Positivismo Tóxico: La tiranía de la felicidad

En los últimos meses he visto una constante crítica hacia los promotores del pensamiento positivo logrando que muchos de los defensores de esta tendencia sean acusados de promover un positivismo tóxico, que según explican algunos, es la voluntad de obligarse a pensar y expresarse positivamente incluso cuando se está pasando por momentos terribles invalidando de esta manera las emociones negativas.

La verdad es que todo en exceso puede causar molestias e incluso, representar un peligro para quienes atraviesan procesos psicológicos y mentales que necesiten de atención médica, por lo que ciertamente, es recomendable prestar atención a cuáles son esas corrientes del pensamiento que en realidad ayudan a nuestra psiquis y cuales otras son, solo un compendio de pensamientos vacíos que en nada fortalecen la salud mental.

“Cerrar los ojos no va cambiar nada. Nada va a desaparecer simplemente por no querer ver lo que está pasando. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez que los abras”

 Haruki Murakami

Hay diferencias entre la psicología positiva del pensamiento y el positivismo tóxico y justamente, en este artículo trataré de explicar el porqué enmascarar las realidades bajo frases de consuelo fantasioso no es bueno pero también te explicaré por qué ver la realidad con objetividad y optimismo, te hará tomar decisiones acertadas para equilibrar tu vida. ¡Comenzamos!

Está bien no estar bien

Lo primero que voy a decirte es que todos los seres humanos tenemos momentos de infelicidad, sufrimiento, estrés, tristeza e incluso, depresión por la suma de todos ellos. La buena noticia es que eso está bien, es decir, los sentimientos que componen estos momentos están dentro de cada uno de nosotros y solo conociéndolos sabremos que existen ellos, pero también, su polaridad.

El optimismo sin fundamento puede llegar a ser muy peligroso aunque no lo creas, pues creer que mágicamente las situaciones se van a resolver porque desde tu mente así lo estás decretando, te hace alejarte del accionar que traerá soluciones a las situaciones que atraviesas.

Por su parte, la actitud o pensamiento positivo, es saber que aunque estés inmerso en una situación problemática, vas a intentar salir de ella y puede que lo logres como también, puede que no.

En este caso, traer las posibilidades reales como respuesta te hace estar más cercano de lo que debes enfrentar y psicológicamente, podrás preparar tus emociones para ambos escenarios y además, tratarás de estar preparado en el caso de que las cosas no salgan como esperabas.

Hay una línea muy delgada entre ser positivo y el positivismo tóxico. Todos los seres humanos tenemos problemas, incluso esas personas que crees perfectas y que idealizas como tus ejemplos a seguir en superación y resolución de inconvenientes.

Todos en algún momento queremos llorar, gritar, nos ponemos furiosos, y en líneas generales, explotamos ante alguna causa que contraviene nuestros propósitos.

Estar, por ejemplo, pasando por un duelo y negarte a expresar y sentir el dolor y las emociones que esto te puede estar causando, no solo es necio, sino que puede llevar a que tu cuerpo y tu psiquis resulten afectadas.

No puedes estar siempre bien. Sencillamente, no puedes evitarte sentir, aunque puedas, efectivamente, disfrazarlo detrás de una sonrisa y de una fachada de super humano.

Además de esto, la negativa a expresar sentimientos y emociones, con muchas posibilidades se convertirá en un efecto dominó que hará caer todas las áreas de tu vida.

Construir falsas expectativas, es la clave para romper la estructura mental de cualquier persona. Cuanto más nos esforzamos en ser felices u optimistas más dura es la caída y la frustración que se vive.

Existen conceptos reales usados en la psicología como el Positivismo Patológico y Negativismo Patológico, que son términos que se basan en construir expectativas poco realistas proyectando escenarios negativos o positivos, según sea el caso, sin ningún tipo de sustento.

Ambas formas son maneras de evadir la realidad y en ambos casos, los resultados llevan a la frustración instantánea. Además, estos sesgos cognitivos de la realidad deben ser enfrentados porque aunque les tengamos miedo, siempre estarán ahí y cuando los evadimos adquirimos una deuda con ellos que tarde o temprano vamos a pagar.

A lo que si debemos temer es al autoengaño porque invalidando nuestras emociones de tristeza, frustración, rabia, dolor, decepción, entre otras, solo estamos alejando un momento que tarde o temprano llegará.

El ser humano no padece la realidad sino la falta de entendimiento de ella y el poco contacto que desde su perspectiva optimista o pesimista, puede tener.

Piensa por un momento, por ejemplo, en alguien que atraviesa un dolor por el término de una relación sentimental pero se niega a aceptarlo, expresando únicamente frases como que todo lo que empieza, debe terminar y negando el dolor que le produce la separación.

Las emociones de esta persona permanecerán encerradas dentro de su cuerpo esperando liberarse, pero al no ser así, comenzarán entonces a mostrarse a través de (por ejemplo) deseos de comer mucho (o de no comer) y a su vez, la falta de ánimo para el ejercicio hará que el cuerpo comience a sufrir cambios, por lo que esa persona al verse en el espejo y no reconocerse, se sentirá peor, lo que llevará a que sus relaciones personales y laborales también se vean afectadas.

Sin saberlo, esa persona está cavando su propio pozo y es muy difícil y duro, posteriormente salir de él. Ese es el efecto de bola de nieve.

Tienes que aprender a enfrentarte a tu realidad. ¿Tienes una depresión? Puedes abrazar este sentimiento pero no anclarte a él. Te mereces enfrentar tus miedos, frustraciones e iras de la manera en la que tu sepas que puedes hacerlo y que individualmente te ha funcionado y si no puedes por ti mismo, entonces, busca ayuda, terapia y métodos de sanación que te ayuden a superar tu proceso.

Claro que puedes enojarte, gritar e incluso decir palabrotas, eso es bueno. Lo que no es bueno es quedarte anclado a esa emoción porque nadie merece estar permanentemente en sufrimiento.

Cada quien tiene una manera de procesar

Aunque vivamos en una época plagada de mensajes de positivismo, superación personal y autoayuda, es bueno que entiendas que cada proceso es personal y que mientras hayan mensajes que te llenen, resuenen contigo y te hagan despertar y ser consiente de algo que quisiste experimentar, está bien.

Lo malo llega cuando todos estos mensajes y corrientes del pensamiento son adoptadas por ti para tapar de alguna manera tus emociones y sentimientos y dejas de gestionarlos para mantenerlos ocultos.

Cuando hablan de positivismo tóxico, siempre me pregunto: Es tóxico ¿Para quién? porque si en lo personal algo me está funcionando, si mi manera de gestionar mis emociones se ve afectada positivamente por las palabras y herramientas de alguien que ha querido motivarme, ¿Por qué debe importarme cómo lo ve alguien que se está ocupando más de cómo veo mi vida que de cómo llevar la suya?

Descubre cuál es el camino que te funciona para transitar la vida de manera satisfactoria para ti y para tu entorno y hazlo lo mejor que puedas. Eso es lo único que importa.

Sin embargo, también es importante que entiendas que no se pueden satanizar las emociones porque no sean positivas. No debes sentirte mal por sentirte mal pues estarías invalidando tus expresiones emocionales, que son demasiado necesarias en cada uno de nosotros.

No desplaces tus emociones reales, esas que están dentro de ti, no las evadas porque en algún momento van a alcanzarte y es en esos casos cuando se produce un estallido que puede alcanzar proporciones épicas.

No puedes ignorar cómo te sientes o pensar que siempre debes estar feliz y con una sonrisa a pesar de que estés enfrentando una situación muy dolorosa o dura en tu vida. La cosa no funciona así.

Debes entender que también hay días malos, días en los que no tienes ganas de levantarte de la cama, momentos en los que tienes que permitirte llorar, estar enojado, estar triste, validando de esta manera, tus emociones y las de otros.

No hay nada más rico que celebrar un momento pleno, disfrutarlo y sentirse feliz por un logro alcanzado, pero para valorar eso también tienes que sentir la tristeza, experimentar el dolor, reaccionar ante la angustia y sentir la ansiedad.

El dolor es parte de la vida y nos permite crecer y entonces sí, reconocer y agradecer lo bueno que llega a nuestras existencia.

Psicología positiva versus positividad tóxica

Como ya te dije es importante establecer diferencias entre la psicología positiva y la positividad tóxica, por lo que es bueno que permanezcas alerta a los detalles para que entiendas cual de ellas te lleva por el sendero equivocado y puede terminar siendo un dolor de cabeza más grande para ti.

Algo que también es muy importante es que aprendas a diferenciar a las personas positivas de las que solo te sueltan un montón de frases motivacionales y no tienen ni idea de cómo ayudarte a gestionar tus emociones.

En los últimos tiempos hemos conocido casos de expertos en motivar que han terminado suicidándose precisamente porque no saben lidiar con sus cargas emocionales y, casualmente, son ese tipo de personas que parecen siempre estar bien y que terminan causando un enorme daño a la psiquis de quienes por años, confiaron en sus teorías. Esconder las emociones no es la mejor decisión que puedes tomar.

Todos recordamos el caso por ejemplo de Robin Williamns, quien a pesar de no ser un experto en motivación, muchos de nosotros asociamos con la imagen de alegría, positivismo y sonrisas precisamente por su participación en obras cinematográficas de humor.

En su caso podemos ver así como en muchos otros, que el monstruo de la depresión puede alojarse durante años detrás de una falsa sonrisa y una imagen exitosa, por lo que negar que tus problemas existen no es la más inteligente de las decisiones.

Quédate del lado de quienes te transmiten buenas vibraciones. Esas personas con quienes te sientes a salvo y que hacen todo lo posible por lograr que tu sensación de bienestar aumente. Estas personas nunca van a invalidar tus emociones con frases como «Ya pasará», «Todo va a estar bien» o «No eres el único al que le ha pasado algo así».

Por el contrario, son personas que tratan de entender el estado emocional que estás atravesando y te ayudan a canalizar tus sentimientos con apoyo real incluido en frases tipo «¿Cómo puedo ayudarte?» «Entiendo que estás pasando por un mal momento y tienes todo el derecho de llorar» y otras muchas tantas que te hacen sentir realmente escuchado y valorado en tus emociones.

Quienes se instalan en una actitud tóxica positiva, generalmente transmiten una energía baja, qué a pesar de sus frases positivas, a ti no te funcionan. Son personas que cuando terminan de expresarte sus ideas, te hacen sentir culpa de estar en esa situación emocional la cual por cierto, tienden a minimizar.

Hay más señales que te ayudarán a reconocer la positividad tóxica en otras personas o en ti mismo y estas son:

  • Fingir que todo está bien
  • Sensación de culpabilidad por experimentar malestar o emociones negativas
  • Ignorar los sentimientos que no encajan en ese mundo feliz
  • Menospreciar a las personas que lo están pasando mal.

El positivismo tóxico puede causar daño a uno mismo y a los demás. Decirle a alguien con depresión que sonría no va a «curarle«, como tampoco vas a encontrar un nuevo empleo si ignoras tus sentimientos de inestabilidad cuando fuiste despedido o la tristeza y la frustración desaparecerán con un «Hay quienes la pasan peor que tú» pronunciado después de romper con tu pareja.

Estas actitudes enmascaran la realidad por lo que tu vida se convierte en una película que con el tiempo, aunque podrás mantener de alguna manera, también será inevitable que termine siendo un desastre.

Y conste que una buena dosis de fantasía es necesaria para momentáneamente evadir una realidad incómoda, pero no es ella la que va a solucionar los problemas ni nos va a ayudar a superar los obstáculos, pues esto solo es posible siendo objetivos con la realidad que vivimos, teniendo confianza en uno mismo y aunque no lo quieras leer, con una buena dosis de optimismo, pero eso sí, el que se basa en hechos reales y posibles.

Psicología PositivaPositividad Tóxica
Recomienda concentrarse en las cosas buenas que te suceden Cierras los ojos ante los problemas
Nos ayuda a encontrar una perspectiva vital optimistaEvade la realidad con frases motivacionales
Válida las emociones que nos perturbanSuprime las emociones que nos perturban
Te muestra la utilidad de las emociones negativasInválida las emociones negativas
Busca solución o mejoría a tus realidades emocionalesIgnora las realidades negativas enmascarándolas con sensaciones de fuerza y poder basadas en pensamientos

Reconoce los comportamientos de positividad tóxica

Las personas que pregonan el positivismo tóxico, tienden a tener comportamientos que son advertidos por quienes les rodean, así que fíjate muy bien en los siguientes para que sepas lidiar con ellos.

  • Reprimen sus sentimientos: Tienen y defienden la idea de que todos debemos tener siempre una actitud positiva y no dejarnos llevar por las mal llamadas emociones negativas
  • Evaden sus problemas: No hablan, nombran ni piensan en sus problemas como si con arte de magia, estos se van a resolver. Si tenemos un problema, no basta con verle lo positivo, tenemos que buscarle una solución.
  • Evitan a personas con emociones dolorosas: Se alejan de las personas que expresan sus emociones negativas y van más allá, los llaman «Malas Vibras». Como si la tristeza y el miedo fueran virus que hay que evitar a toda costa.
  • Minimizan las emociones y problemas ajenos: Frases como «No es para tanto, piensa positivo» y otras afines, suelen ocasionar que quienes las escuchen se sientan tristes o poco comprendidas y piensen que algo está mal con ellos.
  • Sienten culpa o vergüenza por sentir emociones negativas: Cuando tienen episodios de tristeza, enojo o ansiedad, sentirán culpa y tratarán de seguir evadiendo sus sentimientos lo que los hace caer en un estado de depresión, tarde o temprano.
  • Buscan las apariencias: Como se ponen máscaras sociales para fingir que están bien delante de las personas de su entorno, en muchas ocasiones, son sus parejas, amigos más íntimos y familia, quienes deben lidiar con las caras menos agradables de su carácter.
  • No Toleran que se les contradiga: Tienen explosiones muy fuertes de ira cuando alguien les convida a expresar sus emociones negativas o a validar las de otros.

Si después de leer estas características, te sientes identificado como una persona de comportamiento tóxico positivo, quiero decirte que el paso más importante ya lo has dado y es justamente, reconocer estos comportamientos.

Aceptar tus emociones ayuda a confrontarlas y canalizarlas por lo que al hacerlo, puedes lograr llegar a un punto de rendición en el que te das permiso de liberar las emociones y saber que esto forma parte de un comportamiento sano y liberador en el ser humano.

El llanto, por ejemplo, es el último punto del reconocimiento de las emociones, es cuando ya no aguantas más y decides explotar por medio de lágrimas y soltar toda esa presión que te has impuesto.

Es importante que sepas que debe haber un punto medio, no puedes dejarte morir ni anclarte al dolor permanentemente así como tampoco puedes pensar que tu carácter regio y empoderado todo lo superarás solo en base al pensamiento positivo.

¿Cómo lidiar con el positivismo tóxico?

Todas las sensaciones y emociones que tenemos en nuestra vida tienen una función positiva para nuestra existencia. Positivismo no es que no sientas miedo sino que entiendas que es importante sentir ese miedo.

Es importarle darle el debido lugar a la tristeza, por ejemplo, porque ella te está hablando de algo que te está sucediendo y que te duele como ser humano, además, es una de las cinco emociones básicas con la que nacemos, junto con el miedo, la alegría y el enojo.

Las cinco emociones básicas que traemos en nuestro kit de nacimiento son: Alegría, tristeza, miedo, ira y asco y ellas son reconocibles en nuestra expresión facial. De ellas, se derivan hasta 27 emociones más que son llamadas secundarias y que son complementarias de las principales.

El objetivo de pensar que todo el tiempo tienes que estar feliz, que tienes que ver lo positivo a las cosas negativas, sacarle lo mejor a cada situación amarga y verle el propósito a los problemas, aunque esté lleno de buenas intenciones, pierde sentido en el momento en el que se vuelve una exigencia. Esta obligación es tóxica porque no le da espacio a tu humanidad de ser genuinamente como es.

Entonces, cuando te encuentres con este tipo de mensajes, que ciertamente se hacen con la intención de ayudar y motivar a otras personas, date permiso y espacio de no sentirte de esa manera feliz y optimista sino es lo que te provoca sentir o lo que estás sintiendo.

No hay nada malo en ti por no sentir afinidad con un mensaje de aliento en los momentos en los que estás reaccionando a estímulos que te han producido tristeza o frustración. 

Ya estarás bien, ya podrás sentirte conectado con la felicidad, pero eso solo ocurrirá luego de atravesar el estado emocional en el que estás, que es totalmente normal y además, una respuesta fisiológica de tu cuerpo.

Puedes reconocer la buena intención de quienes quieren transmitir este positivismo, validar que a ellos les ha servido para salir adelante con sus emociones y problemas de vida, pero saber que si éste es un fenómeno que ocurre con demasiada regularidad, hay una negación de la realidad por parte de estas personas.

No lo tomes personal, no te juzgues ni te frustres, acepta tu estado emocional, velo como necesario, vívelo, atraviésalo, reconoce que tu experiencia es única y que no hay nada malo en ti porque es normal que vivamos estos estados emocionales y de hecho son positivos para nosotros.

El verdadero positivismo es permitirnos sentir lo que sea que estamos sintiendo y no empujarnos a exorcizar el llanto o la tristeza de nuestras emociones simplemente porque otro diga: «yo quiero que estés feliz».

Date tu tiempo sin prisas. Cuando alguien cercano te ofrezca este tipo de mensajes que sientes que minimiza tu situación emocional, aprovecha para darle una respuesta contundente de que necesitas vivir y sentir tus emociones y que es importante para ti pasar por la tristeza para poder salir de ese estado. Habla y expresa tu opinión.

Beneficios de llorar

Socialmente, muchos traemos prejuicios sobre el llanto. Como sociedad, evitamos que los demás lloren porque no sabemos como lidiar con esa situación y de hecho la sentimos incómoda. Las barreras y prejuicios nos han limitado de un acto que es absolutamente natural y fisiológico.

Llorar es una respuesta de nuestro cuerpo a nuestras emociones que tiene muchísimos beneficios y uno de ellos es la relajación, y esto ocurre porque en las lágrimas segregamos una sustancia llamada Prolactina que ayuda a relajar tu cerebro y tu sistema nervioso.

Además, llorar ayuda a bajar los niveles de adrenalina, noradrenalina y el cortisol que vienes acumulando por cauda del estrés y la ansiedad.

Llorar no debe ser percibido como una acción que hace una persona débil sino todo lo contrario.

Por lo que piensan los demás de nosotros, dejamos de hacer lo que nos hace bien, así que si tienes ganas de llorar, llora, aunque estés en la calle junto a un montón de gente que ni siquiera conoces, hazlo sin miedo, sin vergüenza y sin prejuicios.

De igual manera, es importante que te olvides de que haces sentir mal a otro porque estás llorando. Los demás son capaces de tolerar esa preocupación que pueden sentir por el hecho de que tu llores, así que no te limites. Deja que los otros se hagan cargo de sus emociones y tú, hazte cargo de las tuyas.

Llorar es igual a que eres humano, a que tienes emociones, a que sientes y a que tienes un mecanismo fisiológico perfecto donde las emociones se expresan con lágrimas, no solo las tristezas, sino también la alegría y la emoción.

Como dato curioso, quiero que sepas que en Japón hay habitaciones dentro de los hoteles donde se reúnen personas para llorar. De hecho, usan películas específicas para hacer que las personas lloren. Y esto se hace porque el llanto es lo que permite que esos individuos bajen los niveles de estrés y ansiedad y entiendan que somos humanos y vulnerables.

Escucha a tu cuerpo y conéctate con el cuando sientas las sensaciones que te producen las emociones. No las cohíbas ni te avergüences de ellas. Libera las tensiones emocionales que tienes y descarga para que puedas entender lo que te está pasando.

Recuerda que lo importante es aprender a reconocer lo que sientes y que de manera consciente, puedas enfrentar, encarar y resolver todo eso que es una realidad que de pronto te molesta pero que como todo en esta vida, tiene solución.

Déjame en los comentarios tu opinión sobre la toxicidad positiva.


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5 thoughts on “Positivismo Tóxico: La tiranía de la felicidad”

  1. De verdad que no tiene desperdicio este tema. Cuánta falta nos hace sentir nuestras emociones, dejar que salgan para sanar nuestro cuerpo, liberar cosas y aligerar cargas emocionales. Excelente. Me sentí tan identificada porque muchas veces estamos en los dos bandos.

    1. Hola, me alegra que hayas llegado hasta aquí y sintieras resonancia con las ideas que se han descrito. Un honor leer tu opinión. Gracias

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