con su seguridad, su autoestima y probablemente, también tenga un montón de miedos.

Pero, si nos ponemos a pensar, esa persona que busca en varias relaciones lo que no logra llenar en su propio interior, no es tu mayor problema como sí lo es el hecho de que tú decidas aceptar tener esa posición en la vida.

A lo largo de mi vida, he escuchado cualquier cantidad de argumentos para justificar el hecho de permanecer en una relación de tres y hasta el momento, ninguna me ha convencido.

El caso más lógico, visto desde mi propia lógica, fue el de una mujer que trabajaba como aeromoza por lo que no era mucho el tiempo que pasaba en un solo lugar. Ella decía que estaba en esa relación, sabiendo que su novio era casado porque como nunca estaba en un solo sitio, no le importaba su estado civil pues lo veía cuando quería.

Sin embargo, esa lógica se cayó una navidad en la que, con nostalgia, recordaba que los últimos 7 años había pasado esa festividad sola a pesar de estar en la misma ciudad que su Romeo. Obviamente, él estaba con su familia y ella, pues debía esperar varios días para poder verlo.

Para quien lleva las riendas de la relación, que en este caso es quien está comprometido, tener varias opciones que le hagan sentirse con cierto poder dentro de sus emociones, es un juego de niños pues tiene todo bajo control.

Sin embargo, para la otra persona, para quien «debe» respetar los espacios familiares de su «pareja», el cuento no es tan bonito como quiere plantearse. De hecho, estoy convencida de que no es amor hacia el otro, sino desamor hacia ti mismo.

Déjate de Excusas

Cuando te preguntas por qué te sigue buscando un hombre o mujer que ya tiene pareja, ¿Qué te respondes? Porque tal vez en esa respuesta estén las verdaderas razones para que haya sucedido y para que, de hecho, siga sucediendo.

He conocido a quienes me aseguran que la otra persona no pudo evitar enamorarse de ellos y hasta hay los que dicen que están mucho mejores, físicamente hablando, que las parejas de sus parejas.

La verdad es que no importa la razón por la que él o ella te busquen sino lo que pasa por tu cabeza cuando así lo aceptas y te decides a creer todos esos argumentos que tienen que ver con presiones, obligaciones y circunstancias que, entiéndelo bien, no te pertenecen.

¿Cómo y dónde están tu autoestima y tu amor propio que te hace creer que eres especial para alguien que te ve como segunda opción en su vida?

¿Qué él o ella te hace sentir especial y amado? ¡Pues claro! Imagínate que además de tener que soportar que tengan una relación compartida, también te trate a las patadas. Aunque, créeme, eso pasa también en muchas ocasiones.

Imagínate el tamaño de su ego cuando entiende que una persona como tú, sabiendo que tiene una relación, está dispuesta a seguir compartiendo su tiempo y especialmente, a darle una oportunidad a pesar de su estado civil.

Muchas personas piensan que el amor todo lo puede y todo lo justifica y estoy de acuerdo en parte con esto, pero, tengo que decirte que no es amor el que hecho de que te pongas, a conciencia, en posición de recibir sobras de tiempo.

Claro que todo tema tiene sus excepciones y este, no escapa de ellas. Fíjate que no se trata de que salgas corriendo a cortar con esa relación ni que te sientas usado emocional o físicamente, no.

Entiendo que hay parejas que han comenzado de esta manera y que después, han continuado juntos porque sí, el que tenía la relación extra, en realidad se enamoró y esto es perfectamente humano y comprensible.

Pero créeme que, para eso, no van a pasar cien años de soledad y, además, créeme que es exactamente en las actitudes de tu amorcito, en donde realmente hallarás las respuestas para saber si ustedes formarán parte de esas estadísticas porque si algún poder tienes, es el de la intuición y esa te dirá, aunque te niegues a escucharla, cuál es la verdad de sus intenciones contigo.

El Tercero en Discordia

Si definitivamente, cuando conociste a esa persona, ya sabías que tenía una relación y aun así decidiste ir por ella, entonces continúa leyendo.

Quiero que te anotes en una lista cuáles son los beneficios de esa relación y que hagas otra en la que, sin obviar nada, escribas las razones por las que has pensado salirte de ella.

Entiendo que hay personas que viven de una manera muy romántica y, además, históricamente, el amor se ha relacionado con momentos de dificultad y presión. Sin embargo, no tiene por qué ser así.

El amor es una decisión y eres tú, a pesar de lo que sientas, quien decide ir más allá de la respuesta física que produce el enamoramiento.

No vine aquí a escribirte que tienes la autoestima baja, que debes valorarte y que si no te quieres y te respetas a ti mismo, difícilmente otros lo harán, porque eso ya te lo debes haber repetido un montón de veces.

Lo que si me gustaría que te preguntaras es qué vacío estás intentando llenar y qué tipo de afecto estás buscando pues, con las respuestas en la mano tendrás un panorama gigantesco de qué es lo que realmente está ocurriendo dentro de ti.

Las posibilidades en estos temas son infinitas y tal vez, coincidas con alguien que realmente tiene problemas dentro de su relación y esté pensando dejarla. Alguien que de verdad valore tu presencia y que se sienta tan bien contigo como tú en su compañía.

Sin embargo, si es así, no tienes por qué justificar el comienzo de una relación en tinieblas. Es mejor que esa persona intente arreglar su situación sin que tengas tú que estar en el medio porque, de todas maneras, cada uno de nosotros necesita un espacio de tiempo para desintoxicarse de las relaciones que terminan.

Siempre he dicho que no buscas lo que es para ti porque esto te hallará incluso en el más lejano panorama, así que no tengas miedo de darle un tiempo a esa persona que has conocido y cuyo estado civil, en estos momentos, no te beneficia.

No Busques Explicaciones

Los seres humanos tenemos la tendencia a querer saber todo de todo y somos muy capaces de que se nos vaya la vida buscando explicaciones a lo que solo debe dejarse ir.

Para darte un ejemplo de esto, conozco muchísimos casos en los que, por ejemplo, una chica me pregunta por qué un tipo que tiene novia la sigue buscando a pesar de que ya le ha dicho que no quiere nada con él y que ha tratado de cortar la comunicación.

Mi respuesta es siempre la misma: Te sigue buscando porque le sigues respondiendo y le sigues respondiendo porque en el fondo, tienes la esperanza de que él, que te ha hablado pestes de su novia, termine esa relación y mágicamente se dé cuenta de que tú eres mejor y decida quedarse contigo.

Este tipo de tragicomedias que se inventan las personas en su mente, generalmente no suceden y si sucedieran, me encantaría preguntarles cuánto tiempo creen que va a pasar para que aparezca otra persona y se rellene la figura que tu tuviste hasta hace poco tiempo.

Mira, no quiero ser muy cruel, pero si quiero que te quede claro que una persona que tiene una relación abierta con otra y que aún, te busca, no te quiere ni un poquito y si continúa viviendo su vida de pareja con otra es porque sencillamente no le da la gana de dejarla.

Cuando tú comienzas a perder terreno dentro de tus propios dominios es justo cuando empiezas a justificar y hasta a tenerle odio a la pareja de quien te mueve el piso por todo lo que tu pobre amor sufre por su causa.

Créeme que, en la mayoría de los casos, nada de eso es cierto y puede que tú estés no solo perdiendo tu tiempo, sino, tu propio juicio al anteponer situaciones que no te constan y que no conoces de fondo antes que a la lógica que te dice que cada quién está dónde y con quien quiere estar.

Hace poco conocí a alguien que estuvo por un tiempo, tratando de halagarme y de enrollarse conmigo. Cuando me enteré, por causas del destino y no por su voz que tenía una relación, se lo hice saber en su siguiente intento por entrar en mi vida. Su respuesta fue que yo no le había preguntado si estaba comprometido y de inmediato, además, trató de endilgarme a mí la responsabilidad de su omisión.

Obviamente, lo mandé a volar de la mejor manera que pude pues, tampoco pienso satanizarlo por algo que a mí no me afectó en lo absoluto. Yo sé bien quien soy y qué es lo que quiero en mi vida. Sin embargo, le sugerí revisarse y buscar sus inseguridades para trabajar en ellas pues, quien sabe cuántos vacíos emocionales tenga y cuántos complejos le acompañen.

Lo cierto es que, entendí que ese problema no es mío sino suyo y no solo lo identifiqué, sino que lo alejé porque me quiero tanto que no permito nada a medias en mi vida.

A lo largo de ella, por el contrario, me he sentido tan satisfecha y plena con quien soy y tengo tan claro lo que quiero que no logro entender cómo hay personas que deciden a voluntad, esconderse o mantener una doble vida porque la persona que escogieron tiene otra relación.

Si has pasado por algo así, si en realidad tienes deseos de que esa persona esté contigo y se dé cuenta de que eres mejor opción que la relación que tiene, te aconsejo subir de nivel tus estándares y límites en cuanto a lo que permites en tu vida, pero, además, te recomiendo que te alejes mientras puedes porque a medida que pase el tiempo, estarás más dispuesto a dejar entrar en tu vida las migajas y mentiras que esa persona quiera llevar a ella.

Mira las señales

Puede que esa persona te guste tanto que quieras obviar las señales de que no tienes exclusividad en su vida, pero éstas son más que obvias y aunque quieras justificar el hecho de que no conteste tus llamadas durante los fines de semana, los días festivos, las noches y los momentos en los que sabes, podría estar disponible, sabes que algo está pasando.

En general, quienes tienen otras relaciones, tendrán alergia de que manipules o toques siquiera su teléfono celular y, de hecho, estos aparatos casi nunca estarán encendidos en el tiempo en el que estén juntos. 

Y no, no vayas a pensar que es muy romántico que esta persona quiera que nadie los moleste en su tiempo juntos. En realidad, en el fondo sabes que algo está mal y es mejor que lo preguntes o averigües pronto.

Aunque el tema de las redes sociales y el contenido que se sube en ellas es muy particular, sabrás que no eres la única persona en su vida si ni siquiera te ofrece la oportunidad de formar parte de ellas o si, en caso de que si lo haga, jamás suba una foto contigo o ignore los comentarios que le haces en ellas.

Tendrás que saber que es muy poco probable que conozcas a su familia, a sus amigos y a sus círculos más íntimos y que, además, cuando esté contigo siempre será en plan tinieblas y sin mucho tiempo pues no lo tiene.

Lo que debes preguntarte es qué tan dispuesto estás a vivir tu relación con esa persona, escondidos cual, si fueran delincuentes, porque déjame decirte algo que de seguro ya sabrás: Los triángulos amorosos no solo se conforman de mentiras sino, además, de vergüenza.

A ninguna persona en el mundo, le recomiendo quedarse en una relación de este tipo, pese a todo lo que creas que puedas sentir. No vale la pena, pero, cada quien toma sus decisiones y sabe qué es lo que le hace bien o no a su vida.


El tema de los triángulos amorosos es bastante extenso, pero, quiero que entiendas que nunca lo será más que el del amor propio.

Recuerda que no puedes pedirle a nadie que te respete o te quiera si tú mismo estás irrespetándote y conformándote con un tiempo que sabes que está compartido.

Si decides seguir en una relación así, te deseo toda la buena suerte y la paciencia del mundo, pero a lo mejor no te guste leer lo que estoy por decirte: Nadie vale tanto como para que tú seas una segunda opción.

Recuerda que el amor es una decisión que se fortalece y aunque suene imposible, solo tienes que decidir terminar para que la realidad te toque y se desvanezca todo ese romance que solo existió en tu cabeza.

Cuando apuestas a ti, las cosas salen mejor y la vida te sorprende gratamente, así que deja de conformarte y apuesta por un amor en el que te sientas libre y en plenitud porque estoy muy segura de que tú, lo vales.

Te dejo un artículo que escribí sobre la dependencia emocional y espero que pueda ayudarte en caso de que así lo necesites.

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Soltar lo que Hace Daño: Claves para Empezar de Nuevo http://astroencuentro.com/soltar-lo-que-hace-dano-claves-para-empezar-de-nuevo/ http://astroencuentro.com/soltar-lo-que-hace-dano-claves-para-empezar-de-nuevo/#respond Sat, 05 Nov 2022 07:24:29 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3967 Read more]]> Hace poco escuché o leí una frase que me resonó bastante y que no había analizado desde el punto de vista que el autor le dio. Decía algo así como que cuando las personas negativas o tóxicas que te rodean ven que estás superándote, tienden a recordarte todo aquello que no te salió bien en el pasado para buscar minimizar tus logros al no poder ser capaces de reconocerlos.

Me quedé reflexionando sobre ese enfoque pues, aunque es cierto, también nosotros mismos tendemos a creer, cuando estamos pasando por un buen momento, que no lo merecemos, pero, además, sentimos cierto temor de disfrutarlo pues, pensamos que pronto acabará y vendrán momentos difíciles.

No sé la razón por la que es así, tal vez es una herencia genética o es parte del legado de toxicidad que han dejado nuestros ancestros en nuestra historia. Lo cierto es que, quienes pasan por momentos duros en su vida, tienden, además, a aferrarse a ellos como si no existiera una salida.

En cada crisis que enfrentamos en la vida, hay una resolución que debemos tener siempre presente y es que, pese a lo que sea que estamos pasando, el final de esos capítulos también llegará.

Sin embargo, cuando estamos en esos momentos de oscuridad total, no es mucho el optimismo con el que vemos la vida y, aunque soy defensora de vivir cada uno de los estados emocionales por los que atravesamos como seres humanos, también lo soy de una máxima que me he prohibido olvidar: Soltar duele menos que quedarse enganchado.

Hoy estaré hablando de cómo superar o deshacernos de esos momentos que nos mantienen enganchados al sufrimiento y del que, a veces, pensamos que no podremos salir. ¡Comenzamos!

Todo pasa, pero ¿Cuándo?

Es normal que se nos hagan eternos los momentos de angustia, tristeza, nostalgia y en general, todos esos en los que los bajones emocionales parecen tener el control de nuestras vidas.

Como ya lo he dicho muchas veces, cada sentimiento y pensamiento que tengamos es importante para nuestra existencia, por lo que eso de hacer que nada pasa, de comerse las emociones, de tener que demostrar que somos insuperables y que nada nos derriba, no son más que cuentos de camino de un positivismo bastante tóxico en el que se pretenden invalidar nuestras emociones como que si estas fueran dañinas.

Y sí, claro que es dañino estar por mucho tiempo sintiéndote triste, adolorido o angustiado, pero, lo que debes saber es que cuando experimentas tus emociones, tienes además la posibilidad de enfrentarlas y de reconocerlas y es desde ese reconocimiento desde dónde nacen las soluciones.

Mira, no te voy a mentir porque debes saber que hay momentos muy intensos en los que la traición, el duelo, la pérdida, el desamor y cualquier otra cantidad de situaciones que nos ocurren como seres humanos, nos hacen dar una voltereta mortal en la que quedamos deshechos; sin embargo, quedarse enganchados al sufrimiento nunca será la mejor solución.

Todos, en algún momento de nuestra existencia hemos pasado por eso y sí, claro que sentimos morir en vida cuando alguno de esos momentos nos cambia las señas y nos hace abrir los ojos a una realidad que no queríamos vivir.

Sin embargo, quedarte enganchado eternamente a un sufrimiento, no hará que tu vida sea mejor, por el contrario, mientras más pronto decidas superar lo sucedido, mejor será para ti.

Cómo lograrlo es una de las aristas que seguramente te has preguntado en más de una oportunidad porque tal vez sientes que ya lo has intentado todo, pero, la buena noticia es que podrás salir de esa noche oscura con mucha más fortaleza en lo que entiendas a las emociones que te causaron el dolor que atraviesas.

Claro que, en esos momentos, todos queremos una solución inmediata, algo que nos haga mejorar nuestro duelo y nuestras emociones, pero, créeme que lo mejor que puedes hacer es tratar de soltar lo que te está doliendo y reconocer eso, que te ha dolido.

La raíz de los miedos

Una vez que enfrentamos lo que nos hace daño, tendemos a reconocer nuestros errores o, mejor dicho, nuestros dolores y cuando esto es así, entonces comienza un proceso de depuración y de entendimiento en el que, aunque algunos buscan flagelarse, a otros les sirve para acumular eso que llaman experiencia.

No sé cuál sea tu caso pues, estas emociones se derivan generalmente de pérdidas bien sea en el ámbito personal, amoroso, laboral o social, así como de cualquier otro que para ti sea importante.

Sé que escuchar frases como que todo pasará y que el tiempo lo cura todo, probablemente te dejen con una sensación de frustración bien chocante y, esto lo entiendo bien, pues resulta que no puedes solo dejar que el tiempo pase y lanzar tus emociones a la probabilidad de que, con el paso de los días, te dolerá menos.

Sin embargo, eres tú quien decide hasta cuando duele y eso solo lo vas a lograr cuando te enfrentes a esos dolores, a esos miedos y a esas situaciones que te hicieron sentir abatido.

Hace unos días, me tocó presenciar la traición y las mentiras que debió enfrentar un muy buen amigo de alma solidaria que siempre, desde su bondad, apuesta por la gente. Una vez más, le dio su confianza a alguien que terminó robándole no solo en lo material sino en lo que tiene que ver con su paz espiritual.

Estuve varios días viendo cómo se desgastaba acumulando más pruebas de todas las traiciones y robos cometidos por ese a quien le brindó su confianza y lo triste del caso, es que la otra persona estaba como si nada, mientras él, avergonzado por la vida, daba explicaciones de lo ocurrido a involucrados y curiosos.

Después de pasados varios días, y entendiendo además el dolor de la traición que sentía, le sugerí soltar la situación cuando le pregunté de qué servían todas esas pruebas nuevas que, para mí, solo eran como un grano de arena más sobre el desierto. Nada cambiaría con ellas.

Cuando alguien te traiciona está demostrando quién es y de qué está hecho. No importa las intenciones maravillosas que tú tuviste. Ni siquiera importan todas las veces que quisiste ayudarle. Entonces, debes entender que ese mal que hoy te duele, no fue producido por ti y no te pertenece.

¿Recuerdas la historia de la rana en la olla de agua caliente? Pues, te la contaré.

Una rana trató de entrar en una olla, pero, al sentir la altísima temperatura del agua, de un brinco cayó fuera de ella. Por eso, logró salvar su vida.

Sin embargo, días después encontró otra olla con agua que recién alguien había puesto a hervir.

Como cuando llegó, aquella agua aún estaba fría, la ranita se quedó ahí. Conforme fue aumentando la temperatura, su cuerpo se fue acostumbrando a ese calor que no era nada sano para ella, hasta que finalmente, la rana murió debido a las quemaduras que ni siquiera supo que estaba recibiendo.

Siempre recuerdo esa historia cuando alguien muestra su verdadera intención y lo hago porque, aunque me pueda producir tristeza o enojo la respuesta de alguien, la prefiero rápidamente antes de que pasar mucho tiempo "cocinándome" como la rana.

Claro, eso no alivia el dolor que puedas sentir con alguna pérdida o traición, pero sí, te ofrece una nueva oportunidad y éstas, siempre deben ser bienvenidas a tu vida.

¿Qué es lo peor que puede pasar?

Hay algo que me gusta mucho y que es lo único que me hace levantarme cuando siento que he caído a un pozo sin fondo: Pensar en cuál es el escenario más nefasto para mi situación.

Resulta que muchas veces la incertidumbre es nuestro mayor verdugo y es por eso que no le vemos salida a nuestra realidad. Sin embargo, cuando con determinación y hasta exageración te planteas las posibles consecuencias de lo que estás viviendo, es decir, los posibles escenarios, entonces, la situación tiende a calmar tus nervios porque empiezas a hacer planes y a adelantarte en cuanto a respuestas.

Hay veces que pensamos que ni nuestro Ángel de la Guarda ni nuestro Doble Cuántico, podrán darnos luces para resolver la situación por la que estamos pasando, pero resulta que eso lo pensamos desde nuestras emociones negativas y todas ellas juntas, nos nublan la visión.

A lo mejor las soluciones son muy simples, pero, estás centrando tu enfoque en lo que no te permite darte cuenta de que hasta los escenarios más caóticos tendrán varias opciones que te beneficien, incluso.

Debo decir, además, que muchas veces, el carácter histriónico de muchos de nosotros hace que nos ahoguemos en un vaso de agua, pero, cuando con el paso del tiempo, vemos la solución que le dimos a aquella época de crisis que tuvimos, nos reímos al entender lo fácil que fue darle un final.

Y querido mío, la solución siempre será soltar. Dejar que las cosas fluyan y entender que los cambios, así como los imprevistos, queramos o no, forman y escriben nuestra historia, pero no el final de esta.

Trátate con amor

Hay una pregunta que siempre me hago cuando estoy pasando por un mal momento y es: ¿Cómo tratarías a un desconocido que te contara tu misma historia?

Y lo hago porque muchas veces tendemos a ser más benevolentes, compasivos y amorosos con otros que con nosotros mismos.

Cuando cometemos un error, no solo nos flagelamos, sino que usamos frases terribles para describirnos y eso es lo peor que podemos hacer porque además de lo que estás viviendo, también estarás debilitando tu autoestima.

Claro que es verdad que cada uno de nosotros debe hacerse responsable por lo que sucede, incluso cuando esto, como en el caso de mi amigo, no depende de nosotros sino de la respuesta de otro sobre nuestra confianza.

Pero, créeme que lo mejor que puedes hacer no es decirte tonto ni pensar que tus buenas acciones son las causantes de tus desgracias.

Sobre la pregunta que me hago, hay otra parte que también me es de mucha ayuda. Trato de pensar en las soluciones que le daría a alguien que quiero y que esté pasando por la misma situación.

Pienso en todas esas personas que me escriben y toman en cuenta mis recomendaciones sobre alguna de sus situaciones y que me han agradecido por haber intervenido con alguna de ellas y entonces me pregunto: ¿Qué le dirías en un caso así?

Y así, como por arte de magia, comienzan a surgir las respuestas, las soluciones o las recomendaciones nacidas desde la compasión, desde ese lugar en el que nos ponemos cuando queremos a alguien y le somos honestos, pero, al mismo tiempo, firmes sin tener que faltarles el respeto como muchos hacemos cuando nos criticamos a nosotros mismos.

Recuerdo el caso de una chica que me escribía mucho pues tenía problemas con su pareja. Él definitivamente le era infiel y ella, no solo lo sabía, sino que, al momento de tratar de hablarlo con él, sentía culpa de ser la "causante" de una discusión.

Siempre estaba sufriendo, llorando, nostálgica, temerosa y yo solo la escuchaba. Claro que estuve tentada en varias oportunidades a no volver a responderle porque era, siendo muy sincera, hasta cansón tener que escuchar las mismas historias una y otra vez.

El problema no era él. Siempre fue ella que se acostumbró a las migajas y al miedo. Le preguntaba constantemente por qué seguía aguantando esa situación y entonces, aparecía el amor como excusa.

En una ocasión le pregunté cuál sería su reacción si un día, definitivamente, él la dejaba y su respuesta fue que moriría de la tristeza. Así, letra por letra me lo dijo, así que entonces, supe que ella, realmente no buscaba una solución sino, perpetuar el sufrimiento que tenía y eso le respondí.

Tiempo después, volvimos a hablar y me dijo que después de aquella conversación se había quedado pensando y que días después, decidió enfrentar a su pareja y decirle todo eso que llevaba acumulando varios años, así que él decidió irse para no discutir, pero esta vez ella, lo dejó ir.

Cuando días después él regresó como si nada hubiese pasado, ella reafirmó su posición y, de hecho, al experimentar la sensación de libertad que ofrece el dejar ir, el soltar, el saber que nada esperas de otro estuvo cada día más cómoda diciéndole que no quería estar a su lado.

Finalmente, y con ayuda, fue recuperando su autoestima y dejando atrás todo aquel episodio que lejos de darle tranquilidad, la alejaba de ella. ¿Murió de tristeza? no. Nació de ella.

Aléjate de lo que te hace daño

Cuando terminas relaciones de amistad, de pareja o de otra índole que te importan mucho, lo mejor que puedes hacer es reconocer que debes alejarte, al menos por un tiempo de esa persona.

Muchas veces he dicho que soy partidaria de continuar una amistad después de una ruptura amorosa, pero por supuesto que esto depende de cada quien y especialmente, del tipo de relación que llevaron.

En mi caso, llevo una relación cordial y de confianza con los padres de mis dos hijos y eso, no solo hace que los aleje de ambientes de hostilidad y riña, sino que, además, para mí, vivirlo de esa manera se traduce en bienestar.

Por supuesto, esto es algo que requiere de mucha madurez y que no se logra de un día a otro. En mi caso, estoy negada a sacar tajantemente de mi vida a quienes, hasta el final de ella tendrán que ver con la de mis hijos y en vista de que así será, lo mejor que pude hacer es marcar distancia, en primer lugar y luego, cuando ya los sentimientos y las emociones se habían calmado, continuar con un trato amable y cortés.

Pero, repito, esto requiere de mucha madurez y de entender, además, que la relación sentimental con ellos terminó y así seguirá.

Por muy maduro que creas ser, si has terminado una relación y quieres continuar con la comunicación, eso es perfectamente posible, pero, debes entender entonces que ésta no será como solía ser y que, de hecho, marcar distancia es lo mejor que puedes hacer si aún no has superado la ruptura.

Espiar por redes sociales, mirar lo que ha hecho y hasta reclamar por situaciones que sucedieron antes o después de la ruptura, son cosas que no debes hacer porque, ya no son de tu incumbencia.

Recuerdo a una amiga, a quien quiero mucho, que luego de unos dos o tres años de haber terminado con su novio, me llamó para hablarme pestes de él porque le había reclamado algo y él le había dicho que estaba loca.

Al principio todo fue confuso, pero después entendí lo que también me pareció una locura pero que ella, había hecho sin desparpajo.

Sí, dos o tres años después de haberse separado, mientras continuaba estalkeando sus redes sociales, encontró unas fotos de él con otras mujeres, pero se dio cuenta de que en el tiempo en el que se tomaron las fotografías, ellos estaban juntos, así que ella no le vio ningún problema al hecho de llamarlo y recriminarle por eso pues, defendió con espada y capa el hecho de que fue una infidelidad mientras aún eran novios.

De hecho, fue tajante al decirme que lo que hacía él desde el momento en el que terminaron hasta entonces, no era asunto suyo, pero, de ese caso puntual, ella sí tenía derecho a reclamar.

Obviamente, mi querida amiga estaba muy mal y fue justo en ese momento en el que entendí que ella no había soltado la situación y que lejos de que así fuera, él tenía razón al decirle que debía acudir con un psicólogo.

Nada ganarás haciéndote daño mientras miras en redes sociales si tu ex está pasándola bien o no. De hecho, yo recomiendo bloquear o silenciar, pues muchas veces somos nuestros propios verdugos y eso nos aleja de nuestra meta que es, definitivamente, superar la ruptura.

Lo mismo ocurre con relaciones de amistad o de familia. Estar ahí, no más buscando lo que nos hace daño, no te hará salir de la situación y lejos de hacerlo, podría empeorarla, así que lo más recomendable es tener una distancia prudencial y cambiar de escenarios por tu propio bienestar.

Aférrate al presente

Ni todas las angustias que puedas sentir cambiarán el futuro ni todos los arrepentimientos, borrarán el pasado, así que si algo debes entender es que el único tiempo en el que puedes hacer algo por mejorar tu condición, es el presente.

Si eres de esas personas que tienden a culparse por las cosas que le han sucedido, debo decirte que sí, es muy bueno que tengas responsabilidad y afrontes las consecuencias de tus actos, pero, no puedes pasar el resto de tu vida cargando con esa culpa sobre tu espalda.

El hecho de que reconozcas tus errores te hace estar un paso adelante de donde estuviste al momento de cometerlos, así que si debes practicar la autocompasión con alguien, que sea contigo mismo.

Hoy, en este momento, no eres la misma persona que fuiste ayer y cada aprendizaje y cada lección que obtengas, te hace estar más preparado para el futuro, pero ni siquiera eso detendrá el futuro que, de paso, ni siquiera sabes cuál será.

No te digo que no te planifiques, pero sí, que, en materia de angustias, te des de baja porque ellas de nada servirán al momento de vivir el mañana.

Recuerda, el único tiempo en el que puedes hacer algo por ti y por otros, es hoy y aunque suene a frase cliché de catálogo, es bueno que lo memorices pues ninguna cantidad de culpas, arrepentimientos o angustias, podrán cambiar los tiempos que no vives.


Bloquea los pensamientos y sentimientos negativos de tu vida apenas los sientas llegar. Esa es otra manera de salir del estancamiento y no quedarte anclado a situaciones dolorosas.

Piensa en todo eso que te produce tristeza, incertidumbre y angustia y simbólicamente, permite que esas emociones que te causan pesar se liberen de tu presente.

Recuerda que tu pensamiento es poderoso y todo lo que atraerás es lo que consciente e inconscientemente, está dentro de él. Aprende a soltar y experimenta la sensación más gratificante que puedes sentir: ser libre, incluso de ti mismo.

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Poliamor: ¿Moda, estilo de vida o locura temporal? http://astroencuentro.com/poliamor-moda-estilo-de-vida-o-locura-temporal/ http://astroencuentro.com/poliamor-moda-estilo-de-vida-o-locura-temporal/#comments Mon, 03 Oct 2022 04:47:30 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3865 Read more]]> Desde hace mucho tiempo, dejé de sorprenderme con las nuevas realidades de las que, de alguna manera, me he enterado a lo largo de mi vida bien sea por experiencias ajenas, lecturas obligadas o confesiones de esas que de vez en cuando, alguien quiere hacerme atraído por ese no sé qué que hace que algunos sientan la necesidad imperiosa de convertirme en el blanco de sus vivencias.

Por cierto, esta es una parte de mi vida que disfruto y que, además, agradezco porque me brinda la oportunidad de conocer vivencias y experiencias de otras vidas contadas desde sus protagonistas, a quienes puedo preguntar e incluso, recomendar algún punto de vista siempre y cuando así lo soliciten.

Unos años atrás, no muchos para olvidarlo y no pocos para memorizarlo, una mujer a quien no conozco personalmente me escribió porque quería contarme su historia de vida.

Debo decir, para quienes no lo sepan, que soy activa en la red social Twitter y ahí, de alguna manera hay personas que aún sin conocerme, me han confiado pedazos muy íntimos de su historia. Esta que contaré fue una de esas experiencias.

Me enteré entonces cómo, una persona pasó de ser una esposa maltratada y acosada por los celos, a una que en la actualidad se declara fiel seguidora de lo que definió como «Poliamor» y esto, ya te lo cuento.

¿Poliamor? ¿Con qué se come eso?

Eso fue lo primero que me pregunté mientras leía cada párrafo enviado por esta confiada dama, quien me escribió un mensaje privado luego de leer algunas apreciaciones mías sobre la sexualidad y el disfrute que cada quien quiere darle.

Mi primera impresión fue que se trataba de un amor entre varios y no estuve muy distante del concepto que ella me explicó. Resulta que, en efecto, el poliamor es un tipo de relación sentimental y/o sexual que se da entre varias personas de forma consensuada, es decir, que todos están conformes con vivirlo de esa manera.

Esta chica me explicó que después de dos fracasos matrimoniales con hombres que eran absolutamente celosos y controladores e incluso, violentos físicamente, decidió vivir de la manera en la que sentía que no volvería a sufrir.

Entonces, negada a ver finalizada su etapa emocional, comenzó a salir con personas con quienes se sentía bien, pero con las que, además, no sentía necesidad de formar una relación de pareja como tal, pues para ellos, al parecer, tampoco era demasiado importante el nombre de la relación, como si lo era el vínculo que creaban.

Dijo que a todos esos con los que se sentía bien, les habló con honestidad y les dijo que, aunque se sentía cómoda y amada por ellos, también tenía otros hombres en su vida a quienes no estaba dispuesta a sacar de ella.

Unos se fueron espantados, haciéndole saber que era una locura su manera de vivir y que más bien, era una persona promiscua. Otros, sin embargo, se quedaron y tal fue la aceptación, que terminó presentándolos a todos.

Ellos, por su parte, no solo se llevaron bien, sino que, además, con el tiempo fueron incluyendo, a consciencia de todos los involucrados, a otras mujeres en aquel circulo en el que según dijo, todos resultaban ganadores pues se respetaban demasiado como para hacer algo que dañara a uno de los involucrados.

Lo cierto es que, aunque este tipo de historias parezcan sacadas de una fantasía, existen y están presentes cada día con mayor fuerza por lo que muchos no solo la han conceptuado de manera negativa, sino que la han satanizado, clasificado y vinculado con el intercambio de parejas (swinger), la poligamia, el libertinaje, el libre amor, entre otros conceptos que día a día se suman a este mundo que significan las relaciones humanas.

No juzgues

Aunque todos los seres humanos creemos ser iguales, lo cierto es que cada uno de nosotros tenemos ideas, pensamientos, intenciones y gustos muy distintos.

En muchas ocasiones, algunos de nosotros podemos ser hipócritas porque nos negamos a aceptar que algún modo de vida nos simpatiza más de lo que queremos aceptar y esto nos hace entonces, enfrentarnos a nosotros mismos.

Desde algún tiempo, dejé de ver la vida desde la óptica que se me había presentado como normal pues, reconocí que mucha de esa mencionada normalidad no tenía que ver más que con miedos impuestos como normas para que fueran cumplidas por todos como si fueran un mandamiento universal.

Con esto no quiero decir que estoy de acuerdo con todas las ideas y concepciones que se plantean a diario en el mundo, pero sí que me gusta entender, observar y experimentar según mis propias ideas, lo desconocido.

La idea del Poliamor, no me resulta completamente alocada porque siempre he mantenido que un ser humano puede perfectamente amar a varias personas sin necesidad de hacer daño ni engañar a ninguna de ellas.

Resulta que sí, a mi juicio, puedes estar enamorado de una persona por unas cualidades y de otra, por razones distintas y esto no significa, para mí, que una de las dos sea mejor, sino que estás viendo y amando lo que te produce bienestar en dos seres humanos.

Lo complicado está, obviamente, en querer mantener una relación con ambas partes de manera simultánea porque muy moderno el mundo y todo, pero hay personas que sencillamente se encuentran bien con su estatus y con sus normas y lejos están de querer repartirse el amor de quien desean.

Si vemos este tema con un poco de historia, sabremos entonces que, por ejemplo, en la antigüedad y en algunas culturas como la musulmana, los harenes estaban llenos de mujeres que eran para un solo hombre.

Claro está, hay que aclarar que esto es poligamia y que, en aquellas épocas, muchas de esas damas no tenían más opción pues eran vendidas como esclavas al sultanato y no tenían ningún derecho, por el contrario, se consideraba un privilegio que vivieran en esos espacios, aunque esto fuera contra su voluntad.

La cosa es que si en estos tiempos una persona, muy valiente, por cierto, decide vivir el amor que sienta en su vida con cuanto ser humano le acepte la idea, corre el riesgo inminente de ser considerado un anormal y un libertino por las corrientes que apoyan y siguen la monogamia.

De hecho, hace un tiempo supe del caso de un hombre que vivía con 7 mujeres en una casa. Cada una tenía su habitación y él se encontraba sexualmente con cualquiera de ellas, un día a la semana, es decir, cada una tenía su día.

Sin embargo, si otra de estas mujeres solicitaba los «servicios» del caballero, aún y cuando no era el día que le correspondía, podía perfectamente tenerlo pues, nada estaba prohibido en aquel hogar.

Todos trabajaban y al parecer, vivían una vida muy buena en la que se estimaban como una verdadera familia. Algunas tenían hijos y algunas, no; así que cuando a las mamás les tocaba trabajar, las otras ayudaban con la crianza de los niños.

A muchos les pareció descabellada toda aquella historia, que incluso, aún puede conseguirse en Youtube; sin embargo, recuerdo haber pensado que, si a ellos les funcionaba y eran felices viviendo de esa manera, nadie tenía por qué entrometerse en esa particular experiencia de vida.

Lo mío es mío

Como siempre digo, hay temas tan amplios que mis propias opiniones pueden ser equidistantes sobre el mismo; sin embargo, mientras más complejos, más me apasionan.

Supongo que, en el tipo de relaciones de más de dos personas, como en el resto de las que consideramos normales, el tema de la autoestima, la seguridad, la dependencia emocional y el control, son aspectos importantes a tomar en cuenta para que las cosas puedan funcionar.

Yo la verdad es que, aunque puedo entender las distintas corrientes, no me veo viviendo relaciones simultáneas, aunque la experiencia debe ser extrema, pero como siempre digo, todo depende de cada quien y de lo que esté o no dispuesto a aceptar en su vida si esto es lo que le proporciona bienestar.

En una ocasión, un amigo me dijo que el amor era una maravilla que terminaba con la fidelidad. Debatimos un rato sobre eso y finalmente, entendí su punto. Él trataba de explicarme que puedes estar perfectamente enamorado de una persona por una causa y de igual manera, amar a otra, por algo muy distinto.

Aún hoy, este amigo sigue viendo el tema de la fidelidad como un castigo que se le ha impuesto al amor para limitarlo entre las personas, por eso, cuando escuché del poliamor, inmediatamente pensé en mi amigo y sus apreciaciones nada populares en aquellos tiempos.

Usando un poco la lógica y sin ningún deseo de desconstruir el amor de pareja y la fidelidad, lo que él dijo, es muy cierto. Podemos enamorarnos un montón de veces de muchas personas porque el enamoramiento es algo físico, es decir, que produce reacciones incontrolables no solo en tu cuerpo sino en la mente.

Partiendo de ahí, entonces, ese enamoramiento es distinto al concepto que tengo de lo que es amar, porque éste último para mí no es una reacción corporal o emocional, sino más bien una decisión que se toma después de experimentar lo anterior.

Entonces, supongamos que estás viviendo una relación genial con alguien de quien te confiesas felizmente enamorado, pero, entonces, de pronto aparece una persona que te hace voltear la mirada y sentir, con su presencia o palabras, toda la dulzura que se experimenta con el amor.

¿Estarías siendo infiel? ¿Hizo algo mal tu pareja? ¿Te has desenamorado en un instante? ¿Debes parar de mirarle? ¿Estás enamorado?

Hay muchas preguntas que me hago y no todas tienen respuesta, lo cual me tranquiliza porque quiero tener siempre la mente muy abierta para entender un poco mejor la existencia humana.

Lo que sí puedo asegurar es que definitivamente, quienes han sentido amar a dos o más personas al mismo tiempo, sin engaño, sin traición, sin manipulación ni mentira, estarán en una situación muy triste y frustrante si tienen que decidir quedarse solo con una.

Por eso, el concepto de poliamor es tratado por sus defensores como eso, la capacidad de amarse, más allá del tema sexual, pues, de hecho, ese tipo de relaciones en las que impera el disfrute de la sexualidad es conocido como «Parejas Swinger» y al parecer, no tiene que ver nada con el poliamor.

¿Todos contra todos?

Según entiendo, el poliamor se trata más de la parte emocional y sentimental del ser humano que de la física. Sus defensores aseguran que se trata de tener relaciones simultáneas con personas que «complementen» cada una de sus facetas como ser humano.

Como no escribí este artículo para juzgar sino para exponer una realidad que, al parecer, cada día es más aceptada, entonces, me dedicaré a tratar de explicar y al mismo tiempo, entender, lo que estas personas deciden vivir.

Por supuesto, en cualquier relación bien sea de monogamia o de pluralidad, existen normas o patrones de conducta por las cuales el ser humano se rige, pero en el caso del poliamor deben apartarse al menos, las características que definen a otras conductas de trasgresión de las normas que conocemos.

Por ejemplo, debo decir que no se trata de ser infiel y tampoco de poligamia, pues cada una de las personas que decide participar de este estilo de vida, tiene las mismas condiciones de elección.

Es decir, no significa que una persona va a andar por la vida escondiendo su condición que no es más que el querer estar emocional, física y sexualmente (en el caso de los que así lo quieren) con varias personas con las que se siente a gusto y que, además, están completamente conscientes y de acuerdo con esta condición.

Cada uno de los involucrados, está consciente de que no tiene la exclusividad de su pareja, pero decide, alimentar esa relación porque lo que le interesa más que un contrato, es el bienestar que le produce esta persona en el ámbito emocional, físico, psicológico y sexual.

Las personas involucradas en una relación poliamorosa no tienen por qué conocerse entre sí, de hecho, es muy raro que esto suceda. Lo que sí es una realidad es que cada uno sabe que no tiene exclusividad y que de hecho, puede salir también con las personas que quiera.

¿Adiós al amor romántico?

El amor romántico, de pareja ideal, de conocimiento completo y ese, de películas e historias para toda la vida, hoy en día es muy cuestionado, especialmente por el mundo progre.

Por mi parte, he conocido historias de primera mano que si bien, fueron monogamicas y duraron hasta que alguno de los dos murió, son historias que en téminos de cine, serían más versiones de terror que de amor.

Porque algo sí que digo y es que esas relaciones perfectas de las que hablan muchos y en las que los protagonistas son padres, abuelos y bisabuelos, fueron a mi entender, más historias de sacrificio y sumisión que de otra cosa.

Sin embargo, no generalizo porque también he conocido maravillosas experiencias de amor, de ese romántico al que muchos aspiran y que, además, idealizan como la perfección del género.

Con esto quiero decir, que el romance no depende del número de personas que se encuentren en una relación sino del carácter y las ganas que cada uno de ellos está dispuesto a permitir en su historia.

Nadie, en absoluto, tiene la verdad en sus manos y estas personas que se involucran en varias relaciones a la vez, lo que buscan es sentirse amados y explorar sus posibilidades en el tema romántico y de vivencias personales.

Por supuesto, como todo lo nuevo, este tipo de relaciones ha tocado los límites de la monogamia y escandalizado a los defensores no solo de la familia, sino del propio concepto del amor, quienes aseguran que esto es una deformación y deshumanización de las relaciones tradicionales.

Pero, no es que quiera ser abogada del diablo, pero sí entre adultos, de manera respetuosa y electiva, se produce este tipo de relaciones, a conciencia, pienso que es muy problema de cada quien con cuántas personas decide amarse o dejarse amar.

Y es que nadie tiene la verdad en sus manos y así como hay personas que deciden ser felices con una pareja durante toda su vida, hay quienes, por el contrario, se sienten bien, e incluso, orgullosos, de participar en relaciones poliamorosas en las que aseguran, nadie sale perjudicado.

Como dije antes, en lo personal no creo posible formar parte de una relación de este tipo, pero sí respeto a quienes lo hacen, y, de hecho, me causa tanta curiosidad que, a quienes se encuentran en una, les pregunto sin parar. sobre sus experiencias.

Algunos dicen que es lo mejor que pudo pasarles y otros, exaltan las bondades de tener un "menú" de opciones sin tener que lidiar con dramas, escenas de celos y todo eso que tiene que ver con la monogamia. 

Un último porcentaje lo adecúa a su vida a manera de conveniencia, pues no quieren tener responsabilidades ni apegos más allá de pasarla bien con una persona.


Como siempre digo, todo es cuestión de lo que cada persona quiera vivir y del nivel de tolerancia que tenga con respecto a temas como éste.

Supongo que, en la búsqueda del amor, lo mejor para muchos es experimentar todo lo que puedan antes de caer en el tema de la fidelidad absoluta, que es una de las características de la monogamia, que, por cierto, no garantiza la felicidad.

Este mundo es cambiante y las personas que viven en él, cada día deben sortear cualquier cantidad de obstáculos, así que sea lo que sea que decidan con respecto al disfrute de su vida amorosa, mientras no haga daño a nadie, siempre estará bien.

Y tú, ¿qué opinión tienes de este tipo de relaciones? ¿Te atreverías a iniciar en este estilo de vida? Te leo en los comentarios

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¿Egoísta Yo?: Lo que Sucede Cuando Comienzas a Ocuparte de ti http://astroencuentro.com/egoista-yo-lo-que-sucede-cuando-comienzas-a-ocuparte-de-ti/ http://astroencuentro.com/egoista-yo-lo-que-sucede-cuando-comienzas-a-ocuparte-de-ti/#respond Mon, 03 Oct 2022 01:50:02 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3848 Read more]]> Hace días tuve una conversación con mi hija con respecto a un tema que considero muy delicado pues hay una brecha muy pequeña que lo separa de lo que llamo Indiferencia.

Y es que traté de explicarle a mi adolescente de 15 años que lo mejor que puede hacer en su vida es estar pendiente de sus propios asuntos porque es lo que haga por ella misma lo único de lo que será responsable en su vida.

Por supuesto, hay una parte más y es que desde que fue muy niña, tanto a ella como a su hermano los he criado para que sean solidarios con las personas que piensen que lo necesiten, para que sean respetuosos de los procesos de otros y para un montón de cosas más que espero le sean útiles en su vida.

Sin embargo, en algún momento del camino, mis palabras o acciones fueron malinterpretadas por mi hija, quien se convirtió en una especie de angustias que sentía el deber de ser responsable de las crisis afectivas y emocionales de sus amigos.

De este tema estaré hablando hoy, pues, aunque muchos le llamen egoísmo, la primera y única persona por la que debes sentirte responsable en la vida, sin duda, eres tú mismo. Ya te explico la razón de mi pensamiento, así que ¡Comenzamos!

No Eres Egoísta

Ciertamente, soy defensora del respeto, la tolerancia y del silencio. También, aplico en mi vida la Ley del Bienestar, que la verdad es que no sé si existe bajo otro nombre, pero es una invención mía que uso para estar o no, dependiendo de la calma que pueda sentir en un ambiente o rodeada de algún grupo de personas.

Esta última ley, que repito, tal vez sea una genialidad ya conocida por la humanidad bajo otro nombre, me ha permitido no solamente disfrutar de mi soledad, sino, además, hacerme responsable de lo que sucede en mi vida y, además, me hace ganar experiencias y aprendizajes.

Te explico mejor. Viví casi toda mi vida viviendo tipo Robin Hood. Tratando de ayudar a otros, sintiendo que podía hacer que las cosas cambiaran para mucha gente y en general, viendo y tratando de que otros vieran el potencial que tenían para salir adelante en sus propias luchas.

Muchas de esas veces, debo confesar, terminé siendo utilizada por personas que solo querían ver solución inmediata a sus problemas pero que no movieron ni un músculo para cambiar sus realidades y hacerlas mejor a futuro.

A ver si me explico. Uno de los casos que me sucedía con frecuencia es que yo era capaz de percibir el potencial en las personas, entonces, me sentía responsable por hacer que ellas lo supieran y explotaran esas cualidades, para que, de esa manera, pudieran mejorar su realidad.

Lo peor es que fui de ese tipo de personas que se agarran los problemas de otros para sí mismos, así que no solo tenía que librar mis propias luchas, sino que, además, me desgastaba tratando de ordenar la vida de personas a quienes, en muhos casos, ni siquiera les interesaba salir de las situaciones en las que estaban.

En este momento, recuerdo particularmente el caso de una muchacha a quien le tuve mucho aprecio y quien tuvo un accidente automovilístico en el que perdió la vida su hermana mayor.

Recuerdo que esa tragedia me tocó en lo personal porque ambas eran muy cercanas a mi vida, y, de hecho, la chica fallecida cuidaba de vez en cuando a mis hijos mientras yo tenía que trabajar.

Cuando me enteré del accidente, me trasladé a la casa de estas muchachas de inmediato y ahí, dando gritos por el dolor del cuerpo, pero, además, del alma, me encontré a quien llamaré Pilar para no entrar en detalles.

Resulta que Pilar y su hermana, habían estado bebiendo con un grupo de amigos hasta amanecer pues era un día de celebración.

Lamentablemente, ya con el sol alumbrando el nuevo día, decidieron ir con sus amigos que también estaban bajo los efectos del alcohol, a comer en un sitio medio cercano, pero al que debían llegar a través de la carretera.

Obviamente, la mezcla de alcohol, exceso de velocidad e imprudencia, fue mortal esa madrugada y su hermana, terminó siendo la única víctima fatal del accidente.

Nadie sale a celebrar para querer matarse en el camino, creo que ni siquiera ellas, con todas esas alarmas de imprudencia prendidas sobre sus cabezas, lograron advertir el peligro que corrían porque nunca se piensa que las tragedias pueden tocarnos, hasta que nos tocan.

Sin embargo, el desenlace fatal abrió otra serie de fatalidades que yo decidí, voluntariamente, asumir.

Lo que nos toca

Una vez que vi a Pilar, supe que necesitaba ayuda y decidí entones, dársela. Estaba muy golpeada y con dolores en todo el cuerpo. Había recibido más de 50 puntos de sutura en su rostro, pero, además, me pareció que no había recibido una buena atención médica.

Decidí entonces, hacerme cargo de ella y llevarla a una clínica en la que revisaran minuciosamente su cuerpo. Como lo sospechaba, debían hacer nuevos estudios, los cuales, costeé sin reparo.

Además, también compré todos los medicamentos que recetaron los médicos y como si no fuera suficiente, la llevé a hacerse más y más estudios que me parecía, que su familia, quienes eran muy humildes, no tendrían cómo costear.

Asumí, además, llevarla y traerla del seguro social pues debía mantener su puesto de trabajo en una institución pública, así que fueron muchos los viajes y trámites que diligencié con ella.

Su madre y hermana, así como sus hijos, me llamaban constantemente para pedir que comprara esto o aquello o, de hecho, que consiguiera un vehículo para trasladarla a algún sitio para un nuevo estudio de su columna y cuello.

Así que además de mis dos hijos, mi relación laboral y de pareja y de la vida diaria, continuaba preocupándome y costeando la mayoría de los gastos que tenían, incluso de comida.

Debo decir que, pensando en estos momentos, no sé de dónde saqué el dinero, pero, logré cumplir con todo.

Una noche, fui a llevar unos medicamentos y al llamar a la puerta de la casa, salió la mamá de la muchacha. Una señora bastante humilde, por cierto. Me indicó que Pilar no estaba. No entendí cómo había podido salir si hacía pocas horas me había escrito pidiéndome calmantes y algunos antojos de comida porque no podía moverse.

Para resumir esta historia, ese día me enteré de que esta muchacha, cada noche salía con quien era el novio de su hermana y que bebían hasta amanecer porque estaban muy dolidos por lo ocurrido.

Y está bien, cada quien sabe cómo drenar su dolor, lo que no entendía era cómo se sentía tan mal de día mientras en las noches podía salir, caminar y subir a un carro perfectamente durante horas.

Agradecí a quienes me informaron de lo ocurrido y no volví a aquella casa nunca más. Obviamente, ella ya enterada de que yo estaba al tanto de la situación, no volvió a molestarme en un tiempo.

Meses después, monté una tienda y como sabía que estaba sin empleo, quise ayudarla una vez más. Entonces, cada día llegaba con uno de sus tres hijos a su lugar de trabajo, obligándome de esta manera a tener que costear no solo su comida, sino el transporte suyo y de uno o dos de sus niños.

No le dije nada. Le tenía bastante aprecio a los niños y quería ayudarla a como diera lugar. Le permití incluso vender algunas cosas en mi local, con el ánimo de que pudiera generar más ingresos.

Cierto día, justo un fin de semana, esperaba un buen día de ventas porque estaba muy cercana la fecha de la navidad e históricamente, esos días son de los mejores en términos económicos.

La escuché hablar por teléfono acerca de una piscina a la que asistiría. Me pidió permiso, aunque ya había hecho planes, pero le dije que no podía dárselo porque solo estaríamos ella y yo en la tienda y sabía por experiencia que iba a llegar mucha gente. Entonces, me juró que asistiría puntual al día siguiente, cosa que por lo que escuché, yo sabía que no iba a pasar, como en efecto, no pasó.

Dos días después, como si nada, llegó a trabajar y la despedí, a pesar de que llevó a su hija más pequeña, que en ese entonces era una bebé, ardiendo en fiebre.

Me dijo que no había podido asistir a la tienda porque su hija se había enfermado y que, de hecho, la había llevado ese día para que yo viera que era cierto lo que decía.

Sin embargo, ya yo sabía que la niña había estado enferma desde hacía días, por lo que no la llevó a la piscina, sino que la dejó con su mamá, mientras ella fue a disfrutar del día soleado.

-«Si no te importó a ti el destino de tus hijos, ¿por qué me deben importar a mí?», le pregunté mientras ella solo lloraba.

La verdad es que me sentí fatal, pero ese día entendí que los problemas de otros no son míos y que, aunque ciertamente, tengo una solidaridad natural, si los afectados no se mueven para cambiar sus realidades, yo entonces, no tengo que perder mi tiempo con ellos y mucho menos, dejar que abusen de mi intención.

Y sí, me han llamado egoísta, pero creo que más es el daño que se la hace a un mentiroso cuando finges creer sus mentiras que diciéndole de plano, que no crees en ellas.

El ser humano tiene la capacidad de demostrar, de hacer y emprender, de lograr y luchar, entonces, no te sientas culpable por no llevar sobre tus hombros una lucha que probablemente, ni quien debe cargar con ella, ha pensado en arrancar.

¿Está mal ser egoísta?

No, definitivamente, no está mal, pero eso también depende del nivel de romanticismo con el que asocies el término.

Desde niños, los adultos de nuestra época nos enseñaron a compartirlo todo y, de hecho, cuando estábamos en los primeros años, nos decían que no debíamos ser egoístas con otros niños si, por ejemplo, estos querían jugar con nuestras cosas.

Recuerdo que en una oportunidad fui con mi hija a su consulta pediátrica. Ella apenas tendría unos tres años de edad. Llevé para ella además de agua y algunas compotas y galletas, distintos juguetes para entretenerla mientras nos tocaba el turno.

Por supuesto, en el sitio había otros niños y cuando mi hija ya estaba bastante aburrida de la espera, saqué algunos de sus juguetes para entretenerla. Ella había estado tratando de acercarse a esos otros niños, pero éstos, ni siquiera la miraban y, de hecho, en una oportunidad, la empujaron.

Con una cajita musical logré entretenerla por un rato y de pronto, la ví rodeada de todos los demás nenés, quienes curiosos miraban su juguete y querían tenerlo en sus manos.

Ella lo prestó a varios de ellos, sin reparo. Pero hubo un niño que lo intercambió por uno suyo y no quería devolverlo. Mi hija lloraba por su juguete y el niño, también por el que quería que fuera suyo.

Justo entonces entró mi pareja al sitio y le dijo a mi hija que por qué no dejaba su juguete en manos del otro niño para que se calmara y, además, le sugirió también regalárselo. La madre del pequeño sonrió sin negarse. Yo, desde mi posición, me negué tajante sin dar explicaciones.

Entonces, mi pareja, extrañado, volvió a sugerir que dejáramos el artefacto al niño para que así no se pusiera triste.

<<No>> repetí una vez más. Se hizo un silencio sepulcral. La madre del niño, lo tomó toscamente y se lo llevó. Las otras madres, sabiendo que el juguete no era de gran valor monetario, condenaron con sus miradas mi respuesta. Mi pareja, se sintió apenado y mi hija, recogió el juguete después que el niño, en un ataque de malcriadez, lo arrojara al suelo.

Llegó nuestro turno y entramos. Al salir y montarnos en el vehículo, sabía la discusión que me esperaba con mi pareja. Obviamente, estaba espantado con mi actitud y me recriminó por ella.

Mi respuesta fue y sigue siendo la misma después de muchos años: Mi hija no tuvo que llorarle a nadie para que le prestaran juguetes. Los pidió y nadie se los prestó. Tuvo que lidiar con su frustración y lo hizo estoicamente, sin berrinches y sin llorar.

Recordó sus juguetes y fue entonces cuando otros quisieron jugar con ella. Los prestó y hasta ese punto todo está bien, pero yo, como mamá no tengo por qué lidiar con las frustraciones de los hijos de otros padres, porque no son ellos mi responsabilidad.

Yo sabía que iba a una consulta en la que tendría que esperar mucho tiempo hasta que llegara mi turno. Todas las mamás que estaban ahí, al igual que yo, debieron llamar para agendar una cita, así que ¿Cómo es que no se fueron preparadas? ¿Debía yo enseñar a mi hija a regalar sus cosas para que otros estuvieran felices? ¿Realmente iban a estar felices o solo lo estarían hasta que algo más se les atravesara en sus caprichos? ¿Debía yo lidiar con las frustraciones de otros niños? ¿Cuál sería el mensaje que le transmitiría con mi acción a mi hija?

Hasta ahora no me he arrepentido ni de esa ni de muchas otras decisiones que he tomado en las que quienes me rodean, esperan respuestas basadas en sus expectativas y no en la lógica que pueda yo tener.

El mundo, no es bueno si tú eres bueno. El mundo es vivible cuando aprendes a moverte en él sin arriesgar tu voluntad. Debes entender que resolver los problemas de otros no solo te hace egoísta, sino que, a esos otros, los hace incapaces de enfrentarse a ese mundo que tú crees dominar.

Ser bueno no es olvidarse de ti

Algo que es muy importante que entiendas es que para que puedas atender las necesidades de otros, primero debes enfocarte en las tuyas. Por ejemplo, el rol de padres que es tan demandante y duro no puede ser posible si decides pasar de largo tus propias nccesidades.

Tengo una amiga que, antes de servir la comida de sus hijos, sirve la suya y come sola. La primera vez que lo hizo frente a mí, me pareció un gesto horroroso. Sus hijos ya en varias oportunidades le habían dicho que tenían hambre, y, sin embargo, ella se sentó a comer sola y, de hecho, me sirvió a mí también.

Obviamente, le pregunté por qué hacía eso y me dijo, con mucha tranquilidad, que solo de esa manera podía comer tranquila y saber "donde le caía la comida que masticaba".

Me dijo que generalmente, sus tres hijos discutían o hacían tonterías mientras comían juntos, por lo que ella, nunca podía tener tranquilidad para alimentarse.

«No disfruto sentarme a comer con ellos», me contó, así que la manera que encontró, después de probar varias tácticas, era sin lugar a dudas, sentarse a comer primero ella y luego, servirles a los niños para así poder controlarlos.

Claro que no todo el mundo aprueba su método y tampoco, otros que emplea, pero desde hace mucho tiempo entendí que cada familia es un núcleo distinto y que lo que a unos les funciona, a otros no, y visceversa.

Cuando no tienes ni una hora al día para dedicarla a tu propio descanso, bienestar, disfrute o soledad, te vas sobrecargando de energías pesadas que hacen que en algún momento, explotes cual si fueras un cilindro de gas.

Cada uno busca su bienestar

Lo que debes entender es que independientemente de lo que decidas hacer con tu vida, debes defender que estas decisiones no vengan influenciadas por terceras personas.

Cuando no sientes bienestar con tu intervención en la vida de otros, entonces, lo que haces por ellos, no es más que el resultado de tu ego o de tu debilidad emocional, pues debes recordar que cada uno es capaz de proveerse su propia paz.

Una diferencia que es muy importante que entiendas es que el egoísmo implica el rechazo por los demás, mientras que el amor propio, atiende las necesidades, pero sin echarse los problemas de terceros sobre los hombros.

Para muchas personas, especialmente cuando tienen carácter paternalista, es difícil diferenciar entre apoyar y resolver. Hay padres o madres, por ejemplo, que quieren dar resolución a los problemas de sus hijos, cercenando entonces el poder de decisión y solución de ellos mismos como seres individuales.

No es lo mismo opinar o aportar un punto de vista, a sentirse responsables de la vida de otro que está perfectamente capacitado para solventar sus situaciones pues de ellas, debe obtener su propia experiencia y madurez como ser humano.

Recuerda que cuando tu amor propio está activo se relaciona con tu buena autoestima, así como con la confianza que tienes en ti mismo, la autocompasión y la consideración favorable que permite que camines por la vida y seas capaz de realizar actos de bondad con otros. Todo esto se traduce en una sensación de felicidad.

En contraparte, las personas egoístas se alejan de todos estos puntos y características, así que, traducimos esto en que mientras mejor estés contigo mismo, más te alejas del egoísmo al que le temes.


Recuerda que la autocompasión es importante para que entiendas que sea cual sea tu decisión, tienes motivos para tomarla, así que sigue adelante con tus planes, con tus proyectos y no pienses que la solución del mundo de otros está en tus manos.

Generalmente, quienes te necesitan no llegarán a ti para que te quedes para siempre en sus vidas, así que has los que debas y continúa tu camino, pero especialmente, deja que cada quien siga el suyo.

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Creencias Religiosas: ¿En qué o quién debo creer? http://astroencuentro.com/creencias-religiosas-en-que-o-quien-debo-creer/ http://astroencuentro.com/creencias-religiosas-en-que-o-quien-debo-creer/#comments Sun, 02 Oct 2022 23:37:41 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3856 Read more]]> Hace unos días estuve hablando con mis hijos, que últimamente están muy hábiles con los temas religiosos y entre una cosa y otra, me preguntaron cuál de todas las religiones profesa la verdad de Dios.

La verdad es que es un tema que sabía que en algún momento debía llegar, porque yo no he querido forzarlos a pertenecer a una religión en la que más adelante, no quieran estar porque, de alguna manera, los limita de sus propias experiencias.

Si bien, ambos fueron bautizados bajo los lineamientos de la Iglesia Católica y aunque la mayor incluso, hizo ya su Primera Comunión, hace unos años, decidí que fueran ellos quienes dieran sus próximos pasos de acuerdo a la necesidad que tuvieran en materia de fe.

Como ya he dicho en muchas ocasiones, creer ciegamente en algo solo porque la mayoría así lo considera lógico, no es algo que yo quiera volver a hacer ni un solo día de mi vida.

Me parece que la vida es mucho más excitante cuando descubres, pruebas y compruebas por ti mismo lo que decides creer, o no.

Así que éste es un tema del que, además, me he negado un poco a hablar, pues cada quien tiene una perspectiva religiosa distinta, así que no pretendo imponer mis ideas, ni que nadie me imponga las suyas y lamentablemente, en cada oportunidad que he tenido de debatir con alguien, siempre salen molestos, así que prefiero escribir y entonces, ¡Comenzamos!

¿Quién tiene la razón?

Hay una canción interpretada por un cantautor guatemalteco llamado Ricardo Arjona, que me gusta mucho. Lleva por título Jesús Verbo, No Sustantivo y en una de sus partes, reza. <<En este mundo hay más religiones que niños felices>>.

Siempre he estado muy de acuerdo con casi toda la letra de esa canción pues ciertamente, muchas de las religiones giran en torno a las enseñanzas y vida de un Dios o profeta, en nombre de quien se han cometido atropellos, asesinatos y manipulaciones a lo largo de la historia de la vida del hombre.

Hace un tiempo, conocí a alguien muy fiel a las enseñanzas de la Iglesia Católica. Sabía yo que lo era y sabía él mi posición con respecto a las distintas religiones. 

De hecho, en varias oportunidades le dije que no pertenecía a alguna religión en especial pero que me gustaba tomar de cada una lo que se identificara conmigo, y la única cosa que siempre era una constante en todas ellas, era la energía de la fe y del amor.

La conversación inició porque le dije que estaba leyendo un libro que, de inmediato, él calificó como de la tendencia New Age y del que sin haber leído ya había deducido que no le interesaba.

Me preguntó el título, pero no se lo dije porque no entendía por qué había saltado como si yo lo estaba insultando solo por decirle que no estaba de acuerdo con la manera como desprestigiaba algo que ni siquiera se tomaba el tiempo de leer.

Para no redundar, la conversación terminó ahí porque así lo quise cuando me di cuenta de que esta persona con quien había estado hablando por mucho tiempo, lo que buscaba era confrontarme en un tema en el que él ya había decidido que yo estaba equivocada.

Y saqué esa conclusión porque, aunque en varias oportunidades le dejé claro ese día que no seguiría hablando del tema, él insistió tanto en imponerme sus ideas, que finalmente, me aburrí, dejé de hablarle y pasé algunos meses sin volver a comunicarme con él.

De hecho, en esos días hablé con alguien que gozaba de mi aprecio y respeto, y en esa conversación concluí que el tema religioso es algo que no se puede hablar con fanáticos, sino con quienes tienen libertad de entender que la vida no se rige por normas escritas por hombres y rotas, además, por todos ellos.

Entonces, a mi juicio, el tema religioso no se habla con todo el mundo, pues ciertamente, cada quien ha sido criado según normas, costumbres y reglas, que, entiendan o no, siguen sin siquiera entender que están mal en muchos de los casos.

Cuando la Iglesia Católica habla, por ejemplo, del no mentir, del no matar, del no blasfemar, recuerdo todos los casos que me sé de manipulación, mentira y muerte que han sido escondidas bajo sotanas y cruces desde El Vaticano.

No se puede decir que son todos unos pecadores, pero el día que se les hizo especiales por los atuendos que usaban, muchos de ellos se convirtieron en uno.

Y esto no solo ocurre en la Iglesia Católica, sino en cada religión que muy vagamente he conocido, pues en todas, el modelo a seguir es el mismo de manipulación, prohibiciones, castigos divinos y, para resumir, terror a la vida.

Para mí esas religiones más bien parecen sectas, pues basan su fe en un Dios castigador para quien ya naciste siendo pecador y no habrá manera de que abandones la vida sin que dejes de serlo a pesar de todos los esfuerzos que hagas.

Te hablan de un cielo y un infierno, pero entonces, también te invitan a creer en una vida eterna que vendrá después de tu muerte y yo me pregunto siempre: ¿Entonces esta realidad qué es? ¿El cielo? ¿El infierno? ¿Un inframundo al que vinimos solo para sufrir y purgar más pecados?

No, definitivamente no es esa angustia la que quiero relacionar con mi fe ni con la de mis hijos.

Iglesias de la Nueva Era: Estafas de Fe

Mi intención nunca será que los fieles dejen de creer en ese Dios al que le tienen fé, amor y confianza. Claro que no.

Sin embargo, debo decir que sí, una de mis intenciones al hablar de religión, es que las personas se den cuenta de que endiosar a seres tan humanos como tú y como yo, más que santificarlos, los convierte en muchos casos, en entidades ruines e hipócritas.

El poder corrompe y muchos de estos personajes, buscan y se sienten engrandecidos, justamente, en esos pequeños curules de poder que les da una posición religiosa.

Hace unos años, fui con una amiga a una Iglesia a la que me invitó. Su nombre es Maranatha. Ella decía que era una religión, pero estando ahí, me pareció más una especie de culto en el que todo giraba en torno a un pastor.

Entramos a un recinto muy elegante, alfombrado, con aire acondicionado central y en el que había sillas para al menos, 1000 personas, o tal vez, un poco más. Lo que sí puedo decir con seguridad es que el espacio es gigante.

Si ibas en familia y llevabas niños, debías dejarlos en los salones de acuerdo a su edad, con maestros que ideaban para ellos actividades recreativas y muchos de los cuales, eran voluntarios de la misma Iglesia, lo que quiere decir según mis suposiciones, que no recibían sueldos pues ahí todo se hace a voluntad.

Al caminar por el pasillo desde la entrada, podías ver no solo los cientos de cómodos asientos, sino, además, las pantallas, luces y una enorme tarima central que contaba con otras gigantescas pantallas.

Mientras caminabas para ubicarte, a ambos lados del pasillo, podías ver a unas señoritas muy bien vestidas y uniformadas, que te entregaban unos sobres muy bonitos, los cuáles, por cierto, no tenía yo idea de para qué los usaría.

Otra de las cosas que me impresionó, es que nos fue bastante difícil encontrar donde ubicarnos, aunque el sitio era de proporciones gigantescas. Lo mismo ocurrió en el estacionamiento, donde fue un calvario practicmente, encontrar sitio para aparcar entre muy lujosos autos.

En ese momento éramos tres adultos y 7 niños, los cuales se quedaron todos en distintos salones del área de cuidado de niños, para que sus padres pudieran disfrutar del sermón que más tarde, ofrecería el Pastor.

Una vez que dejamos a los niños, procedimos a sentarnos y en pocos minutos, comenzó la velada. Primero pasó una especie de telonero que habló acerca de la fidelidad, de las parejas y del amor con el que debe moverse el mundo.

En ese momento entendí por qué mi amiga, que acababa de perdonar la infidelidad de su esposo, había decidido ir justo ese día. Ambos lloraban a moco suelto mientras el conferencista, hablaba de perdón, olvido, tentaciones y familia.

Luego, llegó el turno del pastor. Muy conocido al parecer porque todos lo aplaudían mientras él se contoneaba de un lado al otro del escenario. Comenzó hablando del amor de Dios, de la fuerza, de la energía y de todo lo que ésta podía alcanzar.

Agradecía, no paraba de hacerlo porque dijo, mostraría una huella de Dios en la tierra. Un milagro que le había tocado, uno que había presenciado en cuerpo y sangre.

Acto seguido recordó que les había dicho a todos en la organización que oraran por su hija, pues al parecer, la niña de 14 años había sido diagnosticada con leucemia.

Esas oraciones que él les pedía sanarían a su hija y sería el único recurso con el que contaría la pequeña, pues sus padres habían decidido no hacer ningún tipo de tratamiento químico ni médico en ella.

Luego de llorar contando la historia, la enorme pantalla detrás de él, se iluminó y entonces, dijo que iba a compartir el milagro de la vida de su hija.

Lejos de lo que pensé que vería (imágenes de una niña enferma batallando con la enfermedad), el video mostraba a una chiquilla que se trasladaba encima de un caballo pura sangre que estaba segura, costaba varios miles de dólares.

Después, llegaba a un Tiovivo, verdaderamente precioso e iluminado, dónde la esperaban sus padres, que habían llegado también montando unos magníficos ejemplares equinos.

Para resumir, el video íntegro mostraba la exquisita celebración de los 15 años de la hija del Pastor, rodeada de lujos y de la que yo solo podía pensar << ¿De dónde salió ese dinero? ¿En qué trabaja esta gente?>>

Después de no mucho pensar, supe que aquellos sobres que cada uno tenía en su mano eran posteriormente recogidos con los respectivos fajos de dinero que cada quien, entregaba en forma voluntaria como una donación. Una muy limpia manera de lavar dinero y, además, de no tener que rendir explicaciones sobre su procedencia.

Y sí, creo haber sido la única asistente de aquella "misa" a la que todo le pareció un tremendo fraude y una gran lavadora de dinero, pero, bueno, ¿quién era yo para sacar de su ilusión a todos aquellos creyentes que lloraban de la emoción por la recuperación de la hija del Pastor? 

Por cierto, tiempo después encontré el testimonio de vida de la niña, en la que hablaban de quimios y en la que, de hecho, se muestra parte del proceso médico que vivió y que su padre, en aquella oportunidad, obvió para presentar como un milagro el caso.

Para mí, esta oleada de nuevas iglesias cristianas, católicas, evangélicas y de otros nombres, no es más que la persecución de lo que ya hemos visto muchas veces: Dinero que se disfraza de fe.

En casi todas las religiones, de hecho, hay más de 20 «principales» en el mundo, la historia es más o menos la misma, los templos muy lujosos, los pastores adinerados y ninguno de ellos, con un trabajo que parezca estable, o que al menos, parezca un empleo.

Lo Que Tú Sientas

No he escrito este artículo con la intención de que te desilusiones de tu fe, sino, más bien, para que abras los ojos con respecto a quienes te la profesan y quieren tomar el control de ella con engaños y manipulación.

Claramente, la fe, la que tu sientes, la energía que con ella mueves, es algo maravilloso. De hecho, he estado presente en sitios de alabanzas y la sensación es no solo gratificante sino completamente, perceptible.

Nunca dejaré de decir que un sitio en el que se ora y se vibra en amor, es un sitio que definitivamente, posee una energía curativa, que evoluciona, que calma y transforma y eso no se produce por una religión específica sino por la seguridad y el convencimiento de que ocurrirá.

Siento pena por quienes han querido, por defender su religión, restarle valor a otras porque no se dan cuenta que la verdad no está en imagenes o palabras, sino en la convicción y en la fe que quienes creen, le otorgan a esas materializaciones.

Recuerdo la parábola de los ciegos y el elefante en la que cada uno de los cinco personajes, tocaba una parte distinta del paquidermo y entonces, al finalizar, describía su experiencia como su verdad.

Lo que ellos no sabían es que cada uno había tocado una parte distinta del animal.

Uno había tocado la trompa, otro una pierna, otro el estómago, otro el diente de marfil y otro, la oreja. Obviamente, para cada uno de ellos, la descripción del animal era distinta, pero como cada uno defendió su verdad de acuerdo a lo que había experimentado, no pudieron ponerse de acuerdo, salieron molestos del recinto y no volvieron a hablarse.

Así justamente son las religiones, o al menos, es lo que percibo de ellas. Cada uno quiere tener su verdad y la defiende a capa y espada porque es lo que conoce y lo que le ha funcionado en su vida.

Y la verdad es que pienso que, aunque a muchos no les funcione, es todo lo que tienen y conocen y por eso se aferran a esa fe como a una tabla de salvación, muchas veces, además, de manera si se quiere, enfermiza.

Hace un tiempo leí un libro que me gustó muchísimo y en el que le preguntaban a Dios cuál de las religiones era la correcta.

Él, en medio de esas conversaciones que tenía con el autor del libro, decía que no prefería a ninguna sobre otra pues, los milagros, la magia, los cambios, la energía, el amor o como quieras llamarles a los eventos que se producen cuando tienes fe, solo tienen cabida cuando crees en algo como extraordinario, no importa el nombre que le pongas.

Para mí, esa es la verdadera esencia de la religión, sea como sea que se llame. Esa alegría que sientes de amar, de dar, de recibir, de transformarte en amor y hacer de ti una extensión de esa transformación que, por cierto, a mi juicio, no tiene nada que ver con castigos, con karmas, ni con lecciones o deudas de alma, mucho menos con sufrimientos eternos.

Dios nos dio libre albedrio y resulta que, viviendo de esa manera, no lo hacemos responsable de nuestros actos, sino que más bien pasa a ser una especie de observador de nuestras existencias, las cuales, por cierto, él nos ha dado la oportunidad de crear según lo que queremos ser.

Recuerdo además que en alguna estrofa de ese libro decía algo así como que a Dios no le importa con qué religión te identifiques sino el bien que haces y te hace pertenecer a ella.

La verdad es que le he recomendado esa lectura a muchas personas que aprecio porque para mí, este es un tema que me ha costado mucho tiempo para considerar y tener una posición que me aleje de culpas y me acerque más bien, a ese bienestar de sabiduría que siento que encuentro cuando afirmo que Dios está en cada uno de nosotros.

Elige tu Paz

Sea lo que sea que decidas con respecto a tu fe, lo único que quiero que tengas claro es que no hay una verdad plena que diga que, en efecto, tal o cual religión es mejor que otra, así que tú, perfectamente puedes ubicarte en la que te haga percibir paz.

Hay personas, como la abuela de mi hija, para quien lo que digo es una blasfemia, pero no pretendo discutir con alguien a quien la religión católica le trae paz. Ella está en todo su derecho de pensar lo que quiera mientras que yo, estoy en el mío de acercarme a la espiritualidad del Dios en el que creo, de la manera en la que lo he dispuesto.

Si no estás haciendo daño a nadie, al menos de manera intencional, quédate siempre con lo que trae consigo bienestar, calma, armonía y paz. Todo lo que hagas en esa materia, será alimento para tu espíritu, sea como sea que se llame la iglesia a la que has decidido asistir e incluso, si has decidido no pertenecer a ninguna, también está bien.

Pero eso sí, recuerda que el valor de lo que haces no está dentro de las paredes de un santuario o capilla, sino dentro de ti, en el más absoluto de los silencios, en la intención de tus acciones, en el bien que causas en la vida de otros, aunque nadie se entere.

No te límites para hacer el bien y mucho menos en nombre de un Dios, que segura estoy, estará más encantado con tus acciones que con tus miedos.

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Celos: ¿Se Puede Convivir con la Inseguridad de tu pareja? http://astroencuentro.com/celos-se-puede-convivir-con-la-inseguridad-de-tu-pareja/ http://astroencuentro.com/celos-se-puede-convivir-con-la-inseguridad-de-tu-pareja/#comments Sun, 02 Oct 2022 20:49:33 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3715 Read more]]> Cada vez que sé del caso de una persona celosa, la verdad es que digo que me da calor. Especialmente, porque he vivido varios episodios que me han dejado sin ganas de más y también, porque una que otra vez también los experimenté.

Para mí, los celos son una gota que poco a poco y de manera constante, va deteriorando una relación no solo desde el punto de vista de pareja sino que además, es capaz de causar grandes conflictos en el entorno que son completamente innecesarios.

Pero, además, todos sabemos al menos un caso de una relación que salió mal y terminó peor o de ese otro caso que cuando nos toca de cerca, preferimos disimular o callar porque causa vergüenza.

Hoy estaré hablando de ese pequeño monstruo que si no se detiene a tiempo, es capaz de estallar como una bomba nuclear y acabar con todo lo que esté a su alrededor, sin mencionar la manera en la que mina la autoestima de las personas que son blancos de un ser cegado por los celos. ¡Comenzamos!

¿Por qué le miras?

Sara era una muchacha absolutamente hermosa que conocí hace mucho tiempo. Era una chica alta, delgada, de piel blanca y hermosos ojos color miel. Sus rasgos faciales son perfectos y lucen en armonía con su figura, pero además, con la alegría que desbordaba en ella cuando la conocí.

Su porte de modelo de revista, además de la elegancia con la que caminaba y su personalidad chispeante y enérgica, le abrió muchas puertas en su juventud. De hecho, llegó a posar para varios lentes destacados y a engalanar la portada de algunas revistas de belleza.

La verdad es que su origen era bastante humilde pero trabajando de un sitio a otro, lograba pagar sus estudios. Siempre había algo qué hacer con ella.

Me sorprendí un poco cuando me presentó a su novio porque físicamente hablando, eran agua y aceite. Él era mucho más bajo de tamaño que ella, pero, además, sufría de una obesidad mórbida tan avanzada que solo lograba caminar distancias cortas y la mayoría de las veces que lo ví, permanecía en su camioneta.

Algunos compañeros decían que Sara estaba con su novio por interés, pues ella podía encontrar un mejor partido, físicamente hablando, que ese, pero, además, ellos aseguraban que él le daba muy buenos regalos a ella y que pagaba algunas de sus cuentas como la de hospedaje, ropa y maquillaje, que debido a su día a día y sus rutinas, no eran pocas.

Si eso era verdad o no, yo no iba a preguntarle a Sara pues no era asunto mío y ella sabía lo que hacía con su vida, así que aunque no creí ninguna versión, tampoco averigüé si eran ciertas. Solo dejé fluir la situación porque no era de mi incumbencia.

Hasta un día que el haber asistido a la función del cine en un centro comercial muy popular cercano a mi casa me hizo estar en el lugar y momento precisos para entender la fealdad de la vida que llevaba Sara.

Al parecer, estaba en la peluquería a dónde su novio la había llevado pues debía ir a una sesión de fotos. Como siempre, su novio permaneció en el auto muy cerca de una de las salidas del Salón de Belleza.

Mientras atendían a Sara, ella vio cómo una chica se acercó a la camioneta y le advirtió al estilista lo que estaba ocurriendo. Como ellos la conocían, trataron de calmarla, pero no pudieron con ella, quien como una fiera salió al estacionamiento e hizo que aquella mujer que se había acercado a su novio se arrepintiera.

A decir verdad, el espectáculo fue bochornoso, dantesco, horrible y Sara parecía una enferma mental dando gritos y golpeando a esa mujer hasta dejarla semi desnuda.

Lo peor, aparte de la pobre chica a quien tuvieron que quitarle a la fuerza a Sara, fueron los comentarios de las personas en los que cuestionaban su cordura y denigraban a su novio por su aspecto.

Me ubiqué muy cerca de dónde estaba Sara quien aunque me miró, no sé si logró reconocerme en medio de la furia que salía de sus ojos, y desde ahí continué siendo testigo de lo mal que estaba el concepto que yo tenía de ella.

No era una persona humilde. Hasta este punto ni siquiera podía decir que era una mujer estable emocionalmente.

Días después, nos encontramos por casualidad y hablamos. Me confesó una de las únicas cosas en las que hemos coincidido: Estaba enferma de celos, pero, además, su novio, estaba orgulloso de eso así que, entre ambos, tenían un macabro juego en el que definitivamente entendí que se necesitaban el uno al otro, pero también, necesitaban ayuda psiquiátrica.

No es nada romántico

A ver, yo la verdad no entiendo por qué algunos se han encargado de hacer ver que alguien que te cela es alguien que te quiere y que te cuida y que te venera y etcétera, etcétera, etcétera.

De ningún modo es así, así que sácate eso de la cabeza. Lo peor que puede sufrir una persona es sentir celos de su pareja y en especial, cuando esa pareja tiene que lidiar con ataques públicos y privados de inseguridad para los que no estará nunca preparado un ser humano mentalmente sano.

Esa inseguridad que demuestran los celosos no solo acaba con la confianza de la relación, sino que, además, pone en duda la lealtad, la integridad e incluso, la privacidad de quienes están viviendo la relación desde el otro lado.

Voy a contar muy brevemente el caso de una relación que tuve y de la que salí huyendo como un cohete luego de vivir varios episodios de celos y desconfianza que, por nada del mundo, quería tener en mi vida.

Resulta que estuve saliendo con alguien que al principio se mostró como una persona muy segura, centrada y especialmente, muy caballero. Se me hizo fácil, por andar siempre pendiente de mil asuntos a la vez, dejar que entrara en mis días de distintas maneras.

Tal fue el nivel de confianza que no le ví problema al hecho de que tuviera mi clave bancaria, acceso a mi computadora y como a diario conversábamos, prácticamente mi día a día casi en directo.

Vivíamos en ciudades distantes así que el tema de las conversaciones telefónicas se fue haciendo muy constante, pero, en esos días conseguí un nuevo trabajo y ya no podía pasar horas hablando con él.

Sin embargo, a pesar de explicarle muchas veces que estaba ocupada trabajando, él llamaba, escribía y, de hecho, comenzó a entrar a mi computadora de manera remota creo que a verificar si efectivamente yo estaba escribiendo como le decía y no, evitándolo como probablemente, él pensaba.

Una de las peores escenas vino propiciada por mi amistad con un señor, mucho mayor que yo, al que le tenía y le sigo teniendo mucho cariño.

Esta persona le tenía bastante recelo hasta el punto de llamarlo viejo, gordo y enfermo, situación que para mí fue insoportable, especialmente porque él sabía el cariño que le tenía y ni siquiera lo conocía en persona para emitir un juicio así de mi amigo.

Luego, en una visita de éste a mi casa, mi ex, que también estaba de visita, no encontró nada mejor que hacer que cerrarle la puerta en la cara sabiendo que él entraría detrás de mí. Todo fue bastante rápido y molesto, pero, además, sentí vergüenza con mi amigo.

Él tomo una actitud que probablemente ya había estado teniendo, pero de la que no me di cuenta hasta pasados varios episodios. Estaba siempre como al acecho, preguntaba varias veces las mismas cosas que yo le decía, lo que me hacía sentir en una especie de interrogatorio pasivo que no, definitivamente no estaba dispuesta a soportar y que me producía un malestar tremendo.

Tanto desconfiaba de mí, sin motivos, que un día, mientras dormía, sentí como tomaba mi mano y mi dedo para desbloquear mi teléfono. Cuando abrí los ojos, le pregunté qué hacía y me respondió, pensando que le creería, que se había sentado a mirarme porque estaba encantado mirando lo tierna que me veía durmiendo. Obviamente, no le creí y empezó a darme miedo.

Finalmente, esa relación terminó porque me negué a seguir dándole oportunidad en mi vida, sabiendo además que no había hecho nada para conseguir esas actitudes que me sobrepasaban y con las que no estaba dispuesta a convivir.

Muchas veces hablé con él. De hecho, nunca entendí por qué se empeñó en ver fantasmas hasta llegar al punto de acosarme, vigilarme y hacerme sentir incómoda con comentarios en los que pretendía evaluar y enfrentar historias que yo misma le había contado.

Obviamente, esta situación no solo fue una fatiga tremenda, sino que me generó bastante tristeza porque no hice nada, nada en lo absoluto para que este hombre iniciara sus comportamientos obsesivos y de celos.

Había pasado poco tiempo con él, pero fue suficiente para entender lo que no quería en mi vida. Fue suficiente para decirle adiós a una tragicomedia que no quería vivir y que se centraba más en lo que no había sucedido, que en lo que en realidad habíamos vivido como pareja. Así que no quise saber más de él ni de sus inseguridades.

Los Fantasmas de un Celoso

Las personas celosas además de inseguridades, como ya lo dije antes, tienen fantasmas que recrean como historias en su cabeza. De hecho, estoy casi convencida de que los celos vienen acompañados de enormes cargas de miedo, manipulación e incluso, de cambios de carácter con los que muchos no queremos lidiar.

En una época de mi vida sufrí de celos, pero éstos, a diferencia de lo que viví años después desde otra perspectiva, no solo tenían fundamentos, sino que marcaron una etapa de mi vida que fue un infierno.

Sin embargo, como sé y experimenté lo que se vive al sentirlos, puedo hablar de ellos y decir que son un muy triste episodio en la vida de las personas, que no solo les mina su autoestima, sino que, además, termina recreando historias que nunca sucedieron en la mente de los inseguros.

En mi caso, siempre tuve la razón, pero no fue sino hasta comprobarlo por mí misma, que pude vaciarme de esa carga emocional que vivía y creo que pocas veces en mi vida, me he alegrado tanto de atinar una situación, aunque esa razón me causara una enorme tristeza.

Los celosos ven miradas donde no las hay, imaginan situaciones que no están pasando y si encima, son impulsivos y violentos, la mezcla termina siempre en desastre.

Cuando pierdes la razón, cuando te dejas guiar por lo que no has visto ni comprobado, generalmente, terminarás espantando a tus relaciones porque nadie quiere estar al lado de una persona que es una especie de bombona de gas a punto de explotar.

Recuerdo a una amiga que le hacía shows y espectáculos deprimentes a su novio porque éste luego de dejarla en su casa, salía con su grupo de amigos y con otras mujeres.

Ella decía que él no iba a jugar con ella, pero terminó casada con quien,, por años, le fue infiel mientras ella dejaba de tratar a cuánta mujer le dirigía la palabra a su Romeo.

Lo peor del caso, es que el tipo era patético y ella, quien la verdad es que era una verdadera muñeca, físicamente hablando, le daba a su actitud arrogante esa cuota que a él le faltaba para sentirse una gran cosa cuando la verdad, es que era un ser lleno de temores, miedos y violencia.

He conocido muchos casos e historias de celopatías que han llegado a niveles no solo de violencia sino de muerte, pues como ya lo he dicho antes, el celoso no solo recrea historias en su cabeza sino que además, se asegura de que son ciertas.

Tuve una muy buena amiga a quien su esposo celaba de su propio hermano. Ella me contó que incluso, se quedó sin amigas por el hecho de que todo lo que hacían o decían éstas, a su pareja le parecía una ofensa.

Por largos años dejó de ver a su familia y amigos. No podía salir a ninguna parte a menos que él la acompañara y tampoco podía saludar a nadie si él no le hacía un gesto para que así fuera.

Cuando le dije que era una especie de rehén, me confirmó que era así como se sentía y años después, cuando él la dejó por otra, aún no le permitía llevar una vida normal. Lamenté saber ese infierno que vivió pero además, supe que lo primero que le quitó él no fue la libertad sino su autoestima.

Ella me aseguró que lo dejaba hacer esas cosas para que él no se molestara, para que no entrara en crisis y además, como una manera extremista para hacerle entender que no tenía razones para desconfiar de ella, pero, lo que empezó con una pequeña concesión, terminó con su libertad, amor propio y voluntad.

¿Se puede convivir con un celoso?

Siempre digo que cada caso es personal y único y hay muchísimas personas conviviendo con personas celosas. Claro está, cada quien vive la procesión que se permite, pero, si has llegado hasta este artículo motivado por la experiencia que estás viviendo y que no te apetece seguir, solo puedo decirte que te analices y te preguntes si estás viviendo lo que quieres vivir.

Por supuesto que hay distintos niveles de celos, como en todo, y hay algunos que pasan por insignificantes pero, al escribir este artículo quise enfocarme en los que sí representan un peligro no solo para tu vida sino para la de tu familia y entorno.

Yo, en lo personal, no recomiendo a nadie continuar en una relación dirigida y marcada por los celos pues en mi experiencia y como testigo, no solo he observado lo difícil de lidiar con este tema, sino lo peligroso y explosivo que se vuelve.

Y ojo, no quiero que se vea al celoso solo como una persona violenta y que siempre explota ante la mínima inseguridad, sino también como aquél que es pasivo, que decide espiarte, que vigila tus pasos, que te acosa todo el tiempo y que cuando le expresas que te sientes invadida, pretende hacerte sentir culpable de pedir espacio.

Entiende que una relación de pareja no es un asunto por el que debas perder tu individualidad. Cada quien debe tener sus espacios y no debes sentirte «traicionado» porque tu pareja prefirió pasar un día con sus amigos, familia o en soledad.

El término de exclusividad le hace daño a la relación cuando se entiende que ella significa pasar la mayor cantidad de tiempo juntos o vivir como si se tratase de gemelos en cada evento importante de la vida.

Por el contrario, ese tipo de relaciones no son sanas y yo, en lo particular, soy enemiga de hacer a un lado a la familia y amigos por le hecho de comenzar una relación.

Si bien es cierto que cada uno vive el amor con una intensidad distinta y que los primeros meses de relación son idílicos, también es cierto que es en ese primer tiempo en el que se marcan comportamientos de los que hay que estar atentos pues, como reza el refrán, «El que va a salir, se asoma».


Si estás conviviendo con el fantasma de los celos, es mejor que te dediques un tiempo a ti mismo y te preguntes la razón por la que prefieres vivir un infierno antes que una relación sana.

Muchas veces, los comportamientos de ese tipo vienen reforzados desde la niñez, aunque entiendo que otros son perfectamente justificados.

Sin embargo, nadie es merecedor de vivir una situación de este tipo porque, reitero, no solo acaba con la tranquilidad, la paz y la autoestima, sino con la posibilidad de vivir una relación armoniosa en la que la confianza sea la base.

Tanto el celoso como su pareja, sufren terriblemente. Uno por lo que se imagina y otro, por los niveles de acoso, violencia e intranquilidad con los que debe lidiar sin haber hecho nada para que así fuera.

En este artículo hablé un poco más sobre los casos de celos masculinos, pero, vaya que las mujeres llevan una gran ventaja sobre sus parejas en este tema, pues incluso cuando no tienen la razón, se les justifica por su sexo, lo que la verdad es que condeno pues cada ser humano tiene el derecho de tratar a quien quiera sin temor de que esto cause una explosión en su pareja.

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Sincronicidad: ¿Coincidencias o destino? http://astroencuentro.com/sincronicidad-coincidencias-o-destino/ http://astroencuentro.com/sincronicidad-coincidencias-o-destino/#comments Tue, 23 Aug 2022 09:20:25 +0000 http://astroencuentro.com/?p=2778 Read more]]> Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado eventos que nos parecen extraordinarios y a los que no le encontramos explicación sino que por el contrario, pensamos que forman parte de un puzzle o rompecabezas en el que se van armando piezas hasta llegar a un final que luego llamamos destino.

Y es que sí, los seres humanos tenemos la enorme capacidad de recrear historias basadas en aparentes hechos casuales y hasta le pusimos el nombre de Sincronicidad a estos eventos que son personales y que cada quien de acuerdo a sus vivencias y experiencias arma como una historia.

¿Te ha pasado que estás pensando en alguien a quien tienes muchísimo tiempo que no ves y entonces, esa persona o su recuerdo comienza a aparecer en casi todo? Canciones, palabras claves, incluso su nombre o algo que te haga recordarle mucho aparece por todas partes y de pronto, así de la nada, simplemente se comunica contigo o te lo encuentras en el más improvisado de los escenarios.

Bueno, justamente de estos eventos hablaré hoy, pues como siempre, el mundo científico tiene una explicación y el metafísico y energético, tiene otra, así que solo tú decides qué y en quién creer. ¡Comenzamos!

Causalidad o atracción

Ya sabemos que ni en el mundo energético, ni creo que en algún otro, existen las casualidades y esa es la razón para que muchas veces terminamos haciendo toda una novela de eventos que nos ocurren y que aunque no tienen nada que ver el uno con el otro, terminan siendo piezas claves en la construcción de nuestras historias de destino.

Y es que la creatividad e imaginación del ser humano es como el Cosmos: Infinita, por lo que de cosas que unos pueden calificar como insignificantes, algún otro puede hacer una historia muchísimo mejor que las nominadas a los premios de la Academia en materia de producción cinematográfica.

La sincronicidad está conceptuada por la ciencia como la simultaneidad de eventos que no tienen una relación de causalidad pero que tienen una conexión significativa para la persona que las observa o experimenta.

Estos fenómenos misteriosos que nos asombran y nos cautivan, han sido a lo largo de los años y las civilizaciones, estudiados y explicados desde distintos puntos de vista, pero llegando en casi todos los casos a la misma conclusión: Todo en el universo se conecta porque forma parte de un todo.

Ya en la Grecia antigua, Pitágoras habló de la “armonía de todas las cosas», mientras que Heráclito creía que el mundo estaba gobernado por un principio de totalidad. Por su parte, Hipócrates, considerado el padre de la medicina moderna, creía que cada partícula del universo permanecía en unión con las otras, aunque esto fuera invisible al ojo humano.

Hipócrates decía que la sincronicidad era una visión que le llevaba a explicar las coincidencias significativas como “elementos simpáticos” que se buscan los unos a los otros, mientras que en Oriente, la filosofía taoísta o la espiritualidad budista o hinduista, de igual modo conciben un universo interconectado e interdependiente.

La Sincronicidad es una simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal.

Carl Jung, psicoanalista

Lo que leíste en el párrafo anterior corresponde a la opinión del doctor Carl Gustave Jung, quien fue el primero en estudiar los eventos de sincronicidad y quien de hecho, le dio ese nombre a este fenómeno que ha ocupado la atención de muchos filósofos y estudiosos del comportamiento humano.

Esto se traduciría entonces en que la sincronicidad son dos o más eventos que suceden de manera simultánea pero uno no es consecuencia del otro y su única relación es tener contenido de ambos sucesos.

Las sincronicidades solo tienen sentido para el observador que las experimenta directamente y les da un valor simbólico.

Este médico dijo que la sincronicidad es un término que va mucho más allá del término de la física convencional y lo asoció a un proceso de reestructuración interna así como a la individualidad y al fenómeno del inconsciente colectivo.

Otra de las teorías que hablan de la sincronicidad es la llamada Fenómeno de Ilusión de Frecuencia, conocida también en el mundo de la ciencia como Baader Meinhof en la que se explica que todos los seres humanos tenemos una predisposición biológica para detectar patrones.

Según esta teoría, este proceso se construye a partir de la observación de un elemento que se repite constantemente, de tal forma que el cerebro está pendiente de encontrar ese mismo elemento en otros lugares y situaciones en lo consecutivo.

Por su parte, la Psicología Gestalt fue una de las primeras en estudiar como el ser humano busca patrones en ocasiones donde no los hay. Por ejemplo, las pareidolias, que son esas figuras que miras y a las que tu cerebro les busca un significado similar a lo que ya conoce. ¿Recuerdas las figuras que ves en las nubes? Bueno, son un buen ejemplo de pareidolias.

Otra de las teorías que habla del tema se convirtió en una ley y se llamó la Ley de Littlewood, que dice que todas las personas experimentan un evento extraordinario cada 35 días.

Según lo que explica esta ley, una persona promedio está al menos 8 horas al día captando estímulos y percibiendo diferentes eventos, lo que significa que diariamente se captan unos 28 mil efectos cotidianos, así que en una semana una persona experimentará más de 1 millón de eventos, que lo llevará a que en promedio, cada 35 días, experimente algo fuera de lo común.

Así que en la ciencia, que a todo le busca explicación lógica, lo que se sostiene es que los seres humanos estamos inconscientemente buscando patrones en las experiencias que vivimos todos los días lo que entonces, nos permite construir un sentido de realidad e incluso, la sensación de que todo forma parte de un orden pre establecido.

Sin embargo, en medio de todas estas teorías, Jung dijo que el vivir una sincronicidad es una clara señal de transformación interna y un momento para reflexionar acerca de nuestro papel en el Cosmos, así que con esto, pasamos al otro lado del concepto de sincronicidad.

“Somos como islas en el mar, separadas de la superficie pero conectadas en la profundidad”

-William James-

Más que casualidades, son probabilidades

Estas en una ciudad lejos de todo, algo te recuerda a un amigo al que desde hace años no ves y entonces, de manera inesperada e imprevista, terminas encontrándolo en medio de la multitud. Eso es sincronicidad. Dos eventos que no tienen relación el uno con el otro, pero que terminan entonces, teniendo un significado para sus protagonistas.

En este caso, recordé a mi hermano y a su amigo de la juventud, Juan Cancio, quienes después de graduarse en la universidad, no volvieron a verse durante años aunque siempre planeaban hacerlo.

Pasaron muchísimos años y mi hermano se mudó a otro país, así que el hecho de volver a encontrarse alguna vez era bastante improbable.

Un día, mi hermano debió asistir a una convención sobre petróleo que se celebraría en China y una vez que estuvo allí, salió a conocer algo de la ciudad en la que se encontraba.

Luego de las visitas a los sitios interesantes, terminó en una discoteca y mientras estaba en la barra de aquel sitio nocturno, rodeado de asiáticos a quienes no les entendía ni una palabra, pensaba en las noches de juerga en su país y junto a los suyos.

Al otro lado de la barra, alguien lo miraba fijamente y cada vez con más insistencia, esta persona se acercaba más. Cuando estuvieron lo bastante cerca, mi hermano se dio cuenta de que ese que lo miraba era nada más y nada menos que su querido amigo Juan, a quien la empresa para la que trabajaba había enviado a la misma convención en China.

Más de 14 años habían pasado cuando se reencontraron y hasta ahora no se han vuelto a ver, pero ambos coincidieron al decir que estando en ese lugar y sin saberse, se pensaron en algún instante.

Como ves. juega un papel muy importante la parte de la probabilidad estadística, así que no aplica para casos como por ejemplo que estés pensando en tu hermano con quien hablas todos los días y mantienes comunicación constante y te repica el teléfono y es él, pues este sería un caso que puede ocurrir en cualquier momento.

Todo lo que tiene que ver con sueños, pensamientos, hechos y que luego tienen una manifestación en tu realidad, eso es sincronicidad.

Uno de los casos expuestos por Carl Jung, le sucedió a él mismo con una paciente que se encontraba en su consultorio hablándole de sus problemas y angustias. Según él mismo relató posteriormente, la mujer, que era bastante cerrada y racional, para quien no existía la posibilidad de la mente subconsciente y los significados que envía con las señales, le comentaba acerca de sus sueños constantes con un escarabajo que alguien le daba.

Jung pensaba entonces, en la manera de hacerle entender a su paciente que en el antiguo Egipto, el escarabajo significaba renacimiento y necesidad de abrir la mente a nuevas maneras de pensar. Sin embargo, como la dama en cuestión era tan impenetrable en razonamientos nuevos, aún no se atrevía a abrir su boca.

Jung llegó a la conclusión de que hay una conexión íntima entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes

Acto seguido. el doctor comienza a escuchar detrás de su espalda, justo en la ventana de su edificio, un sonido que se repetía y que la verdad era bastante molesto, por lo que pidió disculpas, se paró, abrió la ventana y vio entrar a un insecto que de inmediato, atrapó con su mano.

Ya te imaginarás que ese insecto era nada más y nada menos que un escarabajo, que inexplicablemente llegó a ese lugar y que nunca antes y nunca después, fue visto, en una ciudad de clima frío que no era su hábitat y de ambiente oscuro, al que tampoco pertenecía. Esa fue una experiencia de sincronicidad absoluta.

Por su parte, el premio Nobel de la Física, Wolfgang Pauli, pensaba que la sincronicidad era solo una de las expresiones que caracterizaban al unus mundus, que sería entonces una realidad unificada de la que emerge y regresa todo lo existente.

Al igual que Carl y Wolfgang, la Teoría de la Totalidad y el Orden Implicado de la Mecánica Cuántica, del físico estadounidense David Bohm, explicaba lo mismo. Todo se nace, se relaciona y regresa de acuerdo a un orden en la realidad.

No es Apofenia

La apofenia es una tendencia que tienen algunas personas a buscar señales, patrones o significados en casi todo lo que ocurre a su alrededor, por lo que pasan sus vidas prácticamente, convertidos en cazadores de señales con las que pretenden guiar sus vidas o la de las personas que les rodean.

Ciertamente, las persona con quienes te encuentras, las imágenes que miras, las frases que lees o las canciones que escuchas, los lugares a los que vas y en definitiva, cada evento que vives y cada sueño que experimentas, tiene un mensaje y una razón de ser; sin embargo, no todo tiene que ver con el fenómeno del que hoy hablamos.

Recuerda que la sincronicidad ocurre de manera espontánea y no tiene que ver con la búsqueda de números, patrones, eventos, colores o letras de canciones que te manifiesten una señal, aunque con esto no niego que cada uno de estos elementos puedan, como te dije antes, tener un mensaje para ti.

Los sueños son mensajes de nuestro mundo interior que nos muestran aspectos de nosotros y de ese universo que está dentro de cada uno.

A través de ellos se reflejan tus inquietudes, pues te cuento que se piensa que la mayoría de las personas que logras ver mientras sueñas, eres tú mismo reflejado en fragmentos de tu propia personalidad.

Para los racionales puros, la sincronicidad no es más que una casualidad; sin embargo, para quienes estudian y entienden el mundo energético y defienden la tesis de que no existen casualidades en el Cosmos, esto forma parte de las señales del destino por lo que es importante estar atentos para recibirlas.

Y justamente, refuerzan sus teorías explicando que el universo tiene un orden divino que no puede ser alterado por lo que todo sucede cuando debe y no cuando nosotros queremos que así sea.

Las sincronicidades ocurren cuando los eventos se unen en relación con el mundo interior de una persona, en ese universo oculto que proyectamos y atraemos a partir del sentimiento. Así es como los seres humano logramos experimentar la capacidad de abrir nuevos campos energéticos.

A muchos nos ha pasado, por ejemplo, que nos equivocamos en algo y a partir de ese momento, toda la serie de eventos que desencadena esa equivocación casual, con el tiempo, deja ver que todos los elementos estuvieron relacionados desde un principio entre sí. Es algo así como si todo te fue llevando por el camino que escogiste.

Hay fenómenos que marcan nuestra experiencia pero hay otros que son advertencias, por lo que si te enfocas bien en las sensaciones corporales, no dejarás pasar las señales

Cuando te das cuenta de estas señales, eres capaz de ser consciente y esta capacidad te conduce por una nueva realidad en la que encuentras nuevos caminos, nuevas personas, nuevos escenarios pues tus sensaciones se están expandiendo y transformando en tu entorno y esto puedes usarlo para tu bienestar o para tu destrucción.

Recuerda que cuando estás claro en tus ideas y te enfocas en ellas, logras accionar no solo el pensamiento sino la realidad, por lo que si bien pueden abrirse todas las puertas que necesites, también y dependiendo de tu actitud, puedes dejar de avanzar hasta que reconozcas tus limitaciones.

¿Qué hago con ellas entonces?

Bien sea que creas que la sincronicidad es producto de las vivencias de la mente o que ellas son señales enviadas por el universo para enviarte un mensaje, lo oportuno que puedes hacer cuando las recibas o las encuentres en tu camino, es disfrutarlas, vivirlas y dejarlas ir.

Es muy importante que entiendas que las sincronicidades son luces en el camino que te dan una serie de alertas para que continúes una realidad o para que la detengas, así que te recomiendo meditar y cuestionarte acerca de lo que quieren revelarte para que entonces, logres esa transformación que desde tu mundo interior, solo tú puedes lograr.

Cuando ocurran eventos que no están planificados, en lugar de molestarte o perder el control, intenta agradecer el presente que estás viviendo y las señales que te sacan del pensamiento lineal y de la densidad de tu mente.

Cuanta más lucidez tengamos, más capaces seremos de ver las señales

Recuerda que en un mundo de energías, éstas nos conectan con el todo, así que si por ejemplo, sientes miedo a algo, es probable que en el momento en el que más se active esta sensación, logres atraer más de eso que te atemoriza.

Entonces, enfócate en lo que te produce paz, amor, armonía, felicidad, tranquilidad, pues somos espejo de nuestros pensamientos y si disciplinas tu mente para lograr lo deseado, eso que sí quieres comenzará a tomar forma transformado en todo lo que necesitas para que así sea.

¿Te ha pasado que cuando estás ya a punto de rendirte, de la nada aparece un estímulo que te hace continuar en el camino y ver la realidad desde una perspectiva que te hace ser capaz de reunir energías que te ayudan a lograr lo que soñaste? Bueno, esa es una manera del universo de decirte «No te rindas, continúa», así que tú, solo concéntrate en alcanzar ese objetivo.

Tú única tarea es mantenerte conectado, así que no dejes de persistir hasta ver concretados tus proyectos, porque siempre, la sincronicidad aparece y cuando así sea, es mejor que te encuentre con tu trabajo adelantado pues te aseguraste de emplear tus energías en concretar esos anhelos.


Aún si no crees en temas de energías y señales del universo, cuando algo así te ocurra, tú solo trata de entender y escuchar cuál es el mensaje que te está llegando en ese momento preciso de tu vida.

Ocurren que, generalmente, cuando unimos dos momentos que no tienen nada que ver el uno con el otro, pero que sin embargo, para ti tienen un significado importante, seguramente habrá un mensaje enviado directamente desde el universo.

Las sincronicidades se viven, se gozan y se dejan pasar. Hay que tomar acción y comenzar a vivir. Hay gente que espera todas las señales del universo para tomar decisiones, pero el mensaje se escucha para luego, seguir adelante. No te obsesiones con ellas ni las persigas. Lo que ha de ser, será y lo que es para tí, llegará, siempre y cuándo también estés tu accionando para que así sea.

Escucha la señal, disfruta la experiencia y continúa construyéndote la vida que te mereces.

Te dejo un artículo que escribí hace poco sobre la Ley de la Compensación con el que puedes entender un poco más acerca de la sincronicidad y la acción desde nuestras vidas para lograr lo que queremos ver manifestado.

Una vez más, gracias por leer y acompañarme en esta plataforma.

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¿Te Importa el Qué Dirán? Evita que las Opiniones de Otros Dejen Huella en tu Vida http://astroencuentro.com/te-importa-el-que-diran-evita-que-las-opiniones-de-otros-dejen-huella-en-tu-vida/ http://astroencuentro.com/te-importa-el-que-diran-evita-que-las-opiniones-de-otros-dejen-huella-en-tu-vida/#respond Tue, 23 Aug 2022 09:11:27 +0000 http://astroencuentro.com/?p=3620 Read more]]> Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido presionados por lo que suponemos que otros opinarán sobre alguna decisión que tomaremos en relación con nuestra vida.

Y aunque seas muy libre, independiente y decidido, sé que ya habrá venido a tu mente algún recuerdo en el que efectivamente, te sentiste presionado por pensar que opinarían de ti si hacías esto o aquello.

Y eso está bien. El ser humano, o su psique, necesita la aprobación de quienes le rodean o mejor dicho, el reconocimiento de lo que hace y si esto no sucede, tendemos a pensar que lo que hacemos está mal o no fue del agrado de alguien.

No es algo que se relacione directamente con la autoestima o la seguridad que tengas en ti mismo, no. Puedes ser la persona más segura del mundo y de igual manera, buscarás aprobación, al menos, de tu círculo más cercano.

Y es que somos seres sociales que al relacionarnos con otros seres humanos, mezclamos emociones y sentimientos en los que entonces, de vez en cuando, necesitamos la aprobación de otros y tendemos a querer evitar decepcionarlos.

Hoy estaré hablando de cómo es este proceso y especialmente, de cómo entender que no tenemos por qué dejar de vivir como deseamos por la necesidad de complacer a otros. ¡Comenzamos!

Vida Solo Hay Una

La verdad es que he perdido la cuenta de las veces que he leído, oído y hasta pronunciado esa frase anterior, y aunque de cierta manera interfiere con las creencias que tengo sobre la reencarnación o la vida después de la muerte, me gusta pronunciarla de vez en cuando para recordarme que definitivamente, nuestra experiencia en la tierra es de la única que sabemos.

Así que perder tiempo, esfuerzo y energía no es de las cosas que estén en mis planes y aunque como ya lo he dicho en varias oportunidades, la situación actual del país en el que vivo es más bien lamentable, trato de disfrutar de esta experiencia terrenal todo lo mejor que puedo.

Por cierto, el pensar qué opinarán otros de mi vida o de mis acciones, no es un asunto que me quite el sueño ni que me preocupe demasiado porque aprendí, hace algún tiempo, que lo que está en consonancia con mi conciencia es lo único a lo que le debo prestar atención.

Sin embargo, reconozco que hay momentos en los que los seres humanos piensan y se dejan llevar por las opiniones que tienen las personas de su entorno sobre su vida y esto, no es algo nuevo para ninguno de nosotros.

No queremos decepcionar a nuestros padres, nuestros amigos, nuestras parejas, nuestros hijos y en general, no queremos decepcionar a nadie. O al menos, eso es lo que me gusta pensar del ser humano en general.

Pero, esto lamentablemente no es una situación objetiva ni real, porque nuestras acciones no deben estar dirigidas a complacer a otros sino que de acuerdo a nuestras conciencias, deben agradarnos a nosotros mismos y esto es algo, a veces, complicado de lograr.

Si el miedo a la opinión de otros te está impidiendo que vivas la vida que te gustaría, entonces estás en serios problemas porque, ojalá y puedas entender con mis palabras, que ninguna opinión o chantaje emocional es demasiado como para que te desprendas de la verdad de tu ser.

¿Qué es lo peor que puede pasar?

Siempre es bueno que te hagas esta pregunta cuando sientas temor a realizar alguna acción pues de ese modo, estarás anticipándote a las reacciones que tendrán otros con respecto a tus acciones.

Por cierto, no se trata de que salgas a acabar con el mundo o a volverte loco, no.

Tomando en cuenta que eres una persona que entra dentro de los parámetros de la normalidad, entonces creeré que tus acciones no están dirigidas a cometer actos que vayan en contra de lo que está bien.

Te ejemplificaré mejor lo que quiero explicarte. Hace unos años, cuando los míos aún eran mozos, conocí a un muchacho a quien quise y aún quiero mucho. Él era homosexual pero sus padres no lo sabían.

Él, vamos a llamarle Luis, pasaba sus días entre depresiones y una vida paralela en la que además, tenía una relación de pareja que no podía ir mejor.

Sin embargo, sus padres y familiares mantenían posiciones muy rígidas con respecto a la homosexualidad, por lo que Luis vivía continuos ataques de pánico y ansiedad, que además, lo estaban deteriorando físicamente.

Un día le pregunté qué le impedía hablar con sus familiares y decirles lo que ocurría y entonces, me dijo que jamás sería capaz de hacerlo, que se veía golpeado, abusado y ridiculizado, pero además, le rompería el corazón a su madre.

Insistí un poco más pero no me pareció que iba a convencerlo, así que como ya la conversación se estaba tornando tensa, cambié el tema y luego me despedí. Lo hice con un abrazo y haciéndole saber lo mucho que le quería y lo poco que importaba con quien se fuera a la cama.

Días después, su pareja me escribió una serie de mensajes explicándome que Luis tenía días muy enfermo y que por favor, fuera a visitarlo. En cuanto pude, llegué al sitio. Vi que estaban sus padres, hermanos y abuelos, todos, con caras tristes y de preocupación.

Su hermana me contó que él había intentado quitarse la vida y supe de inmediato cuáles eran los motivos. Me dio pesar. Me senté y lloré amargamente porque para ese momento, Luis estaba en un estado de salud crítico.

Entonces, su pareja, que para todo el resto del mundo era visto como su mejor amigo, trajo pizzas, café, cigarrillos y refrescos para que todos comiéramos y bebiéramos mientras esperábamos la mejoría de Luis.

Recuerdo que tenía un pedazo de pizza en la boca y un vaso con refresco en la mano cuando alguien preguntó <<¿Por qué lo habrá hecho?>> y entonces, Martín, el novio de Luis, me miró, expulsó de su boca el humo que le había sacado de una bocanada al cigarrillo y respondió en voz muy alta y segura <<«Porque no quiere decirles que es marica y que no somos amigos sino novios»>>.

El silencio durante algunos minutos fue sepulcral y todos dejaron de masticar para intentar procesar aquella información que, además, todos se imaginaban pero nadie se atrevía a comentar.

Finalmente, el padre de Luis habló y dijo: «No me importa si es marica, me importa que esté vivo y que viva su vida como quiera». Todos entonces respiraron y con sus gestos y unas pocas palabras, dieron a entender que tenía razón.

Luis se recuperó muy poco a poco porque le había hecho mucho daño a su hígado, así que no estaba nada fácil su situación, pero finalmente, después de muchos meses, salió de aquella clínica.

Tiempo después, me escribió y me dijo: «Lo peor que podía pasar, no pasó» y entonces, entendí que estaba bien y que afortunadamente, su historia tuvo un final feliz en el que no solo su familia se comportó de una manera distinta a la que él esperaba, sino en la que además, poco a poco fue encontrando la manera de que dejaran de importarle las opiniones que otros tuvieran de su propia vida.

Finalmente, quienes lo amaban, solo querían verlo bien.

El miedo no es tuyo

Recuerda esa frase siempre, porque uno de los factores que influye demasiado en ese temor que sientes de que otros te rechacen, te discriminen, te critiquen o simplemente, no compartan tus acciones u opiniones, no tiene que ver contigo sino con los prejuicios de otros. Estás pensando en ellos.

Esto debes entenderlo porque así te liberarás de cargas que no te pertenecen. Si sabes que tu actuación, tu vida, tus opiniones y circunstancias no están dirigidas a hacer daño a otros, entonces no tienes nada de lo que temer.

Lo importante es que entiendas que cada quien mira las realidades desde lo que son, desde sus juicios y prejuicios y muy pocos, que son aquellos que realmente te aman, entenderán tus razones, así que solo quédate con quienes te brinden seguridad y confianza de contarle tus planes.

No tienes por qué dar explicaciones de lo que haces con tu vida o de los pasos que das en ella porque cada quien tiene su experiencia para disfrutarla y vivirla como quiere.

Tendemos a pensar que los demás nos juzgarán o ridiculizarán por alguna de nuestras acciones y en muchas de las ocasiones, eso no ocurre y si ocurre, alégrate de que así sea porque entonces sabrás de primera mano de quién no debes rodearte.

No quiero ni contarte la cantidad de realidades y escenarios que están infectados con prejuicios, normas y leyes que están completamente fuera de orden y tiempo, así que no tengas miedo de mostrarte como eres o de decidir hacer algo porque créeme que nunca, podrás complacer a todos, así que lo mejor que puedes hacer es complacerte a ti mismo.

Cuando lo que haces está dirigido desde tu pasión, tu amor, tu bondad, tu ímpetu o tu inteligencia, cuando sabes que no existen dentro de ti malas intenciones ni energías que busquen perjudicar a otros, al menos de manera directa, entonces, no tengas miedo de mostrarte y de emprender cada idea para la que pienses que naciste ganador.

Date Amor

Imagina tener que vivir un indeterminado tiempo de tu vida detrás de una máscara por temor a mostrarte como realmente eres. Para mí es sencillamente insoportable.

Siempre he tenido una manera de ser que no encaja en muchos escenarios. Mi hermana de algún modo ha sufrido un poco con mi manera de ser, pues es una persona socialmente aceptada y yo, pues soy más un alma espontánea y libre que dice lo que piensa y siente de una vez y sin mucho tapujo.

Muchas veces, la he visto sonrojarse y tratar de tapar con palabras mis comentarios, o de hecho, en muchas otras ocasiones, me ha regañado en público aún y cuando llevo a cuestas 41 años de existencia.

La verdad es que siento que algunas veces puedo incomodarla frente a sus amistades pero, no me permito ser de otro modo al que realmente soy porque gracias a esa seguridad que siento en mi manera de ser y de expresarme, me siento plena y feliz cada día de mi vida aunque éste no haya sido el mejor.

Eso de vivir para agradar a otros, la verdad es que no va conmigo y aunque trato de ser respetuosa con los demás a la hora de relacionarme, me cuesta mucho tener que dar explicaciones de mi vida y especialmente, soy intolerante a la gente que se mete en las vidas y decisiones ajenas.

Por eso, puedo recomendar con total seguridad que jamás pierdas tu equilibrio personal ni psicológico por tratar de entrar en grupos sociales, en empleos o en cualquier otro ámbito de la vida, porque sencillamente, no funcionará.

Puede que un tiempo puedas controlarte pero si no quieres terminar amargado y frustrado, lo mejor es que desde el principio la gente sepa a qué atenerse contigo y pueda tener la libertad de elegirte o no dependiendo de lo que en ti vean.

Y ojo, no hablo de malos hábitos ni de malas costumbres sino de esa manía que muchos tienen de querer vivir de apariencias para ser o no aceptados o beneficiados por algún grupo o persona.

Trabaja en tu autoestima, entiende que no puedes agradar a todo el mundo y que además de todo, eso es saludable porque de hecho, la opinión de otros podrá darte perspectivas y enriquecer tus propios puntos de vista.

Expande tus horizontes

Cuando digo que no podemos agradar a todo el mundo, lo digo muy en serio, porque realmente he conocido personas que se empeñan en llevar una doble vida, o en ser extremadamente amables con todo el mundo, lo que los hace amargarse y en muchos casos, frustrarse.

De hecho, no sé si son manías que tengo pero suelo desconfiar de las personas que son extremadamente amables, comprensivos y que están disponibles siempre a pesar de lo que ocurra en sus propias existencias.

El miedo al qué dirán si no hago esto o aquello, es uno de los que más limita a los seres humanos porque les hace pensar que siempre deben estar disponibles o prestos a dejarse influenciar por las opiniones de personas, que generalmente, tienen más miedos que tú.

¿Qué grado de credibilidad puede tener en ti alguien que ni siquiera es un ejemplo que puedas seguir? Algo que trato siempre de hacer es mirar cómo es la vida de las personas que quieren aconsejarme.

Muchos ni siquiera saben qué hacer con sus vidas, pero tienen largas lenguas para tratar de acomodar la mía y, esto es algo que sucede con mucha frecuencia y probablemente, de ahí haya salido una de las frases que siempre me alegro en pronunciar: ¿Con qué moral?

Recuerda que muchos hablan desde sus carencias, miedos, experiencias y prejuicios, así que tú, no te dejes limitar ni te conviertas en un adicto que siempre está buscando la aprobación de los demás sobre las decisiones que toma sobre su propia vida.

No eres un títere, así que no permitas que manipulen tu existencia desde el terror ni le des poder a nadie para que acabe con tus sueños, tus proyectos y tus anhelos sin que siquiera los hayas intentado.

Si te equivocas, son tus errores, es tu experiencia y segura estoy que te llevará a mejorar como ser humano porque estás dispuesto a mejorar y a asumir. Pero si no lo haces, si tienes éxito, sobrarán los sonidos de aplauso a tu alrededor.

Todos los seres humanos, como entes sociales, necesitamos mínimas dosis de aprobación, pues ellas nos hacen sentir seguridad de alguna manera y entonces pensamos que lo que hemos hecho o dicho, está bien y eso, vamos a hablar con verdades, a todos nos gusta.

El problema viene cuando nos volvemos esclavos de esa aprobación, cuando no sabemos discernir y esperamos que todos estén de acuerdo con nosotros y si no es así, entonces pensamos en dejarnos influenciar por la opinión (y los miedos) de otros, lo que traerá la catastrófica consecuencia de que nos sentiremos títeres de nuestra propia existencia.

La libertad que llega cuando aprendes a ubicar a las personas, a rechazar las opiniones que te hacen dudar y a decir «No», cuando realmente quieres hacerlo, es de las mejores experiencias que vas a vivir como ser humano.

Recuerda que quienes se respetan mucho y se quieren más, son capaces de defender sus ideas por encima de cualquier crítica absurda, así que no seas de esos que se quedan con las ganas de hacer porque otros podían sentirse heridos o decepcionados de ti.

El mundo no está hecho para que tus sueños y anhelos se vayan con la brisa, sino para que demuestres que pese a todo, estás dispuesto a equivocarte cuantas veces sea necesario, siempre y cuando sea tu elección.

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